Guillem Ferrando

Baloncesto enCancha

ACB

Valencia Basket, siempre al límite

TEXTO: Julio F. Santafé
FOTO: Cipriano Fornas
12 de diciembre de 2021 - 11:20

Parece el sino del Valencia Basket vivir siempre al límite, como atravesando una charca cenagosa con el fusil sobre los hombros. Empezaron los chicos con la racha de lesiones y continúan las chicas por el mismo camino de espinas.

Conocerán la parábola bíblica del camino angosto, el que debemos seguir ya que espacioso lleva a la perdición. En eso que se ha convertido de un par de años a esta parte la filosofía o cultura del esfuerzo. No es solo angosto el camino, también espinado.

A todos nos gustan las gestas épicas, las remontadas que se culminan en el último segundo, pero esto se pasa de castaño oscuro cuando se convierte en lo habitual, cuando al Valencia Basket le cuesta ganar con una cierta holgura a rivales que deberían ser asequibles.

La acumulación de lesiones y esfuerzos es la causa de esta debilidad, que parece congénita o provocada desde el propio club, no les quepa la menor duda. Afectó primero, y gravemente, al equipo masculino y ahora se ha contagiado al femenino, que lleva cuatro partidos en los que incluso ganando, ha sido con el agua al cuello.

Todo por la cabezonería de no querer contratar a un refuerzo interior, aunque sea joven y de perfil bajo, cuando de inicio ambas plantillas, tanto la masculina como la femenina, iban algo cortas de centímetros en la pintura. Los chicos por la Tobey dependencia y las chicas por carecer de una jugadora alta en la posición 3/4.

Parece como si contratar a alguien empezada la temporada fuese considerado como un error de planificación, cuando todos los equipos están afectados por estas visicitudes. O por no reconocer que de jugadores y jugadoras con elevada capacidad atlética para cubrir determinadas bajas en la pintura anda un poco falta la Alquería. O por una alarmante falta de criterio y confianza.

Curioso que esta situación, casi idéntica en ambos equipos, provoque alabanzas al entrenador de los chicos, Joan Peñarroya, y críticas al entrenador de las chicas, Rubén Burgos, que cuando ha tenido jugadoras, como contra Ekaterinburg, ha hecho un baloncesto sensacional.

Ahora, incluso la suspensión por COVID del partido ACB le puede venir bien al Valencia Basket para serenarse un poco, mirando lo positivo. A todos deseamos una pronta recuperación y a ver si también sirve para que los dirigentes recapaciten y comprendan que se necesitan perfiles de jugadores jóvenes altos, con más de 1,90 en las chicas y de más de 2,10 en los chicos. Porque ahora estarían jugando con los primeros equipos, si los tuviesen.

Sería el mejor regalo navideño para la afición, más que harta.

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