Bojan Dubljevic celebra uno de sus triples.

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Valencia Basket, resurrección o victoria sin más

TEXTO: Julio F. Santafé
FOTO: Cipriano Fornas
10 de octubre de 2020 - 01:11

Cuando se esperaba que la situación del Valencia Basket pudiese alcanzar tintes dramáticos tras la absurda derrota en la ACB contra Betis Coosur, que aún no había ganado ningún encuentro esta temporada, los chicos de Ponsarnau se sacaron de la chistera un partidazo contra el Real Madrid.

En Sevilla pasó lo que tenía que pasar, que el conjunto taronja jugaba tan al tran-tran y con tanto desinterés que parecía por el juego desarrollado durante todo el encuentro que iba por delante en el marcador cuando en realidad estaba por detrás. Hasta que a pocos minutos del final, cuando se esperaba la acostumbrada reacción taronja, ese esprint al límite de los malos estudiantes como en anteriores partidos, fue el Betis Coosur el que endosó al Valencia Basket un último cuarto magistral en el que anotó 30 puntazos. Y por poco no hacen a Feldeine internacional, que ya sabemos que lo es, solo es una forma de hablar.

Las redes a punto de explotar, las críticas, e incluso los insultos, cercaban a Jaume Ponsarnau, al que generalizadamente se ponía a la altura del betún, cuestionando muy crudamente su calidad profesional. Hasta se llegó a rumorear que desde el club se le había dado un toque de atención, o se le había transmitido la necesidad de mejorar, que es la manera amable de decirlo. Negros nubarrones asomaban en el horizonte de cara a la visita en la Euroliga al Real Madrid.

Sin explicación aparente, aunque cada uno tendrá la suya, Valencia Basket reaccionó en Madrid, mucho más allá de lo que los más optimistas del lugar podían augurar. Tras un primer cuarto bastante igualado en el que el Real aplicó sus habituales recetas aprovechando el dominio bajo los tableros de Tavares y hasta el joven Garuba se permitía taponar a los taronjas, ya en el segundo, Valencia Basket empezó a jugar bien, y de ahí hasta el final fue un festival.

El acierto de Dubljevic desde el triple frontal abrió brecha no solo en el marcador sino también en los esquemas defensivos del Madrid, que Pablo Laso no acertó a contrarrestar. El estricto criterio arbitral tampoco ayudaba a los blancos, penalizando el movimiento de sus pívots en los bloqueos y así Valencia Basket pudo irse 5 arriba al descanso, justo premio al buen baloncesto desplegado sobre el parqué del Wizink Center.

En la segunda parte la ventaja taronja no hacía más que aumentar ante un Madrid desarbolado por los tres -ic, es decir, Kalinic, que fue el jugador taronja con más minutos en pista, Prepelic, que tenía interés en demostrar la equivocación de su no renovación, y el propio Dubljevic, que fue la estrella del partido y al que se vio, efectivamente, resucitado tras las flojas actuaciones previas, aunque los 10 profesionales empleados por Ponsarnau en su clásica rotación tuvieron su momento de lucimiento.

Desde la banda, como flotando a unos imperceptibles milímetros del suelo, un sonriente técnico catalán tampoco parecía creerse lo que estaba viendo cuando la ventaja alcanzó los 25 puntos y el madridismo virtual empezaba a usar términos como ridículo o hecatombe, aunque al final la indiscutible calidad de los de blanco les permitió maquillar un poco la vergonzante derrota, hasta los 16, que tampoco dudamos que el Real Madrid superará pronto.

Y ahora qué, nos preguntamos, dará el Valencia Basket la de cal o la de arena en los tres próximos partidos de la intensa semana que nos espera. El domingo contra Unicaja en la Fonteta el resultado es totalmente impredecible, lo mismo vemos que los de Ponsarnau se dejan llevar sin la afición por testigo y con el rival muy necesitado, que sigue la racha y vuelven a demostrar lo buenos que son. A partir de ahí en idéntico escenario el martes FC Barcelona y el jueves Zenit, que además se acaban de enfrentar entre sí con victoria para los bálticos, empezarán a marcar tendencia en la Euroliga, ascendente o descendente, chi lo sa.

Si acostumbran a apostar con mucha asiduidad, puede ser una buena semana para ponerse en manos de un especialista en ludopatía, seguramente su bolsillo y su cuenta corriente se lo agradecerán.

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