Nikola Kalinic lanza en suspensión

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Valencia Basket, que parezca un accidente

TEXTO: Julio F. Santafé
FOTO: imQuality / Javier Bernal
25 de octubre de 2020 - 20:24

El conjunto taronja sigue castigando a sus aficionados, que ante la imposibilidad de asistir a la Fonteta cada vez desconectan más de los partidos, a pesar de que esta semana con más o menos apuros se sacaron dos victorias.

Así sucedió en Kaunas el pasado jueves en la 5º jornada de la Euroliga, donde a la retransmisión por plataforma de pago se sumó lo difícil de la hora, las 7 de la tarde un día entresemana. Muchos se libraron de una infame primera parte, en la que Zaligiris dominó casi a placer y que terminaría ganando por 45-37, y gracias. Menos mal que en la segunda mitad a los chicos de Ponsarnau se les encendió la lucecita y liderados por un intenso e incansable Kalinic le dieron primero la vuelta y acabaron machacando a los lituanos, apuntándose una valiosa victoria por 82-94.

Que Valencia Basket alterne tan malas actuaciones, en especial en los primeros periodos de los encuentros, con soberbios momentos de juego al final en los que demuestran que son capaces de ganar a cualquiera, continúa siendo la principal incertidumbre que atenaza al entorno taronja. En cualquier caso, estos son los partidos que hay que ganar, no los que no se juegan por culpa de infecciones covid del rival, y que permiten al equipo valenciano meterse entre los 4 primeros de la Euroleague a la espera de poder jugar su partido aplazado contra el Zenit.  

Lo mismo o incluso peor pasó el sábado en la Fonteta contra Casademont Zaragoza, también a una hora bastante temprana para la mayoría, las 18:30, con el agravante de que se rozó el ridículo en la primera parte cuando se llegó a perder de 21 contra un modesto de la ACB, para desesperación de los pocos que aún continuaban soportando la retransmisión. Tras un tercer cuarto bastante igualado, hubo que esperar al último para ver la reacción taronja, que con 31 puntos anotados en este periodo se acabó llevando el partido por 93-84.

Al menos pudimos ver unos minutos al canterano valenciano Josep Puerto, que se permitiría hasta meter una canasta, mientras el joven Jaime Pradilla sique practicando el agitado de toallas, en el que ya debe ser un experto, y el islandés Martin Hermannsson hizo un partido decente, que ya empezábamos a perder la esperanza, aunque los referentes volvieron a ser los productos balcánicos, que se han convertido en los 4 pilares del equipo.  

Que parezca un accidenteVisto lo visto, no deja de ser una práctica aconsejable conectarse a los partidos del Valencia Basket una vez bien empezados, y así ahorrarse la desesperación de los primeros minutos. Tanto, que nos parece escuchar al entrenador taronja Jaume Ponsarnau dando la charla previa a los suyos en el vestuario, cual capo de la mafia: "Sí, ganar hay que ganar, pero que parezca un accidente".

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