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Valencia Basket, no es suficiente, menos aún bien

TEXTO: Julio F. Santafé
FOTO: Cipriano Fornas
25 de diciembre de 2020 - 21:12

Aunque la clasificación del conjunto taronja ha mejorado estas últimas semanas, consolidándose en puestos de privilegio tanto en la Euroliga como en la ACB, la concatenación de partidos y la acumulación de bajas han provocado una trayectoria irregular y poco consistente que dibuja un futuro incierto.

Con un balance 8-6 y 8º en la ACB mientras que en la Euroliga es 10-6 para ocupar la 5ª posición, los objetivos del club para esta temporada, Top 4 en la ACB y Top 8 en la Euroliga, parecen al alcance, pero tal vez no lo estén tanto. En una ACB tan desigual, donde conviven presupuestos de más de treinta millones y de menos de tres, quizás quede margen para recuperar posiciones pero en la Euroliga la situación es más engañosa. Y pasaremos a explicar por qué.

Comparativa Euroliga 19-20 y 20-21

Cuando la pasada temporada en la jornada 28ª se suspendió la competición, Real Madrid y FC Barcelona, los dos clubes que queramos o no hemos de tomar como referencia, tenían 6 derrotas, las mismas 6 derrotas que tiene en esta campaña Valencia Basket en la jornada 16ª, con 12 partidos menos disputados. Obviamente, Valencia Basket no va a ganar todas y cada una de las 12 próximas jornadas Euroleague, así que conseguir esta marca, que aseguraría la clasificación para el Playoff, está ya fuera de su alcance.

Si bien es cierto que esta temporada FC Barcelona y Real Madrid también tienen ya 5 derrotas en la jornada 16ª, eso no es un factor positivo sino todo lo contrario, porque denota una mayor igualdad entre los equipos euroligueros, y con ella más incertidumbre, una mala racha puede hundir a cualquiera. A grosso modo, con una victoria se mantiene la posición, con una derrota se baja una posición, solo encadenar dos o tres victorias seguidas sirve para ascender y dos o tres derrotas consecutivas hunden hasta al mejor de los equipos.

Como Valencia Basket camina sobre la cuerda floja y sin red, no se termina de entender por qué el club taronja no se refuerza cuando acumula varias bajas en una misma posición y prefiere arriesgarlo todo a una carta, además de cabrear a su afición. Unos critican al entrenador, otros que no se fiche y los más se desesperan con la poca confianza que transmite el juego del equipo. Y así, a pesar de la buena trayectoria, no encuentras a nadie, prácticamente, que esté satisfecho con la marcha del conjunto valenciano.

Desde luego, por dinero no es, ni por estrecheces del mercado, que ha habido, hay y habrá buenos jugadores disponibles, sino por una cuestión de filosofía del club, la cultura del esfuerzo, con la que comulgamos, siempre que no se radicalice y se pase de frenada, como está ocurriendo estas últimas semanas, en las que las lesiones acumuladas y la salida de Quino Colom al Estrella Roja, la prudencia aconsejaba un refuerzo exterior que no se ha producido.

Suspendidas oficialmente las próximas Fallas por la pandemia, esperemos que no sea Valencia Basket el único que tenga que quemar la suya a mediados de marzo por no hacer un esfuerzo e incorporar un refuerzo de garantías, que dicha exigencia de esfuerzo que imprime su cultura no ha de ser en un único sentido, de arriba a abajo, sino en los dos.

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