Incidente entre Sadiel Rojas y Louis Layberie

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Más que un partido en Murcia

TEXTO: Julio F. Santafé
FOTO: Julio F. Santaf�
5 de septiembre de 2020 - 09:40

El choque entre UCAM Murcia y Valencia Basket, que se saldó con victoria taronja por 59-84 no puede ser considerado en ningún sentido, ni por el desarrollo del juego ni por el incidente final, un encuentro "amistoso".

A pesar de que no podíamos realizar más labores de prensa que presenciar el partido desde el anillo superior del Palacio de los Deportes de Murcia, para evitar cualquier contacto con los profesionales del baloncesto en esta triste época pandémica, nos acercamos a la capital pimentonera. En parte porque nos encanta Murcia y en parte para volver a vivir la experiencia de asistir en directo a un partido de baloncesto profesional, el primero desde que el 26 de febrero cubrimos el último correspondiente a la Eurocup femenina en la Fonteta.

Y valió la pena, por el espectáculo, y por lo que no es tan espectáculo. En el plano sanitario, excelente la organización del UCAM Murcia, que nos facilitó la entrada con todas las garantías, considerando que este torneo murciano es más que un torneo, es un ensayo para el regreso inminente de las competiciones oficiales. Un ensayo que sin duda damos por válido.

En el plano deportivo, sin excesivo lucimiento, Valencia Basket impuso su mayor calidad y rotación, con la única baja de Derrick Williams, que todo apunta a que volverá a entrenar con el grupo la semana que viene, pero UCAM Murcia, con tres importantes bajas por lesión, jugaba su torneo en casa e igualó la contienda con mayor intensidad y desgaste físico, peleando por cada balón y cada rebote como si se estuviera jugando un título, por lo que se mantuvo vivo en el encuentro hasta mediados del 3º cuarto.

Y al final pasó lo que no tenía que pasar. Ya en el último cuarto vimos alguna cosita extraña, como un tremendo empujón en defensa de Vanja Marinovic a Sadiel Rojas, que tiró por los suelos y sacó del campo al dominicano ante los impasibles ojos del árbitro Pérez Pizarro, que se lavó las manos y ante la extrañeza de todos, incluido el protagonista serbio, no señaló ni falta a pesar de que por poco también se lo llevan a él por delante. Como curiosidad, añadiremos que ante la ausencia de público, en el pabellón se escucharon perfectamente en este último tramo las quejas de los directivos murcianos desde el palco de autoridades por un arbitraje que como mínimo podemos calificar de ausente.

Cuando todos esperábamos captar los típicos saludos finales, parece ser que Louis Labeyrie recriminó a Rojas su derrota y el dominicano le soltó la mano, como captamos en la imagen instantánea que ilustra este artículo, sin que la cosa pasase a mayores gracias a la intervención de varios compañeros, principalmente Mike Tobey, que los separaron. Y otra vez con los árbitros observando el incidente desde una cierta distancia y sin inmiscuirse en la refriega.

En fin, volvió el baloncesto y no solo el baloncesto, también la salsa que lo acompaña y que le da ese sabor especial que tanto nos gusta, siempre que la cosa no se salga de madre.

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