Sam Van Rossom dio la victoria al Valencia Basket contra Milán

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Valencia Basket, entre lesiones y refuerzos

TEXTO: Julio F. Santafé
FOTO: Cipriano Fornas
8 de noviembre de 2020 - 12:33

Entre el maremágnum de partidos es difícil encontrar un hueco para la reflexión, demasiado preocupados y hasta agobiados por la inmediatez de los resultados en medio de una grave pandemia.

Aunque en teoría Valencia Basket, con la recuperación de su cesión al Tau Castelló de Josep Puerto, dispone de 15 jugadores profesionales en su plantilla, en realidad los disponibles para jugar con continuidad y consistencia son muchos menos. A la ausencia de Quino Colom, que ya se dijo este verano que no jugaría en toda la temporada y eso significa que no jugará en toda la temporada, hay que sumar las bajas por lesión de Joan Sastre, Fernando San Emeterio, Vanja Marinkovic y la última de todas, Mike Tobey, aunque en el caso del estadounidense se prevé una rápida vuelta a las canchas, menos mal.

Añadiremos que de los cinco fichajes de este año solo el serbio Nikola Kalinic se ha convertido en imprescindible en los esquemas de juego de Jaume Ponsarnau mientras que Martin Hermannsson, Klemen Prepelic y Derrick Williams realizan aportaciones puntuales pero sin la consistencia necesaria y el joven Jaime Pradilla es sistemáticamente despreciado por el técnico catalán, a pesar de que su juego cada vez que salta a la pista justificaría sin la menor duda mayor presencia en minutos.

Esta reducción del roster, forzada por las lesiones o asumida por los planteamientos técnicos, provoca que Sam Van Rossom y Bojan Dubljevic continúen siendo los dos pilares del equipo taronja, como si en una especie de dèjá vu la última década hubiera pasado en balde. Eso sí, debe Valencia Basket ser el club europeo con el cuerpo técnico más extenso, con dos entrenadores ayudantes además del primer y segundo, con dos fisios y dos "recuperadores" para acabar sumando 11 profesionales, más o menos igual número que jugadores pueden entrar en las últimas convocatorias sin echar mano de los jóvenes del filial.

La trayectoria del club taronja en la Liga Endesa sigue siendo muy errática, con victoria por la mínima contra Obradoiro y derrota contra Real Madrid en la Fonteta, que a pesar de que se maquilló al final nos sacó los colores al descanso con un vergonzante 25-50, que dan como resultado un balance de 4 victorias y 4 derrotas para ocupar el 10º puesto en la clasificación ACB. En cambio, se nota que Valencia Basket intenta dar el máximo en cada partido de Euroliga, con cuatro victorias y dos derrotas, estas últimas contra dos aspirantes al título como FC Barcelona y CSKA Moscú, y con opciones hasta los últimos minutos. Así, a falta de disputar el partido aplazado por COVID contra Zenit el próximo 8 de diciembre nuestro equipo ocupa una excelente cuarta posición.

Llegados a este punto y con la posibilidad de asistir a los partidos del Valencia Basket en la Fonteta cada vez más lejos a medida que la segunda ola del coronavirus se intensifica, no nos queda más remedio que ser pacientes y comprensivos. Eso sí, a la espera de un refuerzo exterior que como muy tarde debería llegar esta semana en forma de escolta comunitario tirador, por ejemplo un lituano o un letón, que opciones en el mercado hay de sobra si se paga lo que marca la necesidad que se debe pagar.

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