El histórico Dorna 91-92 ofreciendo sus títulos en La Basílica de Valencia

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Liga Femenina

El legado de Miki Vukovic

TEXTO: Francisco J. Cortés
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16 de enero de 2021 - 20:16

El baloncesto español llora la muerte de Miki Vukovic. El técnico balcánico ha sido una figura clave en el baloncesto español y en particular en el baloncesto femenino tras su paso por el mítico Dorna Godella, club con el que ganó dos Euroligas Femeninas.

15 de enero de 2021 será siempre un día triste para los aficionados al BALONCESTO en Valencia. Y pongo baloncesto en mayúsculas porque la figura de Miki Vukovic fue clave para entender el baloncesto tanto masculino como femenino en Valencia.

Todo comenzó para el baloncesto valenciano allá por el año 1990 cuando Dorna Godella comenzaba a ser el dominador del baloncesto español y contaba para ello con la figura de un técnico yugoslavo que venía de ganar la medalla de plata Mundial con Yugoslavia y una Copa de Europa Femenina (precursora de la actual Euroleague Women) con el Jenedistvo Tuzla.

Con Dorna Godella encadenaría 5 títulos de liga en sus 5 temporadas, desde la 1990-91 a la 1994-95. Tras ganar la liga en su primera temporada, la segunda, en una Final Four disputada en Bari se lograba también la Copa de Europa. En aquel equipo jugaban dos veteranas como Ana Junyer y Rosa Castillo a las que unía jóvenes como Luisa Bisetti, Paloma Sánchez y Laura Grande. Además, recalaban en el equipo posiblemente las dos mejores interiores europeas del momento, la pívot Razija Mujanovic (que conocía ya de Tuzla) y la rusa Natalia Zassoulskaia. Un año después “Razza" se marchaba al gran rival (el Como Jersey italiano) y llegaban McClain, Wonny Geuer o Ana Belén Álvaro. En Lliria, se lograba en 1993 la segunda Copa de Europa ante el equipo italiano.

Entonces, yo era un adolescente que gracias a un compañero de clase comenzaba a ir esporádicamente a ver a aquel equipo que jugaba en el Pla de L´Arc de la cercana localidad de Lliria. Aquellos años pude disfrutar de jugonas como las antes mencionadas y otras como Pilar Valero, Paloma Sánchez, Teresa Edwards, Amaya Valdemoro, Anna Montañana, Betty Cebrián, Marina Ferragut o Blanca Ares. Enfrente los rivales en Europa y en España eran equipos como Como Jersey, Wuppertal, Sporting de Atenas, Jezica, BEX o Sandra Gran Canaria. El equipo seguía acumulando ligas y quedaba subcampeón de Euroliga en 1994 y 1995.

Mientras el baloncesto femenino estaba en su cénit, el masculino descendía en Huesca y Pamesa Valencia apostaba por Miki Vukovic para reconducir el rumbo. Y el técnico balcánico lo lograba con una base de jugadores jóvenes como Víctor Luengo, Nacho Rodilla, Cesar Alonso o Berni Álvarez. El primer año se lograba el ascenso y el segundo se consolidaba en ACB. La tercera temporada (primera de un servidor como abonado) llegaba la locura en aquellos días de enero de 1998. Con la base nacional de años anteriores y extranjeros como Reggie Fox, Aaron Swinson, Tim Perry y el veterano Sasa Radunovic se lograba la Copa en Valladolid venciendo al líder de ACB (Baskonia), el anfitrión (Valladolid) y el campeón vigente (Joventut).  Pamesa Valencia inauguraba su palmarés y cambiaba para siempre su historia. Después llegaría Europa, donde nos ilusionamos con aquella final de Copa Saporta Zaragoza 99 donde tocamos la gloria con los dedos o con la Copa del 2000 que venció Estudiantes. 

Finalizaba entonces el ciclo de Miki Vukovic con Pamesa Valencia. Ya no entrenaría en más equipos. Sería director deportivo en Ros Casares y regresaría a trabajar en Pamesa Valencia hasta su jubilación. Tendría el placer de poder escuchar al maestro tras alguna reunión de Peñas de Valencia Basket, de esas que acaban con tertulia en el Bar Amparo. Y podría ver como el maestro era homenajeado en diversas ocasiones en la Fonteta. Miki lograba ser profeta en su tierra, porque uno no es de donde nace, sino de donde pace y él decidió que Valencia fuera la suya. Así, recuerdo con emoción el bonito homenaje que Amaya Valdemoro hizo a “su entrenador” en la gala de Gigantes del Basket en La Alquería del Basket.

Ahora los valencianos volvemos a decir una vez más “Gracias Miki”, con lágrimas en los ojos, pero también con una sonrisa recordando los grandes momentos que nos dejó con sus equipos. Personalmente he de agradecerle que me hiciese amar el baloncesto femenino y que me enganchase definitivamente a Valencia Basket. De este modo conocí a muchos de los que hoy considero de mis mejores amigos por lo que puedo decir que Miki de una u otra manera terminó cambiando mi vida. Gracias y hasta siempre Maestro. 

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