La liga profesional de baloncesto es un ejemplo de profesionalidad y superación cada semana para las jóvenes españolas, unos valores a defender por parte de los poderes públicos

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Liga Femenina

Chema Buceta: “Eternamente Agradecidos”

TEXTO: Chema Buceta
FOTO: Antonio Magán
24 de febrero de 2014 - 00:16

Viendo la Copa de la Reina no he dejado de pensar en el gran esfuerzo que están haciendo nuestros clubs para sobrevivir en tiempos tan difíciles. La ilusión con la que mantienen sus equipos de élite y de cantera. El sacrificio y las preocupaciones que tendrán esos admirables directivos para mantener equipos competitivos y que salgan las cuentas. También los entrenadores y las jugadoras, que se suman al esfuerzo dando lo mejor en cada entrenamiento y partido con sueldos reducidos que en algunos casos se retrasarán más de lo que se quisiera.

En el descanso de la final habló una señora que al parecer tiene un cargo importante en temas de igualdad, mujer, etc. Siento no mencionar su nombre, pero llegué tarde a ver el cartelito. Buenas palabras sobre buenas intenciones que ojalá no se queden en eso… y sobre todo, que se traduzcan en ayudas para quienes soportan el principal esfuerzo del deporte femenino: los clubs.

La imagen de la mujer como profesional digna, ejemplo de superación y máximo rendimiento, se fortalece en gran medida gracias al deporte. Ahí se puede ver que las mujeres, incluso con pocos medios, son capaces de afrontar y alcanzar grandes retos. El respeto de quienes las observan, crece, se fortalece y se generaliza a otros ámbitos. El injusto menosprecio, minimización y abuso de muchas mujeres, tiene raíces culturales que hay que modificar, y además de las políticas de sensibilización y medidas concretas que convenga realizar, una de las claves está en que la sociedad respete y valore a las mujeres por sus méritos.

Con la trascendencia social que tiene el deporte, es uno de los mejores escenarios para que así suceda, y se demuestra cada vez que asistimos a espectáculos como la Copa de la Reina y otros muchos partidos y competiciones femeninos en éste y otros deportes. Los Juegos Olímpicos son un gran ejemplo de igualdad que permite valorar a hombres y mujeres por el mismo rasero, y eso tiene un gran impacto social, sobre todo en las generaciones futuras cuando lo contemplan los más jóvenes y quienes les rodean e influyen en sus actitudes y valores (padres, profesores…).

Que haya unas ligas femeninas del máximo nivel, que existan jugadoras de baloncesto profesionales o que puedan tener la oportunidad de serlo, que nuestros clubs sobrevivan dignamente, que cada semana esté presente el ejemplo de las chicas sobre las canchas, merece que las palabras se conviertan en hechos concretos para quienes, año tras año conforman el milagro de que el deporte femenino siga existiendo. Aquí se le saca mucho partido a cada euro: no se despilfarra como en otros contextos deportivos de sobra conocidos. La inversión en semillas que fortalecerán a la mujer dentro y fuera del deporte es segura.

¿Dinero a los clubs a cambio de charlas y actos en colegios y otros escenarios por parte de las jugadoras para resaltar su ejemplo y estimular el respeto, de promoción del deporte entre las niñas desde edades tempranas, de charlas para padres sobre la importancia de que su hijas hagan deporte para valorarse más a sí mismas y ser mejor valoradas?

Los éxitos de las selecciones nacionales tienen un gran impacto y constituyen una aportación muy valiosa, pero no pueden abarcar el efecto continuo y más extenso del día a día de los clubs y el mayor alcance de estos en sus respectivas localidades. Ahí está la cantera, y ahí el ejemplo diario de tantas mujeres que con independencia de su nivel deportivo, se esfuerzan por superarse. ¡Eternamente agradecidos!

blog: chemabuceta.blogspot.com.es

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