Xavi Pascual tiene deberes navide駉s

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La renovaci贸n del Bar莽a puede valer una Copa

TEXTO: Jordi P. Cam铆
FOTO: Cipriano Fornas
26 de diciembre - 14:04

El nuevo curso blaugrana comenz贸 con muchas caras nuevas para rejuvenecer una plantilla veterana. Sin embargo, tantos cambios, sobre todo en la pintura, le pueden costar al equipo no clasificarse para la competici贸n copera de Vitoria despu茅s de tres derrotas seguidas.

Temporada nueva, vida nueva. Eso es lo que decidió Xavi Pascual para esta campaña. Había que rejuvenecer al equipo, cambiar todos los pívots y tener un plantel más amplio para disputar la nueva Euroliga con más partidos. La idea no era mala pero quizás era un cambio demasiado brusco para una plantilla poco acostumbrada a renovaciones de tal calibre.

Y más cuando se cambian a todos los cincos del equipo. Perovic, Fran Vázquez y Ndong fuera cuando los dos últimos habían rendido a un gran nivel. Es cierto que el senegalés acabó con problemas físicos y que ya tenía cierta edad, pero el pívot gallego tiene 29 años y encima es cupo nacional. Uno de los quebraderos de cabeza del equipo que debe descartar a un jugador extranjero en cada partido de la Liga ACB.

Eso significa que los jóvenes Todorovic y Ábrines, dos de los nuevos fichajes y que son cupos, han de estar inscritos en los partidos de la competición doméstica si se quiere formar un plantel de 12 jugadores. Y claro si tienen tan poco protagonismo como en los últimos encuentros se trata de dos fichas perdidas y además tampoco puedes contar con el extranjero descartado.

Y si se lesiona uno de los cupos, como ha sido el caso de Navarro, te quedas con una convocatoria de 11 miembros, tres de ellos con pocos minutos como son los nombrados Ábrines y Todorovic, más Xavi Rabaseda. A principio de temporada los tres dispusieron de tiempo para demostrar su valúa, pero cuando llegaron las derrotas su presencia ha sido residual.

Ese es el problema de acometer un rejuvenecimiento de la plantilla tan abrupto, que no hay paciencia y se piden resultados. Y sin minutos no pueden crecer y ganar confianza. Rabaseda y Todorovic han dejado muestras de su calidad pero necesitan más presencia en la pista y de Ábrines se pensaba que era el nuevo Rudy Fernández y el tirador que necesitaba el equipo pero aún está muy verde.

Vaya por delante que ellos no son los culpables de la actual situación. Jugadores más veteranos son los que deberían tirar del carro. Por ejemplo, el salvador Sarunas Jasikevicius, un fichaje de cara a la galería al que aún se le espera. No tiene sentido querer rejuvenecer el equipo y contratar a un jugador de 36 años. Un lituano al que además le pierde su carácter con protestas arbitrales o con un desplante a Televisión de Catalunya y también a un servidor. No son maneras para un profesional del baloncesto.

Y es que los secundarios son otro de los problemas. El Barça no tiene una segunda unidad fiable. Además de los jóvenes y Jasikevicius, los Ingles, Wallace, Sada e incluso Jawai deben dar un paso adelante. No puede ser que el cinco inicial asuma todo el protagonismo, y más cuando algunos han tenido problemas físicos o no han mantenido la regularidad.

El equipo necesita suplentes de garantía para cambiar la dinámica de los partidos y mejorar las prestaciones de los titulares si hace falta. Eso sí, todos ellos, actores principales y secundarios deben mostrar más carácter e intensidad. Es lo mínimo que se les puede pedir, después ya llegarán las victorias o derrotas, pero hay que dejarse el alma en la pista. Así se ganó en canchas complicadas como las de CSKA, Partizán o Besiktas. Por tanto saben hacerlo.

Un carácter que les puede dotar de confianza para anotar los tiros libres y sobre todo los lanzamientos exteriores, otra cruz para los blaugrana. No se puede basar todo el ataque en el juego interior con un Ante Tomic inconmensurable, que aún necesita pulir cuestiones defensivas y no cargarse de faltas personales al igual que Jawai, ya que los rivales se cierran.

Los bases también deben ser importantes para llevar el ritmo de partido que interese a los suyos, aunque a veces nadie sepa a qué juega el equipo, y ser más atrevidos de cara al aro. Ellos también han de ayudar en la anotación del conjunto, no solamente dirigir. Arreglar estos problemas son los propósitos del Barça para esta Navidad y así regalar a su afición dos victorias ante Fenerbahce y Real Madrid para acabar bien el 2012.

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