Veremos en Teledeporte la Liga Femenina, pero ésa es casi la única buena noticia en una temporada marcada por abandonos y penurias

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Liga Femenina

Liga Femenina: sobrevivir y crecer

TEXTO: Chema Buceta
FOTO: Marta Sutil
15 de octubre de 2012 - 14:08

De nuevo Chema Buceta con su habitual maestría nos desvela las claves de la Liga Femenina que acaba de comenzar y las poco halagüeñas perpectivas de futuro para el baloncesto femenino.

Comienza la liga femenina de baloncesto. De todas las que recuerdo, más de cuarenta, es la que cuenta con menos equipos participantes, once. Cuatro han renunciado por problemas económicos. Además, es la liga en la que faltan más estrellas españolas, ahora jugando en el extranjero. Incluso tres de nuestros entrenadores con títulos a sus espaldas, están trabajando fuera. Otro dato: sólo dos de nuestros equipos, Salamanca y Rivas, van a participar en competiciones europeas. Como contrapeso, Teledeporte va a retransmitir un partido cada semana. Buena noticia.
 
He leído comentarios muy optimistas sobre esta liga que por supuesto respeto, pero el panorama no es bueno. Los clubs han estado viviendo de las subvenciones y éstas han terminado. Por eso, en primer lugar, hay que felicitar a los que han sido capaces de competir esta temporada haciendo un gran sobreesfuerzo. En cierto modo, la ilusión y el sobreesfuerzo de unos pocos “locos” ha sido siempre estandarte de un baloncesto femenino que a pesar de sus buenos resultados, salvo en casos aislados, no despierta un interés masivo. Lo digo con dolor, pero los datos de asistencia a los campos, audiencias televisivas, etc. así lo constatan. Este año tampoco se producirá esa “explosión” que tantas veces, más por ilusión que por objetividad, se ha pronosticado. Los amantes y seguidores del baloncesto femenino seguirán estando ahí, tan fieles como de costumbre, disfrutando y apoyando aunque el nivel de la liga, sin nuestras mejores jugadoras y con menos medios, sea inevitablemente más bajo. Y los que no lo son, continuarán alejados; más aún en estas circunstancias. No es momento de vender un producto devaluado, sino de mejorarlo para que sobreviva y, más adelante, pueda captar nuevos adeptos.
 
En cualquier caso, las posibilidades del baloncesto femenino como espectáculo serán siempre muy limitadas mientras no se dé el gran paso de bajar la altura de las canastas (ya se dio el de jugar con un balón más pequeño después de que muchos puristas se rasgaran las vestiduras). A nivel internacional se han prestigiado las competiciones (la Euroliga femenina es un buen ejemplo) y se han realizado diversas acciones de marketing, e incluso buscado soluciones absurdas y discutidas como que las jugadoras actúen con uniformes reducidos y ajustados. Algunas medidas han sido bastante eficaces; otras menos; pero no dejan de ser parches que no solucionan el problema. Podemos asumir que el baloncesto femenino es un deporte minoritario y, dentro de este parámetro, engrandecerlo en lo posible. Pero también podemos pensar más en grande y aceptar que la solución no está en que haya shows en los tiempos muertos, palomitas en el bar o un DJ marchoso, sino en potenciar la espectacularidad del juego sin proteccionismos paternalistas. La clave está dentro de la cancha; no fuera. Las mujeres han demostrado que pueden llegar muy lejos. ¿Por qué no les damos la oportunidad de desarrollar su deporte en mayor medida? ¿Por qué no, mates, “alley-ups”, balones que se sacan tras tocar el aro, etc.? ¿Es que sólo el “hermano mayor” (baloncesto masculino) puede disfrutar de este privilegio que tanto gusta al gran público? La red en Voleibol está más baja. ¿Es esa una ofensa? El balón en baloncesto femenino es más pequeño ¿Alguien se siente mal por eso? Este es un tema antiguo. Ya se habló de él en 1985, en Roma, en una reunión de la comisión de baloncesto femenino de la FIBA. Todos los esfuerzos fueron vanos, y se abandonó la idea. En el symposium que la FIBA organizó en Praga durante el último mundial volvió a salir el tema, pero los obsoletos dirigentes mostraron una vez más que el baloncesto femenino sólo les interesa mientras no de mucho la lata. Y claro, se argumenta que este sería un cambio tremendo que implicaría desarrollar nuevas canastas. ¡Un esfuerzo gigante con la tecnología del siglo XXI! Un desembolso, es cierto. Pero seguro que, si al menos se intentara, se podrían encontrar soluciones asequibles. A cambio: un gran beneficio que revolucionaría este espectáculo.
 
Volviendo a la cruda realidad actual, sería interesante que la adversidad se asumiera como una oportunidad de crecimiento. Si faltan jugadoras estrella, es un buen momento para que jueguen las jóvenes y adquieran experiencia (como ha pasado siempre en los equipos de la antigua Yugoslavia). Pero además, es momento para que los clubs avancen en su forma de gestionarse, buscando soluciones duraderas ajenas a las subvenciones. Y para eso, probablemente, no deba ir cada uno por libre, sino que, más que nunca, es fundamental que trabajen unidos, remando en la misma dirección. Junto a la crisis, la ausencia de un club poderoso que ha boicoteado muchas veces las acciones colectivas, debe ayudar a cohesionar a los que quedan. Es necesario trabajar como un gran equipo al que une un gran interés general: potenciar el producto para sobrevivir y crecer. Este interés debe estar por encima de los resultados de cada jornada. ¿Habrá voluntad de hacerlo?
 
 
chemabuceta.blogspot.com.es
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