Chema Buceta dirigió a la selección búlgara en Murcia en el marco del Preeuropeo

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Liga Femenina

¿Defensa Intermitente?

TEXTO: Chema Buceta
FOTO: Cipriano Fornas
5 de septiembre de 2012 - 21:03

Chema Buceta, seleccionador femenino de Bulgaría y doctor en psicología deportiva, analiza la importancia de la defensa, en especial aplicada al baloncesto femenino de alto nivel

Damos la bienvenida a Chema Buceta a las páginas virtuales de enCancha, su dilatada experiencia y su amplio conocimiento seguro serán apreciados por nuestros mejores lectores. Una biografía única e irrepetible que a partir de este primer artículo nos deleitará con sus autorizadas opiniones.

En la NBA y la WNBA es evidente que el valor del espectáculo predomina sobre el del propio deporte, y de ahí que se fomente el juego de ataque sobre las defensas y que los jugadores aprendan pronto que es más importante meter puntos que evitar los del contrario. Yo lamento que sea así, admiro la belleza de una buena defensa y disfruto de la emoción intensa que provoca, incomparablemente superiores a las de los puntos con oposición exigua que suben al marcador con rutinaria monotonía. Pero la realidad es esa, y por supuesto respeto que otros no sientan lo mismo.
Esta forma de jugar es especialmente nociva en el caso de las chicas, ya que muchas de ellas compaginan la WNBA en verano, con las competiciones en otros países en invierno. Sin ir más lejos, hace dos días presencié un partido en Los Ángeles, y comprobé, una vez más, lo que lamentablemente ya sabía: defensas al 60% ausentes de segundos y terceros esfuerzos, muy pocas ayudas y, en general, una intensidad intermitente que permitía jugar con comodidad a las atacantes contrarias. En el último cuarto, el equipo que iba perdiendo apretó un poco más y eso le ayudó a acercarse, pero fue insuficiente. Al final, todos parecían contentos: la jornada laboral había terminado. Hasta mañana. En un par de meses, la mayoría de estas jugadoras estarán en equipos europeos ¿cómo jugarán?
La tendencia a defender más o menos al 60% con esfuerzos intermitentes, se puede observar con cierta frecuencia en la Euroliga Femenina, la competición más importante de Europa, y por supuesto en las competiciones locales. Las jugadoras estrella que vienen de la WNBA marcan dicha tendencia y sus equipos, en gran parte, la siguen. El resultado en algunos casos no puede ser peor. Que se lo pregunten al Ekaterimburgo ruso, que año tras año fracasa a pesar de su desorbitado presupuesto; o a los turcos del Fenerbahce y el Galatasaray, repletos de “funcionarias” con mucho cartel, excelentemente remuneradas; o al desaparecido Ros Casares de Valencia cuando ¿incomprensiblemente? perdió la Copa de la Reina con su poderoso ejército de grandes estrellas. Y al revés, ¿cómo se explica el gran éxito del Rivas Ecópolis siendo subcampeón de Europa frente a auténticos “gigantes”? La defensa es la respuesta.
Esta realidad debería hacer pensar a directivos y técnicos que necesitan jugadores capaces de adaptarse a un baloncesto en el que la defensa inteligente e intensa, sin intermitencias, juega un papel fundamental. Y por supuesto, es clave que los entrenadores prediquen la defensa en su parlamento y entrenamientos diarios, que tengan una buena comunicación con sus jugadores estrella y sepan negociar con ellos para involucrarlos en el esfuerzo defensivo colectivo que el equipo necesita para ganar. La gran mayoría de los jugadores norteamericanos saben defender y lo han hecho antes. Pero hay que motivarlos y convencerlos para que lo hagan ahora. Evidentemente, habrá que pedirles el esfuerzo que sea razonable en función de sus condiciones y rol en el equipo; pero no se debe eludir esta exigencia mirando para otro lado con tal de tenerlos contentos. Si los americanos defienden, los demás defienden más aún y las posibilidades de ganar aumentan (y el verdadero espectáculo del baloncesto, también mejora) ¿Defensa? ¡Sí, por favor!

Twitter: @chemabuceta

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