2017

28

Septiembre

20:25

Txema Trejo

Nueva temporada, nuevo Baskonia

Ya esta aquí la temporada 2017/18 de la Liga Endesa y el Baskonia la afronta con ilusiones renovadas. Una renovación prácticamente integral a la que los aficionados parecen haberse acostumbrado cada verano. Pablo Prigioni asume el reto de su primera experiencia en los banquillos al frente de un Baskonia con muchas caras nuevas.

No hay verano tranquilo para el aficionado baskonista. Es finalizar la temporada y prepararse para un nuevo reseteo, nuevos jugadores, cambio de entrenador, etc. Pero este verano ha sido diferente, el conjunto vitoriano sorprendía a todo el mundo plantando cara a la “super-economía” del todopoderoso Barcelona para retener a Larkin y Hanga. Esas dos piezas vitales en el equipo se quedaban en el equipo, pero el final no fue el esperado, Larkin puso rumbo de regreso a la NBA y Hanga finalmente logró su objetivo de recalar en el nuevo Barcelona junto a Sito Alonso. El Baskonia ya está acostumbrado a cambiar cada verano, a reinventarse para seguir en lo alto y, porque no, lograr un título, puesto que ya han pasado 7 años del último.

 

Comienza una nueva etapa

Sito Alonso ya es historia, artífice de una temporada correcta en la que el equipo lucho, logró victorias importantes, pero que fue víctima de la irregularidad que le condeno a lo de siempre, a quedarse a las puertas de todo. El Baskonia 17/18 es una apuesta arriesgada pero ilusionante con Pablo Prigioni al frente del equipo. El argentino que la pasada campaña se retiraba en el conjunto vitoriano dejaba entrever que su futuro inmediato era el de entrenador, lo que era sorprendente es esta responsabilidad al más alto nivel.

Prigioni ha sido cocinero antes que fraile por lo que sabe lo que ocurre en la cocina. Su fichaje ha sido una de las razones por las que los nuevos jugadores se hayan decantado por el proyecto baskonista. Su experiencia en la NBA le ha valido para trasladar esas rutinas de entrenamientos a la plantilla, con sesiones más continuas y menos duras, aparte de un entrenamiento específico para cada jugador.

Está claro que con la marcha de Larkin y Hanga el Baskonia ha perdido dos de los pilares importantes en su juego, pero ha sabido rearmarse con fichajes de calidad. El primero en llegar fue Janis Timma, el alero letón sonaba con fuerza cuando la temporada todavía no había concluido, y su fichaje fue el primero en hacerse oficial dada las altas posibilidades de marcha de Hanga. Jordan McRrae se convertía en un refuerzo de lujo para completar la batería exterior con experiencia NBA. Un francés se marchaba (Tillie al Olympiacos) y otro llegaba Vicent Poirier, calidad y juventud de un jugador que da un paso grande en su carrera y que ha sorprendido en la pretemporada.

Pero no hay verano en el que el equipo vitoriano de un golpe de efecto, y ese golpe llego con dos fichajes de calidad. El Baskonia confirmaba el regreso de Marcelinho Huertas al equipo arrebatándoselo al Unicaja cuando diversos medios daban por hecho el fichaje del hispano-brasileño por el conjunto andaluz. El siguiente en llegar era Jayson Granger, que tras un verano largo apurando las opciones de recalar en la NBA aceptaba la paciente llamada del conjunto dirigido por Pablo Prigioni para formar una dupla de bases de calidad.

Luca Vildoza y Patricio Garino completaban las piezas que faltaban al equipo reforzando las posiciones de base y alero respectivamente. El pucelano Iván Martínez se convertía en el jugador de cupo que necesitaba el equipo tras la cesión de Sedekerskis al San Pablo Burgos tras una pretemporada en la que ha sorprendido por su rendimiento. A falta de la llegada de un cuatro que complete la plantilla los últimos en unirse al equipo han sido Matt Janning y el veterano Carlos Delfino, ambos con contratos temporales para paliar las ausencias por lesiónes.

 

Cuando los resultados son lo de menos

Prigioni lo tenía claro, no le importaba si el equipo perdía todos los partidos de pretemporada, no le iban a dar nada por ganarlos puesto que lo importante empieza este viernes frente al Barcelona. El preparador baskonista planifico una pretemporada plagada de ausencias por el Eurobasket con partidos en los que no iba a cargar de minutos a los jugadores, partidos que iban a servir de test, para hacer pruebas y empezar a ver cosas en el equipo.

El equipo participo en el Circuito Movistar que se disputó en Logroño y en el Torneo de Getafe, obteniendo únicamente una victoria frente al Hapoel de Jerusalen, equipo al que volvió a imponerse en el tradicional Trofeo Álava. Pero no hay pretemporada baskonista sin sobresaltos, y estos llegaban en forma de lesiones.

McRae se lesionaba del hombro en el torneo de Logroño, una dolencia que le iba a tener apartado de las canchas por un periodo de dos meses. El siguiente en caer fue Patricio Garino, una lesión muscular que arrastraba desde el Torneo de las Américas que disputaba con su selección. La lesión en el tobillo de grado dos sufrida por Shengelia en el transcurso del partido frente al Hapoel de Jerusalen el pasado domingo ha dejado al Baskonia en cuadro para afrontar el exigente test de la primera jornada ante el Barcelona.

 

Jugar inteligente

Esa es la premisa de Prigioni, que los jugadores sepan hacer un baloncesto inteligente. Esquemas de juego menos mecánicos en los que los jugadores pueden dar rienda suelta a su calidad individual a la hora de variar el juego. Poco se ha podido ver del juego del equipo, pero lo poco ilusiona. Un juego que alterna rapidez en la circulación de balón con la búsqueda de ese pase extra para buscar opciones de tiro. El dúo formado por Huertas y Granger es letal y acapara los puntos del equipo, Timma se ha destapado como una amenaza en ambos lados de la cancha y Poirier sorprendió por su buen repertorio y predisposición. Este año el equipo ilusiona, ojala que esa ilusión se certifique en títulos.


@TxemaTrejo

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