Bronce en la despedida de Navarro

La selección española venció a Rusia por 93-85 para alzarse con la medalla de bronce. Los de Scariolo cierran el Eurobasket terceros tras perder en cuartos de final ante Eslovenia.

España 93-85 Rusia

No era un día más. En juego estaba una medalla de bronce, un valioso objetivo en el camino de una generación para la historia pero que, en esta ocasión, llegaba acompañado de una importante carga emotiva. En juego estaba el poder despedir con los honores que merecía el gran capitán, un Juan Carlos Navarro que disputaba sobre la cancha del Sinan Erdem Arena su último encuentro internacional y que terminó por recibir el mejor tributo posible con la conquista de un metal que poner el punto y final a una excelsa carrera. 

Todo ello tras un encuentro en el que España saltó a la cancha dispuesta a hacerse fuerte desde la defensa como paso previo a los primeros golpes del partido, los asestados desde la media distancia a una selección de Rusia que focalizaba todos sus esfuerzos defensivos sobre la figura de Pau Gasol (4-0). Sin embargo, fue la mano de un luchador San Emeterio la que más daño hizo durante las primeras acciones a un equipo que encajaba un parcial de 7-0 que hacía justicia al coraje de una Selección Española muy metida en partido.

Con un buen trabajo en el rebote defensivo, los de Scariolo terminaron de poner el cerrojo a su aro impidiendo que Rusia pudiera gozar de segundas opciones ante su falta de acierto exterior (11-3). España movía el banquillo y los hombres de refresco respondían pero fue el acierto de Marc Gasol el que terminó por liderar al equipo durante los compases finales de un primer acto en el que España mantuvo intacta su renta (21-13).

Con un 0-4 de salida, Rusia parecía tomarle de nuevo el pulso al choque. Un ligero aviso para una Selección Española que intensificó el trabajo defensivo para provocar las primeras imprecisiones del segundo cuarto en un rival que se vio muy pronto desbordado por el ataque nacional. España alcanzaba su punto álgido con siete puntos consecutivos -triple S. Rodríguez incluido- con los que superar la barrera psicológica de la decena, alcanzar la máxima del partido hasta ese momento y, sobre todo, con los que dar un importante golpe de autoridad al encuentro (32-17). Tuvo en ese momento España su primera opción de poder romper el encuentro pero el incremento de acierto del rival unido a una antideportiva sobre Ricky Rubio frenó su superioridad en el marcador a un par de minutos del descanso (36-25). Eso sí, aún faltaba por aparecer un Sergio Rodríguez pletórico en la dirección y clave a la hora de poder estirar de nuevo las diferencias hasta los 17 puntos a la hora de alcanzar los vestuarios (45-28).

Aprovecharon ambos técnicos el tiempo de descanso para pulir detalles pero, de poco sirvió. Y es que, como si de un calco del segundo acto se tratara, Rusia comenzó su andadura con un parcial de 0-5 al que no tardó en responder España con otros 6 puntos con los que devolver la tranquilidad al encuentro alcanzando su máxima renta del choque con 18 tantos de ventaja (51-33). Con el reloj jugando por primera vez en su contra, la Selección de Rusia inició su paticular cuenta atrás, una tensión que pareció dar sus frutos afinando sus muñecas para llegar a colocarse a 11 puntos (61-50). La suerte no acompañaba del todo a los nuestros y algunas imprecisiones, especialmente desde el 4,60, permitieron que Rusia alimentara sus esperanzas desde la media y la larga distancia aunque, una vez más, una rápida reacción local colocó las cosas en su sitio (66-55).

La medalla de bronce -y con ella el merecido homenaje al gran capitán- estaba cada vez más cerca pero si algo tuvo claro el equipo español después de 30 minutos de juego fue que Rusia no iba a dar tan pronto su brazo a torcer. Con su enésima reacción del partido y la exclusión del encuentro de Ricky Rubio, Rusia aprovechó para anular las buenas acciones de Pau Gasol llegando a colocarse a 5 puntos a falta de 4 minutos (76-71). Paró Sergio Scariolo el choque y tiró de pizarra pero la buena mano de los exteriores rusos desde la esquina puso el partido en un puño apenas un par de acciones después (78-76). Como no podía ser de otro modo, España no se arrugó y el carácter de Pau Gasol en el aro rival sirvió para poner de nuevo tierra de por medio allanando el camino a una medalla de bronce con la que hacer justicia a un buen Europeo (93-85). 

La bocina del último cuarto sonaba y España y su capitán celebraban... ¡Seguimos haciendo historia!


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