2015

16

Octubre

12:18

Iván Rodríguez

Real Madrid: entre comprensión y alerta

El mal inicio de temporada del Real Madrid no ha hecho mella en el inmejorable sabor de boca que dejó un curso de ensueño, que tuvo su colofón hace apenas tres semanas con la Intercontinental. Los compromisos ante Khimki, en la primera y exigente defensa del título continental, y Gipuzkoa mostrarán si el campeonísimo ya ha despertado o sigue reposando en sus laureles.

La droga hay que tomarla con mesura, con un estricto autocontrol. Si no, te conviertes en un parias”. No me he vuelto un apologeta del consumo de narcóticos, pero este alegato torrentiano de la responsabilidad con las drogas, si se me permite el oxímoron, me viene al pelo para el artículo.

El Real Madrid acaba –literalmente- de aterrizar. Viene de meterse el viaje más alucinante que nadie se ha puesto jamás en Europa. Mierda muy buena, de la mejor. Esa que agudiza sentimientos y percepciones, que te lleva a un estado de euforia desatada al que se hace muy difícil resistirse. Todo esto sin perder el control, como provocaría una tremenda borrachera. Mark Renton lo definía a la perfección en Trainspotting: “¿Quién necesita razones cuando tienes heroína? Coge el mejor orgasmo que hayas tenido, multiplícalo por mil, y ni siquiera andarás cerca.

La cruz es que, por bueno que sea el material, el bajón posterior es inevitable. Y en esas está el Madrid. Lo de Unicaja, Celtics y Valencia ha sido como sacar del sofá y la manta a un tío con una resaca del quince para ponerle a correr una media maratón. El "mono” se puede pasar con metadona –Thompkins, Dončić, Willy-, que no deja de ser droga, pero que al que viene de tal subidón no le hace ni cosquillas.

Ha hecho falta un pentacampeonato para que tres derrotas consecutivas no levanten voces contra Laso y el equipo. Faltaría más, aunque el crédito haya costado más caro que nunca, mal que les pese a Montoro y De Guindos. La Supercopa no es para tanto, lo de los Celtics era una pachanga y lo que cuenta en Liga es el play-off. Opiáceos ajenos (Eurobasket) y menores (Intercontinental) aún dejan ver su efecto sedante en un entorno que parece haber entendido la normalidad en la anomalía.

Hoy comienza la Euroliga del millón, y el Real Madrid visita al campeón de la Eurocup en una suerte de oficiosa supercopa continental (señores de la ULEB: si algún día se les ocurre organizarla, no se olviden pasar por caja, que esto lleva royalties). El choque ante BC Khimki juntará sobre el parquet a los dos jugadores mejor pagados de Europa, Alexei Shved y Rudy por este orden; al ex knick le acompañan los Rice, Dragić, Kopponen, Augustine, Monya o Todorović. Nada que envidiar a valencianos o malagueños, ¿se seguiría “comprendiendo” un cuarto resbalón? Personalmente, apuesto por el cambio a semáforo a ámbar.


@ivanrm81

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