Italia, otra vez Italia

Avisados del poderío exterior transalpino y con el precedente del partido ante Serbia para no volver a tropezar en la misma piedra. No bastaron las advertencias para España, inofensiva desde el perímetro, desconocida en defensa, incapaz cuando el partido exigía dureza de mente y manos. Segunda derrota para los de Scariolo, obligados a no fallar antes de los cruces.

España 98 - 105 Italia

Haciendo la guerra por su cuenta, viviendo de individualidades y en franca inferioridad en la pintura. ¿Un caramelito para la Selección española? Nada más lejos. Italia volvió a ser la Italia que conocimos los que nacimos en los 80. La mejor a este lado del telón de acero, la que nos hizo la vida imposible del 83 al 99. Belinelli, Gallinari y Bargnani se disfrazaron de Riva, Brunamonti y Magnifico y superaron con claridad a una España desdibujada, que vivió lo que aguantaron sus interiores hasta que el perímetro italiano dijo basta.

Buen comienzo de los de Scariolo –por primera vez enfrentado a sus compatriotas-, encontrando tiros abiertos tras “extra-pass” y conectando con fluidez con ese faro llamado Pau Gasol (12 puntos en el primer cuarto). Cuando el motor empezaba a carburar, España se instaló en su autocomplacencia y olvidó el significado de la palabra “equipo”. Jugó a lo que no sabe, a la antítesis de la receta que nos llevó al éxito, y abusó de las malas decisiones. Italia se enganchó, empujada por Bargnani y Gallinari. El aro desapareció para nuestro perímetro –otra vez- tras los dos triples engañosos de Pau Ribas, y las buenas noticias llegaron sólo de Felipe y Willy Hernangómez. No te retires nunca, Felipe.

Rudy, Llull, Chacho -en el cinco inicial- , San Emeterio y Mirotić. Ocho puntos entre los cinco al descanso, ni un minuto para Claver, Vives y Aguilar. Pocos partidos se ganan sólo con cuatro jugadores. A la vuelta de vestuarios se agudizaban los problemas de España: llegando tarde a los lanzamientos italianos, fallando todo lo que se lanzaba desde la distancia, y viendo como Belinelli entraba en trance anotador. Diez abajo mediado el tercer período, y de aquí al final. Lo peor, una sensación de impotencia cada vez más habitual en un grupo poco acostumbrado a pasarlo mal.

Una falta a destiempo, un robo de balón que no se concreta, un tiro libre fallado, un 2+1 inexplicable. España era el perro flaco a quien todo se volvían pulgas. Gallinari con ganas de fiesta, y todos los amagos de remontada al traste. Cambios de defensa de zona a individual. Ni el bálsamo de Fierabrás o el anillo de Frodo salvarían esta noche a España. Italia comenzaba a mover el balón como la España de las grandes ocasiones, cada vez más lejanas. Para colmo les entraba todo, sin restar "méritos" a una defensa española cuyo mejor calificativo lo brindan los 105 puntos en contra.  

Otra vez el tercer cuarto, otra vez perdiendo un final apretado, o casi. Otra vez doblando la rodilla cuando la carretera se puso cuesta arriba. Y mañana a darnos pomada ganando a la perita Islandia. ¿Seremos otra vez los mejores mañana por la noche?

La estrella: lesionado, duda al principio del partido. Milongas. Marco Belinelli hizo lo que quiso con España y mató al dos veces campeón europeo a base de triples (7/9). 27 puntos, secundado por otro lujo italiano llamado Gallinari (29).


@ivanrm81

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