2014

12

Octubre

23:48

Dani Alento

Todos quieren su parte del dinero de las televisiones

La NBA ha llegado a un acuerdo con sus actuales socios para renovar el contrato de sus derechos televisivos. Aunque el anuncio era esperado, no lo ha sido tanto la cantidad de dinero pactada. Una lluvia de millones que puede desatar una guerra entre jugadores y propietarios.

La NBA recibirá 24.000 millones de ABC/ESPN (Disney) y TNT (Turner) a cambio de las retransmisiones de sus partidos desde la temporada 2016-17 hasta la 2024-2025. Este nuevo acuerdo casi triplica el actual. Si ahora la liga recibe unos 930 millones de dólares anuales (que se reparten a razón de 30 por equipo), con el nuevo contrato pasaría a recibir una media de 2.660 millones por temporada (90 por franquicia). Utilizo el condicional porque parece que se trata de una cantidad que irá aumentando de forma progresiva, empezando la temporada 2016-2017 en unos 2.100 millones (70 por franquicia).

Es el mayor incremento en la retribución de sus derechos televisivos conseguida en sus últimas negociaciones por las 4 grandes ligas profesionales norteamericanas. La NHL (hockey sobre hielo) había mejorado su remuneración un 167%, la MLB (beisbol) un 105% y la NFL (futbol americano) un “mísero” 28%. Con el nuevo contrato anunciado la semana pasada, la NBA ha mejorado sus ingresos televisivos un 186%.

En parte estos números están relacionados con la antigüedad de los contratos en vigor. La NFL, por ejemplo, lo firmó hace tres temporadas. También influye el hecho de vender todos los derechos juntos en un solo paquete o fraccionarlos, como también hizo la NFL. Y por último y no menos importante, la capacidad de internacionalización del espectáculo ofrecido. Y en este último apartado la NBA gana por goleada.

Porque tras este contrato se esconde el interés de la NBA y sus socios de expandir su producto al mercado de los dispositivos móviles, con la creación de un nuevo canal de deportes y múltiples paquetes de pago para hacerlo asequible al mayor número posible de aficionados de todo el mundo. Es esta última posibilidad la que ha hecho saltar la banca. TNT y ABC/ESPN tenían prisa por firmar porque sabían del interés de Fox Sports de posicionarse en el mercado con un proyecto similar.

A partir de la temporada 2016-17 ABC/ESPN darán 100 partidos de liga regular (10 más que ahora) y se aumenta su capacidad para ofrecer partidos de los equipos punteros y los enfrentamientos más interesantes. Este operador televisivo se reparte con TNT los derechos de los partidos de playoff hasta llegar a las finales, que les pertenecen en exclusiva. Las cadenas de Disney consiguen también los derechos para ofrecer hasta 20 partidos de la Liga de Desarrollo de la NBA y de encuentros de las ligas de verano (hasta ahora sólo se emitían por NBA.TV), además de ampliar los que ya poseía sobre la WNBA. Siguen manteniendo la exclusiva del Draft y los entrenamientos de los rookies previos a éste.

TNT, por su parte, amplía su cobertura de partidos de la liga regular hasta los 64, mantiene las sesiones dobles de la noche de los jueves,  el fin de semana del All Star y los partidos de la noche inaugural de la temporada. La cadena de Turner Broadcasting creará una gala de final de temporada, un gran evento del que hasta ahora carecía la NBA y en el que se centralizará la entrega de todos los premios individuales. Y seguirá siendo el socio técnico de las diferentes páginas web y servicios de la NBA vía internet.

Un mercado movido en el verano del 2016

Era un hecho conocido que el contrato televisivo actual expiraba el verano del 2016, y que el nuevo sería mucho más beneficioso económicamente para la Liga. Según el convenio vigente entre patronal y jugadores, a los que se visten de corto les corresponde algo menos del 51% de los ingresos mientras que las franquicias se quedan poco más del  49%. Con la lluvia de millones de las televisiones, el pastel a repartir se hace mucho mayor.

El límite salarial (la cantidad a partir de la cual se empieza a penalizar a los equipos, pero diferente del tope de lujo a partir del cual se paga el impuesto) está fijado para esta temporada en 63 millones y en 66,5 (según cálculos previos que serán afinados en su momento) para la siguiente, última de vigencia del actual contrato televisivo. La entrada en vigor del nuevo acuerdo provoca un escenario absolutamente distinto.

Dando por buena la suposición de unas retribuciones progresivas que serían de 2.100 millones de dólares para la temporada 2016-17, el límite salarial se elevaría hasta los 80 millones. Si las cantidades a percibir no fuera progresivas sino iguales todos los años de vigencia del acuerdo, el límite llegaría hasta los 90 millones. En ambos casos, subirán también los sueldos máximos permitidos para los integrantes de las plantillas.

Los jugadores son conscientes de este incremento previsto, y los que han podido se han preparado para ello. Ya comentamos en su día que el motivo por el cual Lebron James ha firmado con los Cavaliers por tan sólo 2 temporadas (y no las 4 del contrato máximo) no era otro que adecuar su sueldo al nuevo marco a partir del 2016. Es difícil que James vuelva a cambiar de equipo por la sencilla razón de que, según el convenio en vigor, el equipo de Cleveland es el que puede hacerle la oferta de mayor montante económico. Sólo buscaba un aumento de sueldo.

Pero James no será la única pieza del mercado. Habrá otra por la que suspiran 29 equipos de la liga (todos menos los Cavs): Kevin Durant. El alero de los Oklahoma City Thunder, con 27 años, estará en la plenitud de su carrera y en una franquicia que no encuentra los resortes adecuados para que pueda ganar su anillo de campeón. Recordad la locura que hemos vivido este verano con la agencia libre de Lebron James y empezad a imaginar cómo puede ser julio del 2016 con toda la NBA rifándose a Durantula.

Y él no será el único jugador interesante en el mercado. Si no firman antes algún acuerdo, Joakim Noah (Chicago Bulls), Al Horford (Atlanta Hawks), Nicolas Batum (Portland Trail Blazers) y Mike Conley (Memphis Grizzlies) también saldrán al mercado. Y Kobe Bryant si decide no retirarse. En función de lo que hagan con sus contratos a final de esta temporada, Kevin Love (Cavaliers), Brook López (Brooklyn Nets), Roy Hibbert (Indiana Pacers), David West (Indiana Pacers), Eric Gordon (New Orleans Pelicans) y Dwayne Wade (Miami Heat) podrían unirse a la fiesta.

Los jugadores con cláusula de finalización de sus contratos en el verano de 2016 y que estarían disponibles en caso de ejecutarla serían Chris Paul (Los Angeles Clippers), Dwight Howard (Houston Rockets), DeMar DeRozan (Toronto Raptors), Chandler Parsons (Dallas Mavericks), Dirk Nowitzki (Dallas Mavericks) y Pau Gasol (Chicago Bulls). Incluso Lance Stephenson podría estar en la lista si los Charlotte Hornets no hacen valer su cláusula de permanencia.

Anthony Davis es otro de los que esperan con ansia el verano del 2016. Los New Orleans Pelicans ejecutarán este mes su opción de equipo de alargar un año más el contrato de su jugador franquicia por poco más de 7 millones de dólares (esta temporada pasada ha cobrado 5,6). Y a partir de aquí, tienen hasta el 31 de octubre del 2015 para llegar a un acuerdo de renovación.

 Si éste no se produce, le pueden ofrecer  9,2 millones por la temporada 2016-17 que el pívot puede rechazar, convirtiéndose en agente libre restringido. Los Pelicans podrían retenerle superando en un dólar la oferta que Davis acepte de otra franquicia. Justo en el peor verano del mundo para ellos y el mejor para el jugador, se  verían envueltos en una subasta llena de rivales con los bolsillos llenos de dinero.

Davis es el ejemplo más claro de la parecida situación en que se hallarán los jugadores elegidos en la primera ronda del draft de la NBA del 2012. Ojo, porque entre sus compañeros de promoción se hallan algunos que ya han demostrado su valía como Damien Lillard (Portland Trail Blazers), Bradley Beal (Washington Wizards), Dion Waiters (Cleveland Cavaliers), Terrence Ross (Toronto Raptors), Harrison Barnes (Golden State Warriors), Andre Drummond (Detroit Pistons) o Terrence Jones (Houston Rockets).

Un difícil acuerdo con el sindicato

Los jugadores no son los únicos en reparar en los cambios trascendentales, a nivel económico, que se vivirán en el verano del 2016. Los equipos también han tomado nota de ellos. Sólo así se explican la renovación de Eric Bledsoe con los Suns que os explicamos en el artículo de la semana pasada (70 millones de dólares en 5 temporadas) o el fichaje de Chandler Parsons por los Dallas Mavericks (46 millones de dólares por tres temporadas). Son cifras que si bien ahora parecen fuera de lugar, en el nuevo marco salarial encajarán bastante bien.

Parece claro que ambas partes esperan una fuerte inflación de los salarios. Pero en las oficinas centrales de la NBA se ha instalado un temor: que la subida de precios se dispare en exceso. Y así Adam Silver, Comisionado de la NBA, ya ha iniciado gestiones para llegar a un pacto con la nueva Directora Ejecutiva de la Asociación de Jugadores, la abogada Michele Roberts. Silver podría proponer una subida gradual del tope salarial y, por consiguiente, de los salarios de los representados por Roberts.

Pero Roberts, escogida para el cargo este verano tras el cese de un Billy Hunter acusado de incompetencia y nepotismo, tiene tras de sí un colectivo muy quemado. Y así como Silver reafirmó su posición al poco de ser elegido Comisionado con su actuación en el caso Sterling, ella puede hacerlo en esta negociación. El actual convenio colectivo de la NBA se firmó en noviembre del 2011, después de un cierre patronal de 149 días tras la expiración el 30 de junio de ese mismo año del anterior convenio. La NBA afirmaba que perdía 300 millones por temporada, con 22 equipos en números rojos.

En las negociaciones para el nuevo acuerdo llevaron la voz cantante los propietarios de las franquicias pequeñas, con mayores problemas para cuadrar sus cuentas  y que vaticinaban una quiebra de la liga si no se reequilibraba el reparto del dinero. Su terquedad consiguió que los jugadores aceptasen bajar su parte del pastel de los ingresos del 57% anterior al 51% actual. El convenio firmado tiene una vigencia de 10 años, pero existe una cláusula que permite a cualquiera de las dos partes darlo por finalizado tras su sexto año de existencia. O sea, el 2017.

La temporada pasada, sólo 9 de los 30 conjuntos que integran la NBA presentaron pérdidas en el balance de sus operaciones relacionadas con el baloncesto. En 8 de ellos, los números rojos no superaban los 13 millones de dólares. No hace falta ser un matemático muy hábil para darse cuenta que la inyección de dinero fresco a partir del verano del 2016 hará que los equipos con resultado negativo en sus operaciones sean una especie en extinción.

Si a eso se le une la revalorización que han experimentado las franquicias (los Bucks se vendieron por 550 millones de dólares, los Clippers por 2.000), veremos que los argumentos “catastrofistas” de los propietarios se han quedado sin base real. Y más sabiendo ellos dividen su porcentaje entre las 30 franquicias mientras que la otra parte lo hace entre sus 450 asociados.

Uno de ellos, un tal Lebron James, ya ha marcado la línea: “Lo pondré todo de mi parte para asegurarme que los jugadores son tenidos en cuenta”.  Kevin Durant  también ha hablado: “Es mucho dinero. Ahora los propietarios no podrán decir que pierden dinero”. La estrella de los Thunder reclama la desaparición del tope máximo en los sueldos de los jugadores. La intención del colectivo podría ser iniciar cuanto antes las negociaciones para la firma de un nuevo convenio.

A todo esto, hay un gran grupo de damnificados que aún no son miembros del sindicato pero que lo serán en breve: los jugadores elegidos en los futuros draft. Para todos aquellos seleccionados en primera ronda la cuantía de los sueldos de su primer contrato se establece de acuerdo a lo que cobraron los elegidos en su misma posición en años anteriores más un incremento porcentual.

Sus sueldos se actualizan año a año. El problema es que ya están fijados hasta la temporada 2020-21, ajenos al nuevo contrato de televisión y su lluvia de millones. ¿Darán la cara por ellos sus compañeros más veteranos o los sacrificarán para mejorar su situación particular? Las dudas también se extienden al campo de la patronal si las negociaciones se tuercen: ¿llegarán a forzar otro lock out ahora que le han perdido el miedo a hacerlo?

El despiste de Lebron James

Este pasado fin de semana, durante un partido de pretemporada disputado en Rio de Janeiro, Lebron James se enfrentó por primera vez al que fue su equipo durante 4 temporadas (y con el que se proclamó 2 veces campeón de la NBA), los Miami Heat. Ganaron los Cavaliers  122 a 119, y la jugada de la noche fue a cargo de James. No fue un mate, ni un triple, ni un tapón, sino un “lapsus” monumental. Porque King James se confundió de equipo y bloqueó a su actual compañero Mathew Dellavedova que defendía a a su excompañero Norris Cole. Las estrellas también se equivocan.

El jugador más joven de la NBA

J.P. Gibson es un niño de cinco años enfermo de leucemia y gran aficionado al baloncesto. Estaba esperando a cumplir seis años, la edad mínima, para sumarse a los equipos inferiores de los Utah Jazz. Pero la franquicia de Salt Lake City ha decidido que el chaval no tenía porque esperar tanto. No para ingresar en sus equipos infantiles, sino para debutar como profesional. Los Jazz le firmaron a J.P. un contrato por un día, con lo cual pudo participar en la presentación del equipo e incluso jugar en un partidillo de pretemporada abierto al público de los jugadores del equipo. Un gran momento que podeis revivir en este vídeo.


@danielalentomor

Nos encanta lo que hacemos

Copyright 2016 enCancha.com | On-line desde 2004