2015

17

Junio

17:23

Iván Rodríguez

¿Misión cumplida?

La novena como calmante, ansiolítico y reposo de presidente, técnicos y jugadores. La Euroliga garantiza ánimos relajados ocurra lo que ocurra –en términos realistas, cataclismos aparte- en la final de la Liga Endesa ante el eterno rival. El Barça y la posibilidad de un póker histórico, antídotos frente al conformismo.

Deberes hechos. ¿Y qué si el Barça revalida el título de Liga? Ya cayeron en Vitoria y Las Palmas, ante el campeonísimo blanco, recordemos aquel buzzer beater de Llull. ¿Nadie en Concha Espina firmaba un 3-1, con la Euroliga engrosando el 3? En los despachos, los Berserkers, Ana Pastor y García Ferreras (abono a pie de pista) y hasta el sin par speaker Pedro Bonofiglio: todos lo firmaban.

¿Todos? Sometidos al ruido de un periodismo de filias, fobias y tertulias a voz en grito, nadie puede garantizar el blindaje del campeón de Europa, Copa y Supercopa. Un periodismo ajeno al basket durante 50 de las 52 semanas del año, pero ruidoso y con muchas orejas y conciencias alrededor.

Hablamos del Real Madrid, donde ninguna temporada histórica acaba con derrota. Un club en el que las derrotas no se olvidan hasta que se consuma la venganza, y las victorias son tan perecederas que sólo llegan incólumes al siguiente partido. Ni el MVP de la final de la Euroliga se libra, al que tribunas desde prestigio como  Sportando.com y "Gigantes" le descubrieron un sustituto.

El dolor de Milán, y el anterior golpe de Londres, sólo se calmaron con el éxtasis ante Olympiacos. Alguien tenía que dar una lección al bully del patio, Spanoulis. Un largo mes ha transcurrido desde entonces, una eternidad en el registro temporal del imaginario madridista. Con el Playoff para olvidar festejos y recepciones oficiales, un rival a la altura y la posibilidad de coronar una temporada legendaria, única, parecen acicates más que suficientes para que nadie baje los brazos.

Repiten final por tercera vez

La vieja pregunta, página uno de los manuales de periodismo deportivo: ¿quién es favorito? Las semifinales, y más concretamente los partidos en Valencia y Málaga, han dado la vuelta a la tortilla que se cocinaba en los primeros envites disputados en Madrid y Barcelona. Ambos contendientes repiten la final de las últimas tres temporadas.

El equipo azulgrana, pura apisonadora frente a la Penya, intratable ante Unicaja hasta el 2-0, se ponía otra vez el traje de coco amenazando al campeón de la Liga Regular, corredor de fondo. Xavi Pascual, apuesta segura en los momentos de la verdad, fiando la suerte de los suyos al mes de junio.

Al otro lado, los de Laso mostraron cansancio, o se dejaron ir instalados en los laureles, ante Baskonia y Manresa al final de la Liga Regular. Despertaron a tiempo tras un inicio irreconocible ante Gran Canaria, y el aturdimiento regresó en el segundo envite ante Valencia Basket. Dudas. Un equipo intermitente y más de una vez corto de recursos, entregado al perímetro, a Llull, a la defensa suicida de Slaughter, con Bourousis fuera de juego y tocado por la polémica arbitral. Sí, pero tricampeón.

La sublevación de Unicaja y la solvencia del Real a domicilio –ante un rival mermado sin Loncar y con Ribas y Van Rossom tocados- parecen haber nivelado favoritismos. El Barça ha salido escaldado de todas sus visitas al coliseo de la calle Goya, pero visitas menores, de Liga Regular y Top 16. En una final, todos sabemos de qué son capaces los Navarro, Tomić, Oleson y compañía. Y si no, tiren de hemeroteca, sólo ha pasado un año.


@ivanrm81

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