2014

27

Octubre

00:00

Dani Alento

La guerra de las bambas, en los institutos de los EUA

Este verano un jugador de instituto que había aceptado una beca universitaria de Florida renunció a ella. El motivo, que la marca de zapatillas que patrocina a la universidad no es la misma que le ha patrocinado a él hasta ahora. La guerra entre marcas deportivas por el talento joven se libra ahora en los institutos.

Antonio Blakeney, jugador de baloncesto de 1,93 que destaca como escolta en el instituto Oak Ridge de Florida, se  comprometió el 4 de septiembre a jugar como universitario en Louisville a partir del verano del 2015. El chaval se desdijo de su decisión 13 días más tarde, renunciando por tanto a la beca deportiva en una de los centros más prestigiosos de la Division I del baloncesto NCAA. “Creo que tomé una decisión rápida y emotiva basada en algunas razones equivocadas”,  argumentó el chaval a CBSSports.com.

Louisville firmó un contrato en abril con Adidas de 5 años de duración valorado en 39 millones de dólares por el que todos sus deportistas competirán durante su vigencia con zapatillas de esta marca. Blakeney ha jugado en las ligas de verano de la Amateur Athletic Union (AAU) con Each 1 Teach1, equipo patrocinado por Nike. Su fidelidad a esta marca le ha llevado a romper su compromiso e iniciar de nuevo la búsqueda de equipo en el siguiente nivel de la competición. No le faltan ofertas.

“No me gusta no poder reclutar a un chaval por su afiliación a una marca de zapatillas. Debemos mantener lejos a estas marcas”, afirmó el entrenador de Louisville Rick Pitino. “No me refiero a un caso que nos acaba de suceder a nosotros”, aclaró un técnico que según el reglamento NCAA no puede hablar de los aspirantes a entrar en alguna universidad, ”digo que en los últimos 5 años he visto un cambio tremendo. Creedme, estas empresas compiten muy duro para conseguir a sus jugadores”.

El entrenador de Louisville, universidad que después del plantón recibido  ha retirado a Blakeney de su lista de candidatos a beca deportiva, afirmó que “lo que no me gusta es no poder reclutar a un chico porque le equipa Nike en el circuito AAU. Yo nunca había oído una cosa así, pero ahora está pasando. O que las universidades de Nike no estén interesadas en un chico porque juegue en el circuito de Adidas”.

Pitino arremetió contra la influencia de las marcas deportivas en estas ligas veraniegas, muy seguidas en los Estados Unidos por los aficionados al baloncesto, y en las que las jóvenes promesas se integran en equipos más o menos potentes al margen del conjunto de su instituto con el que participan en las diferentes ligas escolares. En opinión de este entrenador, uno de los más prestigiosos de la NCAA, sus colegas de estos equipos “saben que si uno de sus chicos va a una universidad de Adidas, puede perder el patrocinio de la otra marca. Nadie quiere hablar de esto”.

Mientras tanto, Blakeney está considerando otros centros universitarios en los que jugar. Entre los que mantienen su interés por él, tenemos a Kentucky, Missouri, Louisiana State (LSU) Oregon y Southern California (USC). Casualmente, todos ellos con contratos firmados con Nike. De los 31 jugadores del equipo veraniego de Blakeney que han dado el salto a universidades de la Division I, 28 lo han hecho a centros esponsorizados por esta marca deportiva.

Es difícil de creer que el director general de Nike haya llamado directamente al prometedor escolta para pedirle que reconsiderase su decisión. Pero no sería extraño que alguien de su entorno le haya hecho ver al joven Antonio que en el año de instituto que le queda la marca podría excluirle de sus eventos, entre ellos uno de grandísimo impacto mediático: el Jordan Brand Classic (este partido catapultó al decepcionante Kwame Brown a ser número 1 del draft del 2001).

Todas las marcas importantes captan jóvenes promesas de los institutos para tenerlos controlados antes de su paso a profesionales. Tienen prohibido darles dinero en metálico, ya que eso les cerraría las puertas de la NCAA. Pero nada les impide equiparlos de arriba abajo con su material, ni llevarlos en giras por todo el país para que puedan lucirse ante los ojeadores universitarios. Y aunque no pueden pagar a los jugadores, si pueden tener en nómina a sus entrenadores para que influyan en sus decisiones. Las marcas deportivas también trabajan, a su manera, la cantera.

El último fenómeno surgido del baloncesto universitario, Andrew Wiggins, también competía en el circuito de Nike en sus años en el instituto. Cuando llegó el momento de dar el salto a la Universidad eligió la Kansas de Bill Self, un centro Adidas. Después de haber pasado a profesionales como el número 1 del último draft, ha firmado un contrato con esta última marca por unos dos millones de dólares anuales. Una dura pérdida para Nike a manos de un rival al que gana en goleada en zapatillas vendidas.

Adidas no conseguía un número 1 del draft desde Derrick Rose, en el 2008. En el mercado de zapatillas de los EEUU, el 95% de las ventas son para Nike (58% a través de Jordan y 37% propiamente con su marca), mientras que su competidora se queda en un testimonial 3%. Lógicamente, la empresa minoritaria espera ampliar su cuota de mercado a costa de la mayoritaria, y procurando que otras competidoras como Under Armour no se le adelanten. Una manera de conseguirlo es incrementando el número de estrellas que lucen sus modelos.

Karl Towns Jr, freshman que debutará esta temporada con Kentucky en la NCAA, ha sido el protagonista de otro incidente relacionado con esta guerra por las estrellas juveniles. En el entrenamiento abierto de su equipo televisado por la ESPN, el pívot de 2,13 llevaba unas zapatillas Under Armour cuando resulta que su universidad tiene un contrato con Nike. Saltaron las alarmas, pero la sangre no llegó al río.

Towns calza un 20 americano, un pie de un tamaño monstruoso. Ningún jugador antes en Kentucky había llegado a esta talla. Para que os hagáis una idea, yo en mis tiempos gastaba un 12, que equivale a un 46 europeo. Y un 16 sería una inmensa talla 50. Durante la gira de esta universidad por las Bahamas el freshman jugó con unas zapatillas de la marca que patrocina a su equipo, pero se le rompieron.

Mientras le llegaba un nuevo par (que igual han tenido que fabricar sólo para él), tuvo que usar un par viejo de su época de instituto durante unos días. Con la mala suerte para su actual marca que han coincidido con un evento televisado a todos los Estados Unidos. Una publicidad que su marca anterior se ha llevado gratis. Como este año creo que hablaremos bastante de Towns, os dejo un vídeo para que os vayáis haciendo una idea de sus enormes posibilidades.


@danielalentomor

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