2014

23

Mayo

22:28

Jordi P. Camí

Dos victorias no hacen olvidar la humillación de Milán

El Barça ha ganado los dos últimos partidos, primero ante el CSKA Moscú y después frente al Estudiantes. Dos triunfos intrascendentes y que no borran la mala imagen que dieron los azulgrana en las semifinales de la Final Four.

El Barça ha vencido sus dos últimos encuentros y puede que gane un tercero, este domingo ante el Cajasol. Todos ellos partidos sin nada en juego ya que la tercera posición en la Euroliga no sirve para nada y la tercera plaza en la Liga ACB ya estaba asegurada. Solo falta saber el rival en los playoffs de cuartos de final: Laboral Kutxa, Cajasol o CAI Zaragoza.

Sin embargo, cuesta olvidar la dura derrota ante el Real Madrid en las semifinales de la máxima competición europea. Un tropiezo de los que marca. Porque perder se puede perder de muchas maneras, pero tal como lo hicieron es inadmisible. Nunca puede faltar la actitud. Se ha de luchar hasta el último minuto.

El equipo es otro desde la derrota ante el Emporio Armani. Desde que lograron asegurar la primera plaza del Top 16 los jugadores se relajaron. Y cuando te relajas es muy difícil volver a conectarse. Y eso que llevaban una racha de juego y resultados impresionante. La última victoria ante el Madrid en Liga fue un espejismo. Los blancos escondieron sus armas.

Unos madridistas que son la bestia negra de los catalanes. Les han ganado cuatro veces esta temporada y dos veces seguidas en una Final Four. Y es que las fases finales y Xavi Pascual no son muy amigas. Es cierto que el entrenador azulgrana ha llegado a cinco en seis años. Pero solo ha estado en la final una vez, en 2010, y sí, se llevó el título.

Pero en el resto se quedó en semifinales. Quizás es la maldición del Barça. O la presión de una Final Four que supera a los jugadores y entrenadores. Porque no se puede entender que te pasen por encima y no haya soluciones desde el banquillo. Te meten 100 puntos pero no hay alternativas defensivas.

Tienes hasta 14 jugadores y ninguno, menos Tomic y Oleson, rinde el día del partido decisivo. Maciej Lampe ni llega a pisar la cancha. Tienes jugadores jóvenes, como Hezonja y Todorovic, que nunca están en los encuentros importantes. Navarro no llegó en su mejor momento físico, pero aún así tuvo más minutos que Abrines.

Lorbek y Sada no son los de antes de la renovación. Precisamente, ellos tres son los únicos miembros que quedan del equipo que ganó la Euroliga de París. Del resto de jugadores tampoco se supo nada de nada. Todos fueron superados por la presión. Y eso que algunos tienen experiencia y títulos continentales.

Los errores en los tiros libres y las pérdidas de balón volvieron a ser una rémora. Inadmisible que un equipo de primer nivel siempre tropiece con la misma piedra. Ya les pasó en la final de la Copa del Rey, también contra el Madrid, y aún no lo han corregido. Los tiros libres hay que entrenarlos y para superar la presión se necesita confianza.

Una confianza que será básica para afrontar el último reto del curso, la Liga ACB. El problema será que tendrán que jugar unas hipotéticas semifinales ante el Valencia Basket y una final frente al Real Madrid con el factor cancha en contra. La temporada pasada ya les pasó ante los madridistas y perdieron el título. Si no les consiguen ganar en una pista neutra, parece difícil que lo hagan en el campo del eterno rival. Y sin olvidar a los valencianos.


@Jorpek

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