2014

28

Mayo

11:02

Dani Alento

Así se decide una elección de draft

Mientras cuatro equipos luchan por los anillos de campeones, los otros 26 preparan la siguiente temporada. Y el primer paso es el draft en el que obtendrán sus novatos para el próximo curso. Este proceso de selección es fruto de una larga maceración iniciada, como mínimo, en noviembre.

El primer paso en la preparación del draft es el seguimiento de los jugadores. El grueso de esta tarea llega a partir de noviembre, cuando da inicio la temporada de baloncesto universitario que incluye a la mayor parte de los candidatos a ingresar a la NBA. Los ojeadores ven cientos de partidos, revisando con lupa no sólo las promesas más evidentes de las que todo el mundo habla sino también aquellas que juegan en universidades pequeñas o en el extranjero, o que disponen de pocos minutos en sus equipos. El talento puede estar en cualquier parte, y esos jugadores que han pasado desapercibidos pueden ser claves en el éxito futuro.

El francés Tony Parker, el director de orquesta de los Spurs, fue el último seleccionado en la primera ronda del año 2001 (es lo que se llama técnicamente “un robo” del draft). Paul George es un ejemplo de estrella procedente de un centro sin demasiado prestigio baloncestístico. La figura de los Pacers fue escogido décimo del año 2010 a pesar de jugar en la modesta Fresno State. Su compañero Lance Stephenson fue elegido aquella noche en la misma posición de la segunda ronda (o sea, fue el número 40) por las dudas que despertaba su inmadurez. Repasando las plantillas de cada uno de los equipos de la NBA nos encontraríamos casos similares.

Seguimiento desde las gradas

Durante esta primera fase del proceso los ojeadores sólo pueden dedicarse a ver partidos, sin acercarse al jugador o a su entorno. Todos los contactos directos entre ambas partes (o con  sus círculos familiares) para evaluar su juego o discutir un posible futuro conjunto están prohibidos y penados. Especialmente para el jugador bajo normativa NCAA, que puede perder su elegibilidad y ser desposeído por tanto de toda posibilidad de desarrollar su juego a nivel universitario.

Los jugadores de entre 19 y 22 años que deseen ingresar en la NBA deben inscribirse en el draft enviando una carta a la Liga. Aquellos que cumplen 22 y han acabado su etapa universitaria (si juegan en la NCAA) entran de forma automática en la lista y no pueden salir de ella. El plazo de inscripción se cierra unos 60 días antes de la gran noche (este año ha sido el 27 de abril para un draft que se celebrará el 26 de junio) y la lista se hace pública a primeros de mayo (este año, el 2).

Desde el momento en que aparece la lista oficial, equipos NBA y aspirantes pueden hablar libremente. Contratar a un agente, con su experiencia y contactos, ayuda en el proceso. Pero los jugadores que firmen con uno de ellos perderán su elegibilidad universitaria de forma irreversible y no podrán volver a jugar en la NCAA. Así que sólo lo hacen los que tienen muy claro que darán el salto a profesionales.

Más restricciones de la NCAA

Hay un plazo para que los jugadores más jóvenes se retiren del draft. A partir del 2011 la NBA lo amplió hasta unos 10 días antes de la selección de jugadores (esta temporada, el 16 de junio). Antes de esa temporada la fecha clave de retirada era el 8 de mayo. Pero mientras la liga profesional ha ampliado el margen para que equipos y jugadores tanteen el terreno, la NCAA intenta reducirlo al máximo en su lucha contra los “one y done” (jugadores que se enrolan un curso en la universidad sólo porque no pueden saltar directamente a la NBA).

Las autoridades universitarias estableció este curso el 15 de abril como el tope máximo para que los aspirantes a profesionales del baloncesto que se habían inscrito en el draft se retirasen de él, un día antes del final de la Liga Regular de la NBA y 2 semanas antes de que la NBA abriera las puertas para que ambas partes contactasen de forma legal. Lo que en la práctica limitó los contactos entre ambas partes a las conversaciones permitidas entre el entrenador universitario y el general mánager del equipo NBA, y sin que el principal interesado pudiera estar presente.

Para compensar estar carencias los responsables del baloncesto universitario se han sacado de la manga un organismo, el Comité de Asesoramiento para No Graduados. Integrado por 20 ejecutivos de la NBA, entre el 9 y el 14 de abril recogió las dudas de los baloncestistas interesados en exponer su caso y les respondió con una estimación acerca de sus posibilidades en el draft. El mismo Comité avisa que sus dictámenes son indicativos y no pueden ser tomados al pie de la letra. El 15 de abril no es una fecha escogida caprichosamente por la NCAA.

El 16 de abril se abrió el período de inscripciones para el siguiente curso. Las universidades empiezan a cerrar sus equipos, sabiendo los jugadores que vuelven y los chicos de instituto que han aceptado sus becas. Es una manera de que los entrenadores se eviten problemas acumulando demasiados jugadores de calidad en una misma posición (lo que le pasará la temporada que viene a Kentucky, que no ha afinado en sus cálculos sobre cuántos de sus jugadores saltarían a la NBA este curso). De nuevo, no han faltado las acusaciones de que los rectores de la NCAA sólo piensan en los intereses de sus universidades y no en los de los jugadores.

El gran escaparate

La NBA organiza un entrenamiento en grupo para los jugadores más interesantes que se presentan al draft, al que se invita a todas las franquicias de la liga para que puedan ver de cerca a sus futuras elecciones. Es el NBA Draft Combine, que tuvo lugar la semana pasada (14 a 18 de mayo) en Chicago. Es la primera gran ocasión para que las jóvenes promesas exhiban sus posibilidades ante ejecutivos y prensa en 3 partes bien diferenciadas.

La primera es una medición de las características físicas de los aspirantes. Altura, envergadura, dimensión de las manos, peso y porcentaje de grasa en la masa corporal son algunas de estas mediciones. Aunque parezca inocente, estos números pueden hacer una primera criba. Porque los datos que facilita la NCAA no siempre son los correctos, y no es lo mismo un ala pívot de 2,05 que otro de 2 metros pelados. Ese ha sido el caso de una de las estrellas de la temporada NCAA, Julius Randle. El ex de Kentucky ha pasado de 2,06 declarados a 2 metros y poco más, a pesar de que lo compense con una envergadura de 2,13.

Noah Vonleh, de Indiana, ha visto reducidos sus 2,08 hasta los 2,03 (aunque con una monstruosa envergadura de 2,24 y las manos más grandes de la promoción). Jarnell Stokes, el sensacional reboteador de Tennessee, llega por los pelos a los 200 centímetros. El tirador de Creighton Doug McDermott, máximo anotador del año, ha pasado de 2,03 a 1,98. Otro alero, el ex de Iowa State Melvin Ejim, ha perdido un par de centímetros que le podrían condenar a jugar de escolta en la NBA habiendo desempeñado funciones de alero fuerte en la NCAA.

Los escoltas Jordan Adams (UCLA), Markel Brown (Oklahoma State), Nick Johnson (Arizona) y Gary Harris (Michigan State) han pasado a ser susceptibles de un cambio a la posición de base (si son capaces de ello). El grupo más amenazado es el de los bases por debajo de los seis pies (1,83), con Joe Jackson (Memphis), Tim Frazier (Penn State), Russ Smith (Louisville), Eric Atkins (Notre Dame), Trevor Releford (Alabama), Shabazz Napier (MVP de la Final Four con Connecticut) y Jahii Carson (Arizona State) como exponentes más destacados. Alguno de ellos podría acabar en Europa si no supera los prejuicios de los ejecutivos NBA respecto a su falta de estatura.

Las otras dos sesiones de este entrenamiento colectivo se dedican a las cualidades físicas y a la técnica de lanzamiento y ejercicios de grupo. En el apartado atlético se mide la velocidad, la agilidad y el salto. El base suplente de UCLA Zach Lavine destacó en todas ellas, mientras que Markel Brown y Jahii Carson intentaron hacerse perdonar sus centímetros de menos con una impresionante capacidad para elevarse del suelo.

La sesión de tiro intenta evaluar la fiabilidad de los jugadores desde diferentes distancias (triple NBA, triple NCAA, media distancia, ya fueran desde la izquierda, la derecha o centrados) y distintas situaciones de juego (a pie parado, en movimiento o después de bote). En este apartado se ha visto la fiabilidad global de Rodney Hood, el compañero de Jabari Parker en Duke, un pasito por delante de Glen Robinson III (Michigan), Xavier Thames (San Diego State), Joe Harris (Virginia) y LaQuinton Ross (Ohio State). También destacó el acierto en triples NBA de Jordan Adams y Melvin Ejim.

La participación en el NBA Draft Combine no es obligatoria, ni tampoco lo es que los que asistan lleven a cabo todas las pruebas. Los ex de Kansas Joel Embiid y Andrew Wiggins, en lucha por ser el número 1 del draft, no hicieron acto de presencia. Lo mismo pasó con el tercero en discordia, Jabari Parker. Julius Randle, Doug McDermott,  Shabazz Napier, Nik Stauskas (Michigan) y T.J. Warren (North Carolina State), por ejemplo, se saltaron la sesión de tiro.

Los aspirantes utilizan estas pruebas para despejar dudas sobre sus medidas o capacidades, pero sin arriesgarse a empeorar las buenas impresiones dejadas durante la temporada universitaria. Y siempre se pueden exhibir vídeos de entrenamientos privados (de los que hablaremos más adelante), grabados en un entorno controlado y editados por una mano amiga, para recordar sus mejores cualidades. Un ejemplo, este de Nik Stauskas.

Los bailes privados

Aparte de este entrenamiento en masa “oficial” Clippers, Nets y Rockets organizaron su propia sesión el 22 de mayo en Los Angeles con un aspecto novedoso: incluía prácticas de 5x5. A esta cita no acudieron los grandes nombres, pero si muchos aspirantes a entrar en segunda ronda y algunos jugadores intentando meterse entre los 30 primeros seleccionados, como Russ Smith o Xavier Thames. Esta temporada no se realizarán más entrenamientos de este tipo tras la renuncia de Minnesota Timberwolves a organizar sus sesiones.

Los jugadores se preparan para el draft, con duros entrenamientos tanto físicos como técnicos organizados por las agencias que les representan para llegar en un buen momento a los entrenamientos programados por la NBA y a las sesiones privadas con los diferentes equipos. También les forman para superar las entrevistas personales con los ejecutivos. Y elaboran videos mostrando las cualidades más destacadas de sus representados que se encargan de hacer llegar a franquicias y prensa (y ahora, gracias a youtube, también al público en general).  El anterior vídeo de Nik Stauskas era un ejemplo de este tipo de material.

Algunas agencias de representación organizan sesiones individuales abiertas a los ejecutivos de la NBA y la prensa como las realizadas en un gimnasio de Santa Monica, California y en la que sí que participaron algunos de los grandes nombres del draft. Se trataba de mostrar a sus clientes en un entorno amigo que resalte sus virtudes y camufle sus carencias. Había dudas acerca de si Joel Embiid estaba plenamente recuperado de la lesión de espalda que le dejó fuera del March Madness, El pívot aprovechó la ocasión para disiparlas, como no podía ser de otra manera.

Los equipos de la NBA también pueden organizar sus propias sesiones de entrenamiento privadas, e invitar a ellas a los jugadores que consideren interesantes para sus proyectos. Estas invitaciones también dan pistas de lo que puede pasar la noche del draft. Porque las franquicias se dirigen a los jugadores que les interesan y que creen que cuando llegue su momento de elegir en el draft aún estarán disponibles. Es una primera pista para los aspirantes a profesionales de sus verdaderas posibilidades.

Los jugadores, por su parte, no están obligados a aceptarlas. Con un rechazo le indicas al equipo que te ha invitado que no quieres que te elija, aunque eso te pueda costar un dineral (el sueldo de los primeros contratos en la NBA viene determinado por la posición del draft). En estas decisiones suelen tener un peso importante los agentes, y no siempre guiados por el beneficio de su cliente, sino por el de sus propias inversiones en otros jugadores e incluso entrenadores. Un agente no hostil siempre facilita el proceso para los equipos.

En estas tomas de contacto las condiciones las pone el equipo. Además del trabajo físico y técnico, pueden realizarse entrevistas personales. Las franquicias se juegan su crecimiento futuro, y quieren asegurarse hacer una buena elección. Daryl Morey, general mánager de los Houston Rockets, se ha reunido en los últimos años con unos cuantos aspirantes a profesionales. En su cuenta de twitter ha publicado algunos de los momentos más hilarantes (por supuesto sin desvelar el nombre de los protagonistas).

Como el jugador que afirma liderar verbalmente, pero no con el ejemplo. El que no mira a los ojos a su entrenador porque es más bajito que él. Otro que se dedica a rebotear porque no sabe hacer nada sin balón y es su forma de tenerlo. El artista que no tenía claro en que pie tenía la lesión. Y como gran estrella del despropósito, al que Morey le pregunta si podría someterse a una prueba de detección de drogas y responde espantado “¿Hoy?”. No sé el tiempo que todos ellos pasaron en la universidad, pero no parece que les aprovechara mucho. Y me parece que tampoco estuvieron atentos a los consejos de sus agentes.

 

 

 

 

 

 


@danielalentomor

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