2012

11

Mayo

21:32

Fernando Barba

Remontada agónica con premio para el CSKA

Tras un primer cuarto que dio a Panathinaikos una ventaja de 14 puntos el CSKA consiguió remontar y conseguir el pase a la final del domingo. Un gran Kirilenko y un final plagado de errores dio el pase al conjunto ruso.

 

CSKA Moscú 66 - 64 Panathinaikos 

Panathinaikos y CSKA han participado en cinco de las últimas seis finales de la Euroliga, lo que daba pistas acerca de que dos grandes conjuntos se enfrentaban. El conjunto griego además buscaba reeditar su triunfo del año pasado, aunque los precedentes de esta temporada no le eran favorables, con dos victorias rusas en los dos encuentros disputados entre ambos equipos.

La entrada del Panathinaikos en el partido fue espectacular. Los griegos se mostraban con buena defensa y sobre todo un ataque fluido que volvió loca la defensa del CSKA el cual se vio incapaz de frenar el buen juego desplegado. El arma principal del Panathinaikos fueron sencillos bloqueos directos, aprovechando la continuación de forma magistral gracias a la clase y visión de juego de un grandioso Jasikevicius. Cómplice del base lituano el americano Batiste, que colaboró con 7 puntos para el 15-29 con el que finalizó el primer cuarto.

El segundo cuarto trajo justo la dinámica contraria. El CSKA despertó y apretó las tuercas en defensa, provocando un monumental atasco en el equipo dirigido por Obradovic, que solo pudo anotar tres puntos en siete minutos. Mientras el ataque ruso comenzó a carburar, reduciendo su desventaja a solo dos puntos, 32-34, con un Kirilenko que ya sumaba 8 puntos.

A la vuelta de vestuarios al final vivimos un cuarto compensado. Los dos equipos exhibieron sus fuerzas, aunque el CSKA no tardó en adelantarse en el marcador, gracias a un triple y un mate de un Kirilenko inconmensurable. Los rusos sin embargo no lograron mantener la ventaja y, gracias a un parcial de 0-6, Panathinaikos se encontró en los últimos diez minutos con una ventaja de cuatro puntos, 51-55. En el conjunto de Kazlauskas Kirilenko brillaba con luz propia con 15 puntos y 23 de valoración, aunque, sin haber probado el banquillo, daba muestras de cansancio.

El nivel de estos dos equipos ya se conoce, al igual que el de cada uno de sus jugadores, pero sigue sorprendiendo la capacidad de los jugadores con sangre fría, los que gustan de los momentos igualados y finales apretados. Jugadores de ese tipo tienen los dos equipos, pero hay uno especial desde hace años, con cuatro copas de europa en su haber, un lituano peleón llamado Jasikevicius.

Tras una fase de poca anotación y con el marcador en 60-59 a falta de tres minutos, el base del Panathinaikos se destapó con una acción individual y un triple que daba a los suyos una ventaja de cuatro puntos a falta de dos minutos. Sin embargo Shved acercó a los rusos a uno y Teodosic se encargó de poner uno arriba a los suyos, tras un gancho sencillo fallado por Batiste, a falta de 30 segundos.

Dos tiros libres fallados por Teodosic, que luce un espectacular 88% de acierto durante el año, dio la oportunidad de empatar o ganar a los griegos pero Diamantidis falló el pase a Jasikevicius y el triunfo y pase a la final voló a manos rusas para finalizar el encuentro 66-64.

La estrella: Andrei Kirilenko. El alero ruso ofreció una nueva muestra de su calidad como artífice de la remontada en el segundo y tercer cuarto, a pesar de que no pudo aportar tanto en el último periodo. Aún así firmó una excelente hoja de servicios, con 17 puntos y 9 rebotes para 25 de valoración.


@fbarba10

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