Que quede claro, antes de nada, que mis palabras son tan sólo producto de un artículo de opinión, y que nada de lo que yo aquí escribo y cuento tiene por qué repercutir a nada ni a nadie. Es una opinión personal, y como colaboradora de esta casa y con el visto bueno del redactor jefe, me atrevo a publicar.
Hace tiempo que llevo siguiendo la trayectoria del Palacio de Congresos de Ibiza, más concretamente desde la Supercopa de Valencia, a la que tuve el gusto de asistir, y en la que vi a un equipo peleón, con coraje y sobretodo, con ilusión. Pensaba gratamente que las ausencias sonadas de Lyttle y Morales no iban a hacer tanto mal en un equipo que ha ido creciendo año a año y ha ido convirtiéndose en uno de los clásicos de la LF. Ni la marcha de Jordi Fernández pensaba que haría tanto mal.
Eso es así. Los males no vienen solos, ni solo se ahoga uno, como diría mi abuela. Es muy complicado comprender lo que está pasando en el equipo. Los rumores, rumores son, y ninguno, por mucho que nos digan o nos dejen de decir, sabemos a ciencia cierta lo que está ocurriendo dentro de las cuatro paredes del vestuario. Tan sólo lo saben las jugadoras y cuerpo técnico. Ni los directivos deben saber qué se cuece por ahí abajo, porque ellos estarán más preocupados de coger dinero para las arcas del club y para su supervivencia, que de las peleas o desaveniencias que hay en el equipo.
Con todo esto no me refiero al cruce de declaraciones que ha habido en los últimos días entre varias jugadoras, varios periódicos, periodistas, más pendientes de la prensa rosa deportiva que de informar. Respeto el trabajo de cada cual, pero no entro en ese tipo de 'provocaciones'. Yo me voy a referir a lo meramente deportivo.
Viendo cada partido, se ve que la planificación del año ha sido nefasta no, lo siguiente. Claro está que no han tenido dinero para mucho más, es verdad, pero quizá se podía haber hecho una plantilla más competitiva si todo se hubiera gestado a su debido tiempo. La plantilla ni mucho menos es tan mala como para estar hundida en la última plaza de la clasificación con un pleno de derrotas que escuece hasta ver. ¿Cómo se pueden encajar tantas canastas fáciles como encajan las ibicencas, y como sin ser la peor defensa no se gana ni a las canicas?
La cuestión parece fácil, y reitero que no voy a entrar en temas extradeportivos, porque no somos Salsa Rosa, ni La Noria, ni nada por el estilo. Siempre partiendo desde mi opinión, que para muchos no contará nada, creo que todo el problema se genera desde la cabeza del técnico. ¿Cómo se puede cargar un equipo femenino, de ese nivel, con 'ese' nombre y reputación dentro de la LF, gestado en varios años de éxitos de la mano de Jordi, a un entrenador que llega desde el baloncesto masculino y que, con todos mis respetos hacia su trayectoria con los chicos, no tiene ni idea de lo que se cuece en el basket de féminas?
Ese ha sido el primer y principal error que se ha cometido desde la cúpula del club, dejar en manos de un 'desconocido' de la LF un equipo con muchos objetivos que cumplir y la ilusión radiante por el buen año anterior. ¿No era más fácil confiar en un hombre, o mujer, de la cantera, que conociera la casa, que supiera lo que es el equipo de LF, y cómo se desenvuelve la competición? Parece que el Subcampeonato de Copa de la Reina se les subió a la cabeza a muchos, y parecía que la necesidad de tener un entrenador de renombre era más fuerte que tener un equipo competitivo y con las ideas claras. Míren al Cadí La Seu, con Bou en sus entrañas. Desconocido para muchos, pero más que conocido en la casa. Y aunque vayan por Cataluña con un mal 1-5, al menos ya se ha ganado y se ha tuteado al mismísimo Ros. Saldrán adelante en cuanto el equipo ruede.
Y no parece que Ibiza vaya a rodar si no se hace algo de urgencia. He leído en varios lugares que las culpables son las jugadoras, pero en ninguno he leído que el culpable, siempre deportivamente hablando, es el entrenador. Y yo pienso así, que Jenaro Díaz tiene la culpa, deportivamente hablando. Quizá la LF le ha venido muy grande, quizá no se haya hecho con el grupo, quizá las jugadoras no son capaces de asimilar sus conceptos y formas de trabajar, incluso quizá la plantilla no tiene el nivel que muchos esperan. Son muchas dudas las que se generan desde la isla, pero nadie tiene las agallas para enfrentarlas.
Estamos ante el hundimiento de uno de los 'Titanic' de la competición, y nadie por allí parece que haga nada. El entrenador dice que puede que renuncie a su puesto si se pierde ante Canarias, y caen por 20 puntos. Y todos siguen sin hacer nada. Espero que en los próximos días ruede alguna cabeza, y que no sea precisamente de las que visten de corto, que al fin y al cabo son las que tienen que meterla. Si esto no sucede, el 0-6 seguirá subiendo y subiendo, y cuando se quieran dar cuenta, la LF2 estará disfrutando de uno de los ilustres.