Tras treinta años jugando de tu a tu a los grandes del baloncesto español y un último y fugaz abismo en el infierno de la LEB, el equipo pucelano se adjudica su anhelada y mayor victoria: regresar a su emplazamiento correspondiente, a la mejor liga continental, la ACB. Todo un homenaje y recompensa a la entrega, labor, afán y esfuerzo de la plantilla y el cuerpo técnico; al cobijo de la fiel afición, que ha hecho que el Pisuerga vibrara como nunca.
Tras una de las mayores decepciones en la holgada historia del CB Valladolid, tras el inesperado descenso de uno de los históricos del baloncesto estatal y, tras el ansiado y merecido regreso, la película vuelve a empezar, pero esta vez con una filosofía y entidad propia.
Después de sufrir lo inexplicable para la aceptación por parte de la Asociación de Clubes, el club vallisoletano se ha puesto manos a la obra.
El duro trabajo que les caracteriza persistió en busca de un patrocinador que les asegure el presupuesto mínimo, así también como asegurarse la continuidad de piezas claves en el equipo como Stephane Dumas, Robert Battle y Sergio de la Fuente, además de la nacionalización inminente de Fede Van Lacke, aunque la prioridad eran los fichajes nacionales para cubrir el cupo exigido de seleccionables.
Así llegó la primera de las incorporaciones, Isaac López, procedente del GBC, que firmó por una temporada con su nuevo club. “Un alero con calidad ofensiva, comprometido y ambicioso”, según señala el entrenador Porfirio Fisac.
El segundo refuerzo en caer fue el ala-pívot caribeño Eulis Báez, MVP de la pasada LEB Oro con el Grupo Begar León, completando así las posiciones de tres y cuatro.
Poco a poco fueron llegando, hasta hacerse el club vallisoletano con los servicios de Diego García, escolta argentino y una de los máximos anotadores la pasada temporada en LEB Oro; blindando su zona con el pívot Lamont Barnes, procedente del CB Murcia, siendo un excelente taponador y un jugador que resuelve debajo del aro; finalmente, llegando el base estadounidense Brian Chase, un “muy buen director de juego, con gran tiro exterior y que se aplica bien en la defensa”, según comenta el director deportivo Jose Luis Alonso.
De esta manera solo quedan algunos flecos para la contratación de dos jugadores interiores fuertes y consistentes, así como algún jugador exterior con el mayor talento posible.
El CB Valladolid tendrá que ser valiente, fuerte y echarle cara, aunque también hay que saber disfrutar en la pista, siguiendo identificando a la afición pucelana con el juego del equipo.
Porfirio Fisac sabe que va a ser duro salvar al equipo, pero es un reto que asume con ilusión y es lo que va a tratar de transmitir ya que, si alcanzan esa garra que mantuvieron el año anterior, los resultados llegarán.