Ha acabado la Supercopa, preámbulo del inicio de una nueva temporada. Emigraron promesas hechas realidad y volvieron hijos y familias pródigas, como la del Cai Zaragoza, heredera del Helios.
De los equipos con historia, el CAI es de los pioneros, ha conseguido títulos nacionales (2 copas en el 84 y 90) y perdió la final de la Recopa en Ginebra contra el Paok en el 91, en los años del boom del baloncesto en España, era una alternativa de poder, como el Joventut de Badalona, que amenazaba la dualidad de siempre Madrid-Barcelona.
Demasiados años enterrado, manteniendo la aspiración de volver, fracasos encadenados, refundación en el año 2002 bajo el nombre
Basket Zaragoza 2002 con el propósito de devolver a la capital aragonesa al baloncesto de élite masculino,. Con el apoyo financiero de la CAI, se compró la plaza que el gallego
Sondeos del Norte tenía en la LEB, y vuelta al mecenazgo de los años de gloria, con una afición que nunca abandonó al equipo de una ciudad que siempre mantuvo su amor por el baloncesto.
La memoria me traslada a León Najnudel, Kevin McGee (foto), Jimmy Allen, los Arcega, Piculín Ortiz, Eugene McDowell, y a Mark Phillips, pero el presente es más corriente, y aunque la imagen que ha dado el Cai en la Supercopa es esperanzadora, deberán mantener la constancia durante la fase regular. El presente zaragozano es pragmático y realista, y antes que aspirar, deben consolidarse en la ACB.