Quien mire la plantilla y adore el producto nacional seguramente se haga fiel del Estudiantes esta temporada. Pocas jugadoras de fuera y muchas nacionales, y encima, en la flor de la vida, o mejor dicho, en la flor de la madurez baloncestística. Seguro que darán muchas alegrías. Tiempo al tiempo. Siguen muchas de las artífices del ascenso a Liga Femenina. Comandadas por
Sandra Ygueravide, las del Ramiro de Maetzu sufrieron hasta el final para subir a la máxima categoría, pero al final lo consiguieron. Será el debut de muchas en liga 1, como se conoce vulgarmente entre las jugadoras y cuerpo técnico la máxima categoría.
Atención a dos jugadoras. Laura Herrera y Aauri Bokesa. Ellas pueden que sean el futuro de la selección absoluta. De la hornada del 89, como Tamara Abalde, aún tienen que dar el pasito hacia el frente que hace falta para entrar en los planes de Evaristo Pérez. En Liga Femenina 2 no se sabía mucho de ellas, pero ahora están aquí, y han llegado para quedarse. Con ellas aterrizan también Mariana González, Irene Castrejón y Sara Vita. ¿Alguien apuesta más por el producto nacional?
Incorporan a la plantilla a jugadoras como Brooke Wyckoff, que allá donde va siempre cumple con creces, o Leah Rush, una incógnita como todas las americanas que llegan a la LF por primera vez. La americana tendrá que demostrar que puede llegar a ser importante en un club como el madrileño, donde la cantera no tiene la puerta cerrada como suele pasar en otros equipos. También con ellas dos, Paola Ferrari, que viene para sacarse el mal sabor de boca de su descenso del año pasado con el Arranz Jopisa Burgos y donde lo hizo bastante bien, así como Andrea Csaszar.
Objetivo: Permanencia. Todos coinciden en eso.