Aunque no han podido mantener a dos de sus puntales en la pasada temporada, como son la MVP Willingham y Musovic, cedida por el Ros, ambas rumbo a equipos punteros, han conseguido formar una plantilla competitiva, bastante “catalanizada”.
El juego interior notará la ausencia de una jugadora tan determinante como fue Le´Coe en la temporada pasada, pues en la norteamericana se basaron buena parte de los éxitos de este equipo. Sin embargo, han conseguido mantener a Olga Podkovanilkova, que tan bien acabó la temporada, y que buscará seguir mejorando su nivel en el conjunto catalán.
Para ayudarla, tendrá jugadoras bastante polivalentes, que aunque también puedan jugar en la posición de tres, su gran actitud reboteadora y su altura les permite estar también en la pintura. Entre ellas están Tracy Reid, que busca un mayor protagonismo tras su temporada en el Avenida, Jael Freixanet, la joven letona Aija Putnina o la norteamericana Crystal Kelly. Esta última proviene de la WNBA, y esperan con ella realizar otro gran descubrimiento, como ya ocurriera con Le´Coe Willingham. Aprovechando los huecos que dejen las interiores estará Liljestrand, que demostró en diversos momentos de la pasada temporada con el PDV puede ser una tiradora letal.
En la creación de juego llegan dos jugadoras que regresan a su comunidad natal, con la intención de realizar una gran temporada. La primera de ellas, Noemí Jordana, espera demostrar su calidad tras ser una más en una plantilla tan fuerte como la del Ros Casares. La otra es Anna Cruz, que tras descender con el Arranz de Burgos, querrá mantener el buen nivel que tuvo con el equipo castellano, y demostrar por qué fue pre-seleccionada (y posteriormente descartada) por Evaristo Pérez para el equipo del preolímpico. En el banquillo tendrán a otra jugadora de la casa, como es Helena Boada, que espera afianzarse en la élite.