Confirmadas las victorias de la selección española sobre la de Mali, de la selección australiana sobre la rusa, y de la selección china sobre la checa, ya conocemos nuestro rival para cuartos de final, la potentísima escuadra rusa, que nos separó del campeonato europeo el pasado verano y nos abocó a conseguir la clasificación para Pekín en el preolímpico de Madrid.
Nuestro partido frente a las campeonas africanas tuvo poca historia, un parcial de 19-5 en el primer cuarto nos puso en clara ventaja desde el principio, y a pesar de los problemas causados por los resfriados en varias de nuestras jugadoras, y que explican la ausencia de Laura Nicholls frente a la selección estadounidense, un segundo estirón basado en el acierto desde el triple a finales del tercer cuarto amplió la ventaja a más de 20 para acabar de darnos el partido sin las dificultades propias de un final apretado.
El combinado de Mali se caracteriza por su potencial físico, por eso era fundamental estar acertadas en los tiros y así evitar el cuerpo a cuerpo bajo las canastas, donde podíamos pasar muchos apuros. Las chicas de Evaristo mantuvieron en todo momento la concentración, el técnico español contribuyó a motivarlas desde el banquillo al ordenarles presionar cuando las veía flojear, y el resultado final mostró sin ambages la diferencia de calidad entre ambos conjuntos.
En el tercer partido de la jornada, entre australianas y rusas, hubo muchos momentos en los que nos temimos lo peor, encontrarnos a las campeonas del mundo en cuartos de final, porque las jugadoras de la federación rusa se impusieron con claridad en la primera parte, yéndose al descanso con una inesperada ventaja de 12 puntos. En la segunda parte las australianas fueron recortando poco a poco hasta igualar el marcador a falta de 2 o 3 minutos para la conclusión del tercer cuarto. En esos momentos, una excepcional Laureen Jackson hundió a las rusas mediante una combinación de intimidación defensiva y acierto letal desde el triple que desquició totalmente a las rivales. No en vano Jackson es considerada por muchos como la mejor jugadora del momento.
El partido entre checas y chinas en el que definitivamente se decidía nuestra suerte no lo hemos podido ver, sólo seguirlo a través de la jornada virtual de la web de los juegos olímpicos. La selección china ha dejado muy clara su superioridad desde el principio, refrendando de esta manera que su victoria frente a las españolas en la primera jornada no fue fruto de la casualidad. Han dominado el juego y el marcador durante todo el partido, hasta acabar consiguiendo la segunda plaza del grupo con todo merecimiento frente a una selección checa que ha defraudado bastante y que ha padecido de unos porcentajes de tiro horrorosos.
Ahora podemos lamentarnos de nuestra derrota contra las chinas en la primera jornada, que nos obliga a ser terceras de grupo y cruzarnos con la, en teoría, tercer mejor selección del mundo, la rusa, pero hay que reconocer que las anfitrionas tienen muy buen equipo, no sufrieron las dificultades de adaptación propias de los viajes a otro continente que afectaron al combinado español, y han gozado del favor del público y los arbitrajes, como suele suceder en estos campeonatos con el equipo organizador. Cuanto antes comprendamos la idiosincrasia de este tipo de torneos, antes podremos dejar de lamentarnos y aceptar lo que nos ha tocado en suerte. Muy posiblemente, si hubiésemos jugado contra las chinas en la última jornada en vez de en la primera, el resultado final podría haber sido otro, pero eso ya no tiene remedio.
Ganar a las rusas no dejaría nunca de ser una proeza para las nuestras, que ya han conseguido el objetivo mínimo de ser diploma olímpico, pero tampoco es imposible, estamos seguros de que nuestra selección va a dar el máximo e intentarlo de todas las maneras posibles. Como la superioridad del rival es innegable, la estrategia de la selección española debe consistir en intentar mantener el partido igualado hasta finales del tercer cuarto, y esperar que los nervios y la indecisión de la que han hecho gala las rusas en anteriores partidos les afecten también en éste.
Las rusas no están al nivel de otros campeonatos, eso es indiscutible, pero tampoco son mancas y saben que en este partido se juegan mucho, así que va a ser muy difícil sorprenderlas, que nadie se lleve a engaño. Confiamos en que vuelvan a padecer los signos de debilidad que han mostrado en otros partidos cuando observaban que no se despegaban en el marcador, sin olvidar que para mantenernos con opciones las españolas deben hacer un partido casi perfecto. En un final igualado cualquier cosa puede pasar y es posible que la débil moral de las rusas y la inclusión con calzador en el equipo de la nacionalizada a la carrera Rebekka Hammond, les acabe pasando factura e incline el partido a nuestro favor. Como mínimo, podemos seguir soñando con nuestra selección, a la que sin dejar de pedirles que sigan luchando lo mismo o más que hasta ahora, queremos felicitar efusivamente desde estas humildes líneas por estar ya entre las 8 mejores del mundo.