El CSKA Moscu se hace con el título de campeón continental tras deshacerse de un correoso Maccabi Tel Aviv. Un partido muy ajustado, que empezó a decantarse del lado de los de Messina tras el descanso. Un brillante Trajan Langdom fue la base del triunfo moscovita con 21 puntos para hacer frente al buen papel de Bynum. Ettore Messina consigue asi su cuarto título de Euroliga e iguala a míticos entrenadores como Boza Maljovic o Ferrandiz.
Poco antes del salto inicial, la plantilla y el cuerpo técnico del Maccabi daba la espalda al campo y a su rival y dirigían sus miradas a la poblada grada donde la multitud hebrea entonaba el himno del club. Mientras tanto los hombres de Messina escuchaban atentamente las últimas órdenes antes de saltar a la arena de combate. Los pronósticos más que claros, CSKA favorito. Pero el equipo de Tel Aviv no se iba a rendir sin luchar y tras el salto inicial acertaron en sus primeros ataques. Los moscovitas no eligieron bien sus acciones y en vez de aprovechar los cambios defensivos de su rival, se precipitaron en ataque. Langdom abrió la veda anotadora en el bando moscovita y a partir de ahí todo fue rodado.
Se repartían la anotación los hombres de rojo bajo el liderazgo de Langdom que llegaba a los ocho puntos al término de los diez primeros minutos. La entrada de Theo Papaloukas, dio más consistencia al equipo. No tan productiva fue la entrada de Goree emparejado con Batista. El pívot preparado por Sherf se veía obligado a recibir a varios metros del aro pero superaba a su par en el uno por uno. Esteban Batista, con el poderío en el rebote de ataque, redujo las rentas al mínimo de cara al segundo cuarto.
El duelo en las bandas era un simple espejo de los que acontecía en el centro de la cancha. Sherf, derrochando sudor al más puro estilo camacho, se recorría metros por la banda sin cansarse de gesticular, aplaudir y protestar las distintas jugadas. Por su parte, Messina más calmada y menos eufórico - más acostumbrado a este tipo de citas - salía y entraba del cobijo del banquillo.
La dupla Bynum& Batista fue la locomotora del equipo macabeo en los minutos previos al descanso. Tras el buen hacer de Smodis, Papaloukas en sus acciones ofensivas, la defensa de Kryapa daba hasta siete puntos de ventaja. Sin embargo, Bynum tomó la responsabilidad y anotó dos acciones que dejaron a todos perplejos. Al descanso 41-42 todo abierto para la segunda mitad.
Tras la reanudación, le toco el turno a Holden, en uno de los momentos clave para la victoria del CSKA. Con dos triples llevo las rentas hasta los siete puntos y Van de Spiegel se ocupó de poner la decena de distancia con un espectacular mate. Las diferencias en el marcador se mantuvieron en esa línea de diez puntos y solo se rebaja puntualamente con las apariciones puntuales de un voluntarioso Maccabi.
En la banda cambio de papeles, Sherf más tranquilizado y Messina aumentando la frecuencia de su salida a la línea de banda y permaneciendo allí durante muchos minutos. En la grada las diferencias eran claras, mientras que eran los seguidores del conjunto de Oriente quienes parecían empujar a los jugadores del Maccabi. En el lado ruso, justo al revés, el público se animaba más a cada acción de los suyos, especialmente liderado por Langdom, que a la postre sería elegido MVP. Una antideportiva de Casspi al filo del minuto treinta, parecía ser el detonante de la victoria pero todavía se tendría que esperar.
En los últimos minutos, cuando el Maccabi intentó lanzar su órdago, brotó un nombre propio: Matjaz Smodis. Siete puntos del esloveno frenaron la embestida de un moribundo rival que se empezaba resignar y que poco más tarde recibiría su estocada. Smodis, tras un tiro libre de Morris daba un pase telescópico, a un avispado Papaloukas que dejaba al reloj la tarea de finiquitar una victoria ya certificada. Ni el empeño de un agerrido Halperin podía solucionar lo que los pronósticos habían vaticinado: la victoria del CSKA.
La estrella: El MVP, Trajan Langdom. 21 puntos, con 2 de 2 en tiros de dos, 4 de 5 en tiros de tres, 5 de 6 en tiros libres, 7 faltas recibidas para firmar treinta y tres puntos de valoración.