Han pasado 22 años desde que se produjera el primer "boom” del baloncesto en nuestro país. Fue allá por el verano de 1984 y, ciertamente, la ocasión lo merecía. Nada menos que una medalla de plata del combinado nacional en unos JJOO, los de Los Ángeles. Este hito del baloncesto español cobra especial relevancia, tratándose de la época en la que EEUU, y las extintas URSS y Yugoslavia eran los grandes dominadores del baloncesto mundial. Los Fernando Martín, Romay, De la Cruz, Iturriaga, Corbalán, Epi, Jiménez… dirigidos por el fallecido Díaz Miguel, alcanzaron la final de las Olimpiadas enfrentándose al anfitrión, compuesto de jugadores de la NCAA entre los que se encontraban Patrick Ewing, Chris Mullin, Sam Perkins… y Michael Jordan, entrenados por el célebre Bobby Knight. Sucumbieron posteriormente ante el poderío americano, pero la semilla quedó sembrada. Al llegar a España, fueron recibidos como héroes, y la fiebre del deporte de las canastas no hizo más que incrementarse.
Tras este gran éxito, llegó una época de sequía que, exceptuando alguna que otra medalla del campeonato de Europa (bronce en 1991), conllevó a que el supuesto auge del baloncesto se difuminase. Los reiterados fracasos de la selección produjeron que el público perdiera la esperanza en un deporte en el que sólo los clubes ACB ofrecían buena imagen a nivel continental (Joventut, Real Madrid, FC Barcelona). Aún así, no bastó, y el baloncesto decayó… hasta 1999.
1999, el año de la inflexión
En ese año se sucedieron dos acontecimientos que alteraron el panorama baloncestístico del país. El primero fue la medalla de plata conseguida en el Eurobasket de Francia, con Alberto Herreros como principal estandarte, junto a los De Miguel, Nacho Rodríguez, Carlos Jiménez, Alfonso Reyes, Angulo, Dueñas… eso reactivó la atención mediática hacia el baloncesto. Sin embargo, el suceso con mayor importancia fue la consecución del campeonato del mundo junior en Lisboa. Y fue de vital importancia, debido a que la generación de los “juniors de oro” han sido y son la base para los éxitos españoles en los años venideros. La figura de Pau Gasol, irrelevante a nivel junior de selecciones, se hace imprescindible en senior, tras una fulgurante progresión que le llevó al otro lado del charco, para convertirse en el líder de la franquicia americana de los Memphis Grizzlies. A decir verdad, España creció cuando lo hizo Gasol.
Bronce en Turquía ´01, 5ª en el mundial de Indianápolis ´02, plata en Suecia ´03… los resultados satisfactorios fueron sucediéndose, concatenándose la generación dorada a una serie de jugadores con los que se produjo un buen “feeling”. El tirón popular volvió a reaparecer, y los shares de audiencia iban ascendiendo paulatinamente, a medida que el combinado español marcaba su compás a ritmo de victoria. Pau Gasol se erige como icono mediático debido a su condición de “rookie del año” y estrella NBA, jugadores como Raül López prueban fortuna en dicha liga… el baloncesto vuelve a enganchar a todos. La prensa se vuelca con el equipo nacional, consiguiéndose un espectacular seguimiento en los JJOO de Atenas, donde España sólo perdió un único partido… y quedó séptima.
Del infierno al éxtasis
Una vez superado ese varapalo, y el 4º puesto en el pasado Eurobasket de Belgrado -sin Gasol-, la situación comenzaba a ser insostenible. La selección corría el riesgo de empezar a perder su “referencia” en lo que a audiencias y público se refiere, y si a eso les unimos a la falta de infraestructuras o desinterés por parte de los distintos medios de comunicación para promocionar la liga española, la ACB (y según los expertos, la mejor liga de Europa), quedaba una difícil situación para este deporte.
Pero, como caído del cielo, llega el Mundial de Japón este mismo año. La vuelta de Gasol –convertido en AllStar-, y la incursión americana de tres compañeros más (Calderón, y los recién llegados Garbajosa y Sergio Rodríguez) suponen un aliciente demasiado atractivo por lo que laSexta, cadena de televisión de reciente creación, decide asumir el riesgo y compra sus derechos de emisión, realizándose una promoción asombrosa del campeonato. En los torneos amistosos pre-mundial, España abruma a sus oponentes, creando un buen nivel de juego y una comunión con el público impresionante. Ello consigue que la gente realmente vuelva a ilusionarse con el baloncesto, encendiéndose una mecha que semanas más tarde acabaría en explosión definitiva. La prensa y los telediarios abren sus medios con noticias referidas al basket, se la denomina como “ÑBA”, y hace sentirse orgullosos a muchísima gente que comienza a engancharse a este deporte. La victoria ante Grecia en la final del Mundial, tras un torneo impecable, desata la euforia en el país. Una gesta aún mayor que la lograda en Los Ángeles se había convertido en realidad, ¡campeones del mundo!
Este hito tuvo una enorme repercusión en la vida social española. No fueron pocas las personas que se echaron a la calle a festejar el recién cumplido sueño, la selección desbancaba a otras noticias de, posiblemente, mayor importancia en los titulares. Las radios, la prensa, Internet… la “marea roja” estaba presente en todos y cada uno de ellos. En torno a 100000 ciudadanos recibieron a los campeones en la madrileña Plaza de Castilla para vitorear a los héroes de Saitama. Todos hablaban de baloncesto. La bomba mediática había vuelto a estallar.
¿Y ahora, qué?
Con la disputa del Eurobasket ´07 en España, las previsiones no pueden ser más halagüeñas, lo que generará aún otro impulso mediático a la extraordinaria generación de baloncestistas que nos acontece. A pesar de ello, el baloncesto ha de aprovechar el éxito de este año para intentar hacerse cabida en las parrillas televisivas y conseguir captar al espectador que aún no lo ha hecho del todo, o simplemente, no lo hizo.
En una encuesta realizada por el portal digital MSN.es sobre la selección española y su seguimiento, casi el 90% de los encuestados aseguran que seguirán “fielmente” los próximos partidos de los “golden boys”, siendo el mundial de Japón clave para incrementar su afición según el 76% de los casos. A este respecto añaden que un factor importante es “la imagen cercana que proyectan los jugadores”. Otras variables del cuestionario afirman que la cobertura ofrecida por los medios de comunicación en torno al mundial fueron “insuficientes”, primando siempre el fútbol, deporte al que más de la mitad de los encuestados manifiesta su inconformismo –completando que la causa de ese seguimiento tan exhaustivo se debe al dinero que mueven-. Los medios de comunicación por los que siguieron el mundial fueron la televisión (94%), Internet (28%) y la radio (25%). Y en aspectos del juego, el 90% apuesta por una victoria en el Europeo, un 50% creía en la victoria de la selección en el mundial, y, tras Pau Gasol, elogian la labor de Jorge Garbajosa (más de ¼ le escogieron tras el astro catalán), seguidas de las de Rudy Fernández (16%) y Juan Carlos Navarro (14%).
Otras medidas, como debates radiofónicos y/o los abiertos por MARCA.es para impulsar y promocionar el baloncesto español, ya sea a nivel de selección como a nivel de clubes nacionales (ACB, etc.), suponen buenas ideas enmarcadas en torno a lo mismo: aprovechar el nuevo “boom” del baloncesto español, gracias al cetro mundial recién adquirido. Si todos reman en una determinada dirección, es posible que se llegue a buen puerto. Hay que aprovechar la cresta de la ola, y no dejar que ésta se disminuya en medio de la nada. Ya lo dijo Pepu Hernández en la celebración del título, la palabra más importante a partir de ahora será (y debe ser) BA-LON-CES-TO.