10. Brasil: Se esperaba mucho de una selección que aunaba jugadores jóvenes con importantes trayectorias en Europa y la NBA, pero acabaron pagando el precio de la inmadurez cayendo a las primeras de cambio. Muy endebles mentalmente, los Varejao, Splitter, Barbosa, Marcelinho y compañía tendrán que esperar a las próximas citas para ofrecer una mejor imagen. Recuperar a Nené Hilario, el próximo objetivo de la "canarinha”.
9. Andrew Bogut: Apenas 13 puntos y 6 rebotes -y casi 4 balones perdidos- por jornada se nos antojan pobres para un #1 del draft, y principal referencia de una debilitada selección australiana tras las bajas de David Andersen y Luke Schenscher. Su paso por Japón fue muy discreto, siendo su mejor encuentro el que selló su despedida del Mundial, en octavos ante EEUU (20 puntos + 6 rebotes). Aún le queda margen de mejora, pero la carta de presentación del pívot de los Bucks a nivel internacional dejó mucho que desear…
8. Yao Ming: El gigante asiático, al contrario que Bogut, sí demostró el por qué de su bien merecida fama. 25.3 puntos (máximo anotador “oficioso” del mundial) y 9 rebotes, amén de su intimidación, llevaron su firma impresa. Su presencia hizo quebrar muchos esquemas del juego rival. Grecia, flamante subcampeona, lo pasó realmente mal en octavos para sobrepasar la trinchera preparada por Yao -y China- bajo aros. Sin duda, el mejor pívot nato de la competición… con permiso de cierto jugador al que citaremos más adelante.
7. Nigeria & Angola: Resulta gratificante comprobar cómo el nivel de juego comienza a subir en el continente africano. Nadie daba un duro por ellos, y se han colado para la fase final de Saitama, además, por la puerta grande (ambas como terceras de grupo). Nigeria sorprendió a Serbia en la jornada inaugural, mientras que Angola le puso las cosas muy difíciles a España (-10) y Alemania (que necesitó de dos prórrogas y un excepcional Nowitzki para decantar la balanza al lado germano). Equipos muy físicos y peleones, que ya empiezan a dar muestras de calidad. Los Udoka, Varem, Anagonye, Awojobi, Ibekwe (Nigeria) y Lutonda, Cipriano, Gomes, Almeida, Mousa (Angola) ofrecieron un buen espectáculo sobre el parqué. No pasaron de octavos, pero da esperanzas de cara a un futuro próximo.
6. Los NBA franceses: Sería injusto calificar la participación del combinado galo como mala –indudablemente, no lo fue-, pero quizás con una aportación “extra” de sus teóricos hombres clave, hubieran llegado algo más lejos (5º puesto). De seis jugadores que participan/participarán esta temporada en la “mejor liga del mundo” (Gèlabàle, Diarra, Mickaël Pietrus, Diaw, Petro y Turiaf), sólo el ex madridista –Gèlabàle- y el versátil jugador de los Suns –Diaw- han ofrecido un nivel óptimo. De hecho, han sido otros quienes han ejercido de “columna vertebral”, y sorprendentemente, hablamos de Florènt Pietrus (10 puntos + 7 rebotes), Frèdèric Weis (7 + 6) y Aymeric Jeanneau. Tras la lesión de Tony Parker, muy pocos dieron un paso al frente para intentar paliar tan sensible pérdida, lo que les llevó a caer en cuartos a manos de los griegos.
5. Dirk Nowitzki: Una vez más (y van), el bombardero alemán se ha erigido como máxima figura de su selección, y una de las más destacadas del campeonato. Su puntería le llevó a ser el máximo anotador del torneo, al haber disputado más partidos que el “oficioso”, Yao Ming. 23.3 tantos con los que torturó una y otra vez el aro rival, mención especial para los ¡¡¡47!!! ante Angola, claves para derrotar a los africanos al término de dos prórrogas. Sin embargo, en cuartos ante EEUU hizo un partido francamente mediocre (15 puntos) a tenor de su calidad, lo que sirvió en bandeja el triunfo americano tras el descanso. De todos modos, el jugador de los Mavericks ha rayado a un extraordinario nivel, añadiéndole a su estadística 9.2 rechaces y casi tres asistencias. Lástima que su equipo no le acompañase, quedando finalmente relegados a un octavo lugar.
4. Argentina: Un mundial impresionante, pero que concluyó con triste final. Esa sería la síntesis de la trayectoria de los sudamericanos en el torneo. No conocieron la derrota hasta semifinales, donde cedieron por un punto ante el combinado español… teniendo bola de partido que Nocioni no supo culminar desde el triple. De entrar, la historia sería bien distinta, pero no fue así. Siguen siendo el mismo equipo que les llevó al subcampeonato mundial en Indianápolis y a la gloria olímpica en Atenas, pero el paso de los años comienza a hacer mella inexorablemente en algunos de sus componentes. Pepe Sánchez, Manu Ginóbili, Andrés Nocioni, Luis Scola y Fabrizio Oberto, el quinteto de gala ad aeternum. Tras ellos Delfino, Herrmann, Prigioni… y poco más. Sucumbieron ante EEUU en el partido por la medalla de bronce, quedando con un cuarto puesto que sabe amargo… y quizás tarde en repetirse.
3. Carmelo Anthony: Sin duda, el gran perdedor del torneo. Y no porque lo fuera él, sino porque su selección no estuvo acorde con su rendimiento, bipolares entre sí. Carmelo no se merecía un ¿equipo? como los EEUU que vimos en Japón, y EEUU no se merecía un jugador como él. Dentro del caos que fue el des-combinado americano más allá del sempiterno 1x1 y el contraataque, fue el alero de los Nuggets quien aportó luz y brillo por sí mismo. Apareció ante Puerto Rico, Italia (35 puntos) y Alemania cuando peor pintaban las cosas, siendo el único “yankee” que dio la cara ante el conjunto heleno en semifinales, con 27 tantos. El alero más dominante en territorio FIBA, como acreditan sus 20 puntos y 4 rebotes de promedio en poco más de 24 minutos. Él se mereció mucho más de lo que obtuvo… no así su selección, encabezada por “Coach K” y los fenómenos mediáticos LeBron James y Dwyane Wade, quienes hicieron un lavado de imagen en el partido que les otorgó el bronce para acallar posibles críticas… que ahora les diluvian.
2. Grecia: Es imposible destacar algún jugador con diferencia por encima de este equipo porque, sencillamente, son eso, un EQUIPO sin fisuras. Y jugando al baloncesto, que es un deporte de 5x5, demostraron que el afán individual conlleva a derrota segura en el ámbito internacional de esta práctica. Ganaron todos sus partidos desde la defensa, algunos con más penas que glorias y otros con mayor soltura, pero su demostración de CARÁCTER vino en semifinales cuando achantaron al combinado estadounidense. Y es que una vez te mata Spanoulis, otra Schortsanitis, otra Papadopoulos, otra Fotsis, otra Kakiouzis… el arsenal disponible por Yiannakis fue extenso, pero sin embargo, los hombres que mejor encarnan el espíritu de equipo heleno son Diamantidis y PAPALOUKAS. Sí señor, es un lujo ver un base como el actual MVP del Europeo y Euroliga pasadas, hace de todo y todo lo hace bien. Son los actuales campeones de Europa y subcampeones del mundo, con todo el merecimiento. Iban lanzados a por el oro… pero algo se les cruzó en su camino.
1. ESPAÑA: ¿Qué decir a estas alturas de la película que no se haya dicho ya? El mayor éxito del baloncesto español en toda su historia, ni las lesiones, ni las tragedias personales impidieron que se hiciera justicia a lo largo del torneo. Sólo Argentina hizo sufrir en demasía al combinado dirigido por José Vicente Hernández… el resto, victorias por encima de los diez de diferencia. La final contra Grecia y sin la participación por lesión del MVP Pau Gasol despertó un espíritu ganador que, a decir verdad, pocas veces hemos visto. Una gesta épica al alcance de muy pocos. Sin duda, España demostró ser más que un equipo, una piña, un grupo de amigos que, ante todo, disfrutan con lo que hacen. Pau Gasol, Rudy Fernández, Carlos Cabezas, Juan Carlos Navarro, José Manuel Calderón, Felipe Reyes, Carlos Jiménez, Sergio Rodríguez, Berni Rodríguez, Marc Gasol, Álex Mumbrú, Jorge Garbajosa y Pepu Hernández. Ellos ya forman parte de la leyenda. ¿Algo más que añadir? Sí… GRACIAS.