El Assignia Manresa, de la mano de Jaume Ponsarnau desde el banquillo, ha sabido reconvertir un estilo defensivo a otro opuesto con una gran capacidad ofensiva.
El Assignia Manresa seguía un modelo durante las últimas temporadas que nos tenía acostumbrados a un básquet estrictamente defensivo y que le generó grandes resultados, permaneciendo una temporada tras otra en la liga ACB. Pero el año pasado se acentuó aún más esta tendencia, pudiendo ver que cuando el equipo más fuerte se mostraba en defensa, más problemas tenía en ataque.
Dos fueron los encuentros en los que los del Bages igualaron, conjuntamente con sus rivales (Cajasol 52-48 Manresa y Manresa 58-42 CAI), el record negativo en anotación total en un partido de la ACB. Posteriormente, y frente al Alicante, los manresanos batirían este récord de 100 puntos en un partido bajándolo hasta los 97 (Manresa 49-48 Alicante).
Y si seguimos mirando los fríos números podemos observar como el Assignia Manresa solo superó los 70 puntos en 6 ocasiones la temporada pasada para acumular un balance final de 65,4 puntos a favor de media. En cambio, y ya echando un ojo a la presente campaña, vemos como el equipo de Jaume Ponsarnau ha superado estos 70 puntos en 11 partidos (de los 19 jugados) para una media total de 72,4 puntos por partido (siendo el noveno mejor equipo de la Liga Endesa en este aspecto).
Una alegría ofensiva que se ve reflejada en la estadística del equipo y que viene producida por una plantilla con más talento y recursos ofensivos y por un técnico que ha sabido adaptarse a un nuevo modelo de juego. Para alegría de los aficionados del Manresa el cambio ha comportado más victorias del equipo y también muchas dosis de espectáculo en el Nou Congost y lejos de él. La metamorfosis del conjunto manresano se ha completado y se ha pasado de ver como el equipo del Bages anotaba menos de 60 puntos hasta en 10 ocasiones la temporada pasada a poder ver de forma habitual, en la campaña actual, a jugadores como Doellman, Downs, Asselin o Hanga entre las mejores jugadas de la jornada.
Además, el Assignia Manresa (actualmente undécimo con 9 victorias y 10 derrotas) puede presumir de ser el primer equipo más taponador de la liga (4,63), el segundo que más mates realiza por partido (3,21 y solo detrás del Barça) y ha aumentado considerablemente el número de asistencias por partido repartidas (14,68) siendo el cuarto mejor equipo de la competición.
Números y más números, pero todos ellos respaldados por una plantilla que está mostrando su calidad partido tras partido liderada por un trío mágico formado por Doellman, Asselin y Downs, los tres jugadores más en forma y que más espectáculo aportan. Aunque detrás también aparece un excelente dúo de bases, Javi Rodríguez y Álex Hernández, unos jugadores como Hanga y Achara que aportan en todas las facetas del juego y, en general, a un grupo de jugadores que con talento y mucho trabajo están reconvirtiendo al Assignia Manresa en un equipo muy ofensivo, de los que más espectáculo reparte en esta nueva Liga Endesa. Es la metamorfosis manresana liderada por Jaume Ponsarnau que, en su sexta temporada como primer entrenador del club, ha sabido adaptar al equipo a un nuevo estilo mucho más alegre y, de momento, más efectivo.