Esta semana, nos hemos levantado con una noticia triste, el CB Granada desaparece, no entraré a valorar en la lejanía, los motivos. Si ha sido por la crisis, por negligencia de los directivos o alguna otra causa, eso lo dejo a la gente que sigue día a día el club. Pero si cada vez que alguien ve Telecinco se suicida un libro, cada vez que desaparece un club de basket, hay una estrella menos en el firmamento.
Por desgracia, este es el otro baloncesto. Hemos visto los contrastes, jugadores de la NBA que han venido dos meses y han cobrado su merecido dinero. Plantillas de trece jugadores, con un descarte cada semana, vuelos privados y barra libre.
Los sueños son iguales en todos los lados, tan lícitos y humanos, como el querer mejorar y tener la voluntad de vivir en el basket. No hay equipo pequeño, por muy pequeño que sea, que no sueñe alcanzar alguna cota inimaginable, por presupuesto pero nunca por ilusión.
Son los contrastes de la vida, que también se producen en baloncesto. Equipos que no pueden competir en alguna categoría por falta de presupuesto y ganada en la pista. Triste pero palpable si nos vamos a cualquier categoría nacional.
Hay que saber ser críticos y preguntarnos si se podía haber hecho más, sobretodo por la gente que tiene la responsabilidad de llevar el baloncesto español conJose Luis Sáez a la cabeza. El trabajo a nivel de categorías inferiores del equipo, indudable, con unos resultados cosechados a cualquier nivel espectaculares y que ilusionan.
Esa ilusión que nos produce cuando ganamos, es la misma que tienen cualquier club y jugadores por ser mejor. Así que lo único que puedo pedir, ya sé que es fácil opinar, decir o desear, es que sea el último. Que no se pierda un sueño más, una ilusión, ni la alegría de ningún aficionado por su club, por humilde que sea.
Yo por mi parte intentaré desde mi mirada sacar una sonrisa de cualquier aficionado porque como decía un grande “la vida puede ser maravillosa”. Yo me atrevería decir, que a veces.