Los locales iniciaron el encuentro con empuje. 5 puntos consecutivos de Turner,
que poco después anotaría un segundo triple, marcaron la pauta
inicial del encuentro.
En el primer cuarto Casimiro ordenaba defensas alternativas
para espesar el ataque del rival, mientras que sus jugadores exteriores (Quintana 9
puntos, y Solana 8) recortaban
las diferencias y llevaban a los fuenlabreños a finalizar el primer
cuarto con una pequeña ventaja (18-21).
Fue durante el segundo cuarto cuando se pudo ver al mejor Polaris. Con el
Fuenla algo relajado, los locales, de la mano de los recién salidos
a cancha Xavi Sánchez y Sala, intentaron correr y mantener un alto ritmo
de juego. Anotaron dos vertiginosos contraataques y pusieron a su equipo arriba
en el
electrónico, lo que obligó al técnico visitante a solicitar
un tiempo muerto a falta de 5 minutos para el descanso, con un marcador de
28-26.
Casimiro hizo debutar entonces a su nuevo fichaje, el americano Elliot, que
acusó su falta de acoplamiento y ritmo de competición. Mientras,
Cuthrell dominaba el rebote ante un Wideman minimizado por la defensa local
y el asedio de las faltas.
Sin embargo, fue en el tercer cuarto donde se vio la verdadera cara de cada
equipo. Fuenla apretó los dientes y defendió a tope, lo que sacó a
la luz las carencias de los de Iván Déniz, que
se mostraron incapaces de anotar un solo punto en 5 minutos, encajando por
el contrario 15 puntos
consecutivos en su cesta. 2 triples consecutivos de Solana,
una técnica
a Turner y varias decisiones arbitrarias de los colegiados
terminaron de dar al traste con la concentración de los locales
y con el partido.
Los jugadores de Polaris se precipitaban. Perdían balones fácilmente,
Turner era un espejismo de sí mismo, y él sólo se botó el
balón en el pié hasta en dos ocasiones. El temido Wideman, cargado
de personales, miraba el partido desde el banquillo. Sin embargo fue Salva
Guardia el jugador interior que más brilló en este partido. Ninguno
de los defensores que tuvo pudo con él. Cuando los de Murcia trataron
de reforzar la defensa interior, con ayudas en la individual, o cerrando su
defensa zonal, aparecían los jugadores exteriores para anotar un triple
y poner las cosas en su sitio.
El último cuarto sobró. Los jugadores locales intentaron remontar
a la desesperada, con puntuales acciones de garra y casta, pero con desacierto
y precipitación en ataque. Este intento de remontada en ningún
momento llegó a inquietar a los visitantes, que a esas alturas de partido
ya se mostraban como una máquina de jugar baloncesto.
En la cancha quedó claro quién es el lider de la categoría
y por qué. La diferencia de calidad entre ambos conjuntos quedó patente.
Uno es el mejor equipo de la liga, claro candidato al ascenso a la ACB; el
otro es un buen aspirante a terminar en la parte media-alta de la tabla y clasificarse
para los play off. Pedirle más a este Polaris sería poco realista.
Eso parecen pensar los responsables del club, pues parece que la destitución
de Iván Déniz ya está consumada, pese
a la inminente disputa de la eliminatoria por el ascenso. Los nombres
que se barajan como
posibles sustitutos son los de Andreu Casadevall y Paco
Olmos.
Pocas esperanzas en el ascenso deben tener los directivos de Polaris si
están
dispuestos a no fichar ningún alero de calidad, pero sí a cambiar
de técnico sin tiempo para hacer un mínimo trabajo de calidad
de cara a las eliminatorias. Más parece un intento de empezar ya un
buen trabajo para la próxima temporada que una búsqueda del ascenso
en esta.
Con esta victoria Fuenlabrada se asegura el primer puesto de la clasificación
y empieza a engrasar su poderosa maquinaria de cara a la fase de ascenso. Polaris,
por su parte, pone los pies en la tierra y asume sus limitaciones. Aspirar
al ascenso este año parece por encima de sus posibilidades reales, máxime
si debe cambiar de entrenador y filosofía de juego en 10 días.
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