
5ª Jornada
España 89 - 67 Canadá
España se la jugaba. Puede sonar a tópico, pero era la auténtica realidad. Muchos hacen cábalas de por cuanto debería ganar Nueva Zelanda a Francia para ser segundos, dando por hecho el otro factor determinante, la victoria de España ante Canadá. Aunque debía de producirse, este Mundial nos ha enseñado que los encuentros hay que jugarlos hasta el final.
El primer contratiempo llegaba con la lesión de Juan Carlos Navarro. El capitán no se recuperaba de las molestias en la espalda que arrastraba y que ya le obligaron a quedars en el banquillo gran parte del segundo tiempo del partido ante Líbano y Sergio Scariolo no podía contar con él para este trascendental encuentro.
El equipo que saltó a pista lo hizo con mucha concentración. Aunque hubo algunas imprecisiones en ataque, las sensaciones viendo cómo defendía la selección y la facilidad con la que se movía la bola en ataque eran positivas.
La muestra era que, mediado el primer cuarto, España ya lograba ponerse por encima de la decena de puntos (12-2) y con los cinco hombres en cancha habiendo aportado puntos.
La respuesta canadiense llegó desde el banco, ya que la entrada de Shepherd daba frescura al ataque y anotaba dos triples. Los dos conjuntos se colocaban en zona, aunque la norteamericana dejaba bastante que desear en cuanto a intensidad (23-12).
El partido continuaba avanzando con la distancia establecida rondando la decena, anotando cada uno a su estilo. Canadá buscaba más el juego exterior mientras que España encontraba fácil a sus pívots en la pintura. Así, entre Fran Vázquez y Felipe Reyes sujetaron el ataque español en los últimos instantes para terminar el primer cuarto once arriba (28-17).
El segundo cuarto tenía la misma lectura que el final del cuarto anterior, España sumaba desde dentro mientras que su rival buscaba sumar desde fuera. Y como los españoles no eran capaces de defender bien a sus hombres exteriores, resultaba imposible escaparse. Incluso la renta comenzaba a recortarse gracias a un buen 2+1 del joven canadiense Kelly Olynyk (34-29) que provocó el tiempo muerto español.
Scariolo devolvía a pista a los teóricos titulares, pero Anderson ponía a dos a los suyos con un nuevo triple que metía el miedo en el cuerpo a los españoles. En lugar de amedrentarse, esta vez la respuesta fueron dos triples de Garbajosa y Rudy que devolvían un colchón a los suyos (40-33). Pero las luces se volvían a apagar y unos malos ataques permitían a los canadienses, de nuevo a través de Anderson, ponerse a tres de diferencia y sólo un mate de Rudy a poco del final en un buen contraataque permitieron a España irse cinco arriba al descanso (42-37).
A la salida de vestuarios el panorama era parecido. Buena defensa pero poco falta de acierto en ataque. La sensación era de que en cuanto se acertaran varias jugadas consecutivas, España podría romper el encuentro.
Seis puntos de Rudy lograron comenzar a abrir de nuevo las diferencias, que con una buena jugada entre San Emeterio y Felipe Reyes ponía a España once arriba (55-44). Eran los mejores minutos de Ricky en el torneo y esa alegría la aceptaba con agrado el conjunto que se movía con más soltura en la cancha contraria. La diferencia llegaba a quince con dos puntos más de Rudy, que sumaba 19 a esta altura del encuentro (59-44).
Era momento de dar descanso a los titulares y ver la respuesta de los hasta el momento cuestionados jugadores de la segunda batería. Fueron minutos donde se intercambiaron errores en ambos bandos y la distancia se mantuvo hasta el final del tercer cuarto gracias a dos barridas de Fran Vázquez sacando bolas de su aro que bailaban con intención de entrar (63-48).
Ya al último cuarto el equipo salió más compactado y con un parcial de 8-2 lograban ponerse por encima de los veinte de diferencia (71-50). El encuentro entraba en unos minutos de sopor, con la sensación de que todo estaba resuelto y con los canadienses cerca de bajar los brazos resignados. Se reivindicaban los españoles con buenos minutos de Mumbrú, Claver y Vázquez que sólo encontraban respuesta en las buenas maneras del joven Olynyk (80-55).
Y estos últimos minutos sirvieron para buscar recuperar la sonrisa, las buenas sensaciones, el querer correr y el intentar jugar con alegría. Finalmente el marcador quedó en un claro 89 a 67 a favor de los españoles.
Ahora es tiempo de ir a Estambul, reflexionar y aprender de los errores en busca de volver a ser nosotros mismos. Empieza el Mundial de verdad, a vida o muerte, no hay espacio para el error.
La Estrella: Aunque Fran Vázquez cuajó un encuentro espectacular, la importancia de Rudy Fernández en el encuentro fue vital. Sus 19 puntos y 5 rebotes (mismos números que el de Chantada) fueron esenciales para que el marcador se rompiese, sobre todo en el comienzo del tercer cuarto, lo que también le permitió descansar en los últimos diez minutos tras pasar ayer algunos problemas físicos