La 2009/10 fue una temporada exitosa para Víctor Claver. El jugador valenciano arrancaba de la mejor manera posible, con el oro en el europeo de Polonia conseguido por la selección española. Ya con el Power Electronics, tras un inicio titubeante del equipo, el conjunto taronja entró en una dinámica muy positiva que tuvo su culminación con la victoria en la final de la Eurocup, además de lograr la 5ª plaza en la clasificación final de la ACB, con Víctor Claver como uno de los hombres importantes de la rotación valenciana.
Así pues, totalmente asentado como jugador ACB, convirtiéndose poco a poco en un alero todoterreno (salvo su gran debe: el (no) posteo aprovechando su envergadura), tras este verano Claver deberá afrontar un nuevo reto: ser el líder espiritual de su equipo. La salida de Matt Nielsen (uno de los capitanes del equipo, junto con el propio Claver) deja al vestuario valenciano huérfano en ese sentido y sería muy importante que fuese Víctor quién cogiera el testigo. Varios son los motivos, pues lleva muchos años en el club y lo conoce a la perfección, sabe conectar con la grada de la Fuente de San Luís y dicho rol de líder espiritual casa muy bien con su juego y su capacidad de hacer casi de todo en la cancha.
Muestras de su capacidad ya dio el año pasado, como por ejemplo en el partido de vuelta ante el Dexia Mons, donde sobreponiéndose a las molestias musculares que le estaban mermando debido a los minutos jugados, fue clave en los últimos minutos del lance con varias acciones defensivas cuando los atacantes belgas ya creían tener los 2 puntos en el bolsillo.
Es un paso más en la evolución de Claver cómo jugador, pero esto no se puede entrenar haciendo horas extra en la cancha. Víctor ha mostrado indicios de su capacidad, ahora le queda dar ese paso adelante para darle a su equipo el liderazgo que va a necesitar.