Corría el mes de Enero. Bilbao. El Real Madrid acababa de eliminar al Joventut de Badalona y le esperaba en semifinales el Caja Laboral Vitoria mermado por la baja de Tiago Splitter. Sin hacer un baloncesto que enamorara los blancos vencían en un partido relativamente cómodo.
Hasta ese momento Llull y Jaric habían sido básicos en los dos triunfos. Kaukenas, Hansen y Garbajosa también echaban una mano. Bullock y Vidal no contaban.
Han pasado 5 meses de aquello, ahora el Real Madrid anda de vacaciones desde ayer. Tomic ha sido el factor básico para que todo no se haya deshecho antes, los demás nombres han ido fluctuando.
Sólo Llull, arropado por su inmenso corazón, ha estado siempre a flote, entre jugadores con el crédito absolutamente perdido, a los que se le hacia un mundo levantar un tiro , y aquellos que hace tiempo dejaron de creer en aquel que consideraban referente en el banquillo. Un proyecto multimillonario "en blanco". Sólo los resultados justifican las decisiones.
Jorge Valdano estaba ayer en el palco del Buesa Arena, seguramente bajó al vestuario tras finalizar el partido y citar a negociar la rescisión del italiano Ettore Messina.
En este juego de profesionales, los resultados deben dictar sentencia. ¿Todavía alguien se pregunta porqué a Joan Plaza se le recibe y despide con aplausos en Vistalegre?