El Fuenlabrada ha firmado la permanencia y seguirá en la ACB otro año más. Pero las expectativas de este equipo fueron muy altas y poco a poco fueron decayendo hasta conformanse con no descender.
El Ayuda en Acción está a punto de terminar una temporada llena de altibajos; ha mantenido la categoría pero terminará muy cerca del abismo.
Y es que este equipo empezó siendo la revelación de la temporada con sus jugadores copando los MVP: Batista, Fitch y Thomas. Pero poco duró la ilusión: tras nueve victorias consecutivas llegaron las derrotas. Una, más otra y otra más.
Al final salvaron unas cuantas victorias (nunca fuera del Fernando Martín). Los jugadores eran buenos pero no eran un equipo y este fue uno de los lastres del conjunto fuenlabreño.
De cara a la temporada siguiente, sus jugadores (los actuales o los que vengan) deben aprender a jugar en equipo. La mayoría de las victorias conseguidas durante este año han sido gracias a las individualidades, gracias a las actuaciones de jugadores ilustres y motivados.
Pero cuando ellos no funcionaban, el equipo perdía. Otro gran problema del Fuenlabrada fue la defensa. Sus jugadores se centraban en atacar el aro (con más fallos que aciertos) con demasiada precipitación y se olvidaban de defender al rival.
El Fuenlabrada es un equipo modesto y con un presupuesto muy pequeño, pero podría haber llegado más lejos. Quizás la próxima temporada debería pensar en alcanzar algo más y no quedarse sólo con la permanencia. Ya se sabe: querer es poder.