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El Blog de Óscar Herrero: "Tócala otra vez, Sam"
Nuestro "bloggero" oficial noes explica sus orígenes como jugador de baloncesto de una manera muy original, descubriendo su lado más cinéfilo. Quinta capítulo del jugador del LOBE Huesca,
 Óscar Herrero (Jugador LOBE Huesca)   Tamaño del texto: Aumentar el tamaño de las letras Disminuir el tamaño de las letras Enviar esta noticia por correo electrónico Imprimir noticia
Óscar Herrero nos obsequia con otro capítulo más de su Blog. El cine y el baloncesto juntos de la mano
Óscar Herrero nos obsequia con otro capítulo más de su Blog. El cine y el baloncesto juntos de la mano
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¿Conocen la frase que cierra la película de Casablanca, “éste es el inicio de una gran amistad”? Así me sentí yo cuando descubrí el baloncesto a los 7 años. Para ser sinceros, empecé a jugar porque no me cogieron en el colegio de fútbol de mi colegio, el Claret de Madrid, algo que agradezco enormemente. Otro factor significativo para decidirme a practicar este deporte, fue que mi hermana jugaba, y ese modo de pasar el rato tres tardes, una hora y media cada semana, más el ansiado partido del sábado por la mañana, empezó a convertirse en importante.

Tras tres años, me llamaron del que era el equipo de mis sueños, el llamado por aquella época Adecco Estudiantes, emulando así a Marlon Brando en El padrino con su inolvidable, “le haré una oferta que no podrá rechazar”. Allí estuve seis años de muchos, muchos, muchos entrenamientos en el Ramiro de Maeztu. Con sus correspondientes alegrías, decepciones, cansancio, ilusión, hastío ó triunfos. Y siempre, entre año y año, ganas de que volviera todo a empezar.
Me di cuenta de que, como dirían en El halcón Maltés, el baloncesto era “la materia de la cual están hechos los sueños.” Junto con otras muchas cosas, por supuesto, pero el baloncesto era, y cada vez era más, una parte de mi vida que había ido haciéndose más grande según pasaban los años.

Llegó mi etapa senior, el cual tuvo un primer año difícil en Torrejón de primera nacional. Sin embargo, tras una temporada muy mediocre tuve la suerte de ir a un torneo a Francia con gente del ya extinguido Bansander. Al año siguiente jugué allí en EBA, en un año en el que aprendí muchísimo y que necesitaba debido a la decepción del anterior. Ó, interpretando a Kevin Spacey en American Beauty, “es genial comprobar que todavía tienes la capacidad de sorprenderte a ti mismo.”
Por suerte, (digo por suerte viendo lo que me vino), Bansander desapareció, y el equipo se traslado a Navalcarnero, en, básicamente, un cambio de nombre y de lugar de juego. Y digo suerte porque, al año siguiente, Navalcarnero consiguió el apoyo económico suficiente para poder salir en Leb bronce.

La experiencia en esta liga fue muy positiva. Entrenar por las mañanas, viajes cada dos semanas, scoutings más intensivos… Algo así como entrar a formar parte del mundo profesional poco a poco. No fue, para mí, un cambio abismal, ya que, aún entrenando algunas mañanas y no pudiendo asistir a la Universidad con normalidad, el hecho de seguir en casa, con los amigos de siempre o la familia, me hacía sentir que las cosas no habían cambiado en exceso de años anteriores.

Hasta este año. Navalcarnero no consiguió mantener el apoyo económico, lo cual me obligó a decirme que ya iba siendo hora de salir del nido e irme a buscar la vida fuera. Y tuve suerte, ya que me llegó una oferta que de nuevo no pude rechazar y que me trae a donde estoy ahora mismo, a Huesca.

Y en el momento en el que escribo, a los play off, de los cuales muchas frases históricas del cine nos sirven. De Black Hawk derribado, “cuando estás en el campo de batalla, por quien luchas es por el hombre que tienes al lado.” Teniendo el factor cancha a favor, me gusta mucha ésta de Drácula, de Bram Stoker: “Bienvenido a mi morada. Entre libremente por su propia voluntad, y deje parte de la felicidad que trae.”

Haciendo alusión a la importancia de las sensaciones que nos han acompañado durante toda la temporada, en las que nos insiste mi entrenador, para aprender de las malas, la frase de Dragón rojo, “las cicatrices nos enseñan que el pasado fue real” va como anillo al dedo para asimilar los errores.

Siendo como son los play off una guerra en la que cada partido es una batalla, a mí también “me encanta el olor a napalm por la mañana”, como dirían en Apocalypse Now.

Para acabar, algo que se puede aplicar también al mundo del baloncesto para afrontar cada partido y que pertenece a El club de los poetas muertos:El día de hoy no se volverá a repetir. Vive intensamente cada instante. Lo que no significa alocadamente, sino mimando cada situación, escuchando a cada compañero, intentando realizar cada sueño positivo.”


Un saludo a todos, y especialmente al Regal FC Barcelona, que seguro se está repitiendo que siempre les quedará París.

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