Desde que era niño y me ponía el despertador para ver a los inolvidables Bulls de Jordan y compañía, me han encantado los play-offs. Los ojos de todo el mundo se centraban en las ciudades de Chicago y Salt Lake City. Unos años después, las finales del oeste, con el alegre juego de Sacramento, que no era capaz de doblegar a los todopoderosos Lakers. Y aquí, en España, el Estudiantes rozaba la hazaña de vencer al gigante Barça Y el Tau perdía, en el último suspiro, una liga que tenía ganada, pero que acabó siendo la guinda de la carrera deportiva de Alberto Herreros.
Yo nunca he disputado unos play-off como tal. En mi etapa de formación he jugado cuartos de final, semifinales y finales, pero no llevaban esa etiqueta de play-off que hace a estos partidos que vienen brillar un poco más. Éste va a ser el primer año, y si bien hace unas semanas nadie en Huesca deseaba jugarlo por la aún remota posibilidad de ascender como primeros, ahora que hay que jugarlos, me apetece y mucho. Como mi entrenador bien nos recuerda, ahora solo vale ganar. Ganar, ganar y ganar. Si se puede jugar bien, mejor. Pero el único objetivo es ir pasando rondas. En concreto, tres.
La historia del baloncesto nos trae muchas acciones concretas que cambiaron el nombre del equipo ganador en un suspiro. Me vienen a la mente dos robos. Uno de Larry Bird acompañado de una asistencia. Y, claro, el de Michael Jordan a Karl Malone con la posterior canasta, seguramente la más recordada de todos los tiempos.
Creo que ahí reside la magia del baloncesto y del deporte en general. La incertidumbre, la emoción hasta el último instante, y tanto trabajo y sacrificio que se ve recompensado. O no. Es la ley de este tramo, sólo puede quedar uno.
Gracias a haber ganado la copa a finales de Enero contamos con el factor cancha en todas las eliminatorias. Seguro que nos merecemos ascender más de un equipo de los ocho que vamos a empezar a competir el miércoles, pero ese premio tan goloso, por méritos deportivos, sólo lo obtendrá el que llegue más fuerte al final del año.
Pero mucho antes de eso, este miércoles 28 a las 20:30 en el Palacio de los deportes de Huesca. Primer rival: Alaior.
Mis felicitaciones a Fundación Adepal Alcázar por el ascenso directo. Creo que si ganas los últimos trece partidos, siendo invencible en la segunda fase, es más que merecido que militen la temporada que viene en Leb Oro. Esperemos que se enfrenten a Lobe Huesca el año que viene.
Un saludo a todos , a enCanchear !!