Tener buenas jugadoras en plantilla y con buen cartel no garantiza éxitos deportivos. Poca gente podía imaginar a principios de septiembre que un equipo como el Hondarribia Irún estaría a cinco jornadas del final de la Liga Regular al borde del abismo. En Guipúzcoa se insiste en que se trabaja bien y duro, pero lo cierto es que los resultados no acompañan y queda muy pero que muy poco tiempo de reacción.
La nómina de jugadoras en plantilla es bastante notable. Jugadoras de selección nacional absoluta como María Revuelto o Laura Nicholls, jugadoras que han destacado en las selecciones inferiores como Ana Suárez, jugadoras con experiencia sobresaliente en nuestra Liga Femenina como puede ser el ejemplo de Amra Dapo, o la carrera deportiva de una espectacular Helen Luz. Qué decir ya de la calidad de De Forge, toda una WNBA. Por nombres, este equipo debería estar entre los ocho primeros equipos con tranquilidad y con mucha diferencia con bastantes equipos, pero la realidad es bien distinta.
Seguir luchando es lo único que les queda. Cinco partidos, que serán cinco finales, es lo que aguarda en Irún. Con la Semana Santa en la vuelta de la esquina, la primera estación que deben hacer será la visita a Olesa de Montserrat para jugar ante las chicas de Mondelo; luego, en Hondartza, tendrán la visita del otro equipo que lucha por no descender, pero que lo tiene casi imposible, el Palacio de Congresos de Ibiza; la antepenúltima jornada, irán a Canarias, y en las dos últimas, Perfumerías Avenida en Irún y Canoe en Madrid marcarán el futuro deseado, o indeseado, de un equipo que se está acostumbrando a sufrir.