Terminó el All Star Weekend de la NBA y de la mano de nuestros colaboradores Fernando Martínez y Jesús Morales os traemos un resumen del mismo. Sorpresa de los novatos, floja noche del sábado y sus concursos y partido al nivel de un encuentro con las mejores estrellas de la liga.
Chris Paul fue uno de los grandes ausentes en el All Star Game junto a Kobe Bryant o Brandon Roy
FOTO: Aitor Bouzo Ateca
“Todo es más grande en Texas”. Finalizado el fin de semana de las estrellas en la NBA podemos hacer balance en este lunes de resaca. Dallas se encargó de corroborar el dicho estadounidense con el que empezaba este escrito, y el día después del gran evento del fin de semana, podemos afirmar que en Texas todo es más grande. El reconvertido Dallas Cowboy Stadium albergó la entrada más grande de la historia del baloncesto con 108.713 aficionados al deporte de la canasta que batieron, y por mucho -el anterior registro era de 78.129 personas en un Kentucky-Michigan State- el ya antiguo récord. El All Star Game respondió a la magnitud de la situación y mostró sobre la pista algo de picante además del juego interesado que nos ha acostumbrado a mostrar en los últimos años. Alguno incluso podría decir que recordó, por momentos, a los mágicos ochentas y comienzos de los noventas.
Noche del viernes | Rookies Vs Sophomores
Jesús Morales, España - La madrugada del viernes comenzó el All Star Weekend en una Dallas completamente nevada y que tuvo que trabajar a destajo para facilitar la afluencia de pública a la ciudad, abarrotada desde días antes por el fin de semana de las estrellas. A pesar del trabajo, varios periodistas acreditados tuvieron la mala fortuna de no poder llegar a la ciudad texana debido a la cancelación de varios vuelos procedentes desde la Costa Este del país. Con todo, jugadores de primer y segundo año dieron un espectáculo digno de ver.
Los novatos lograron romper una sequía que ya duraba ocho años y vencieron a unos sophomores que se confiaron en exceso. Motivos había -incluso para los más puristas-: en sus filas contaban con una batería de pívots compuesta por hombres como Brook Lopez o Marc Gasol entre otros mientras que, por parte de los rookies, sólo DeJuan Blair y sus dos metros pelados combatirían en la zona. Contra casi todo pronóstico, el aguerrido pívot de San Antonio Spurs no sólo se adueñó de la pintura sino que fue uno de los jugadores que más espectáculo dio con 22 puntos y 23 rebotes, mate tras autopase a tablero incluido.
El partido no tuvo mucha historia. Nos dejó un nombre propio, además del hombre de Pittsburgh: Tyreke Evans. El combo-guard de los Sacramento Kings y máximo aspirante al Rookie of the Year completó una noche absolutamente dominadora, terminando con el MVP del partido junto a Blair. Fue su velocidad y la de Brandon Jennings la que rompieron el partido de forma definitiva ante las tentativas de remontada de los jugadores dirigidos por el legendario Patrick Ewing.
Por parte de los hombres de segundo año cabe destacar los 40 puntos de Russell Westbrook, que se lució en busca de un puesto en el próximo roster de la selección de Estados Unidos, y los 26 de un Beasley que disfruta en estos partidos intrascendentales.
Noche del sábado | Una de las peores noches de concursos de la historia
Jesús Morales, España - Cuántas noches sin dormir por las noches de sábados de un All Star Weekend de la NBA. A aquellos defensores acérrimos de la idea de decadencia del baloncesto estadounidense en los últimos años, la noche del sábado se les convirtió en un argumento a utilizar de manera obligada en los próximos debates. El espectáculo montado alrededor de los concursos fue, como siempre, demoledor, pero nadie estuvo a la altura.
Ya la ausencia de LeBron James y Dwight Howard en el concurso restaban el interés que podría demostrar una competición que, ya de por sí, había perdido mucha de la magia que antaño reunía a aficionados al baloncesto de todo el globo en pequeñas pantallas de algo que llamaban color. Podríamos hablar de la globalización, de cómo el baloncesto americano antes estaba a años luz y ahora sólo está a ocho horas de vuelo. De cómo la superioridad física estadounidense los hacía casi imbatibles, casi extraterrestres. Y de cómo ahora, culpa de la globalización, nada de esto es así. Pero lo cierto es que, sea como sea, el concurso de mates de 2010 será recordado como uno de los peores de la historia.
Shannon Brown, la gran atracción gracias a sus increíbles saltos en el Staples con Los Angeles Lakers, decepcionó en los dos mates que hizo. Dos mates simples, carentes de imaginación y que dejó frío al espectador de Dallas. Más de lo mismo para un Gerald Wallace cuya recompensa era jugar el domingo en el All Star Game y no aquella pantomima de los mates. Para él pareció eso en todo momento: una obligación más que una diversión. Y así fue. El rookie DeMar Derozan, el otro atractivo de la noche, fue de más a menos y acabó regalando el trofeo a Nate Robinson, que se convierte en el primer jugador en conseguir tres victorias en el concurso de mates. Antes, eso sí, se pagaban más caros. Y algo deberá cambiar para que no siga siendo esa la sensación predominante.
La noche se había abierto con uno de esos concursos hechos para rellenar: el de tiro. En esta ocasión la NBA plasmó en esta competición equipos de diferentes lugares geográficos y no de franquicias propias, además de centrarse en ex jugadores que ahora ejercen de periodistas en lugar de antiguas estrellas de la liga. Así, pudimos ver a los Kenny Smith y Brent Barry volver a tirar. La mínima atracción para los españoles fue la participación de Pau Gasol en el equipo de Los Angeles junto al recién mentado Barry y a la jugadora de las Sparks Marie Ferdinand. A punto estuvo el ala-pívot de Sant Boi de sumarse el concurso, pero la rápida canasta de Dirk Nowitzki desde el centro de la pista dio el triunfo al equipo de Texas, junto a Becky Hammon y Kenny Smith.
En el de habilidades, el siguiente en disputarse, Steve Nash dio una lección a los más jóvenes y se llevó el concurso con el mejor registro de la historia del mismo, completando el circuito de pase, dribbling y tiro en menos de medio minuto. El canadiense batió en la final al local Deron Williams que a punto estuvo de reeditar su título de 2008. En un segundo plano quedaron los jóvenes Russell Westbrook y Brandon Jennings, que demostraron un buen dribbling, un decente tiro pero un mal pase. Un empeoramiento propio de los concursos de este fin de semana antes adorado.
Antes del plato fuerte -que a la postre no fue tal- de los mates tocaba ver quién se convertía en el nuevo rey del triple. Y se vio a la baja, como en crisis. Sólo el campeón alcanzó la veintena de puntos en toda la competición y fue en la ronda final con tan solo 20 puntos. El celtic Paul Pierce se hizo con el título después de vencer en la final a Chauncey Billups y de dejar en la cuneta de primera ronda a hombres como Cook -no pudo reeditar título-, Curry -hizo un decente concurso para ser el novato del que tanto se esperaba-, Gallinari -no hizo lo que hizo en Italia en el 2007- y Frye -¿alguien sabe qué hacía ahí?, su altura y mecánica de tiro fue imposible de compensar-. Alguno habla de que Pierce recogió el legado de Bird. Sí, es el primer campeón en triples en Boston desde Larry, pero no blasfememos así. Por amor al deporte.
Noche del domingo | Un partido que sí estuvo a la altura de un All Star
Fernando Martínez, Uruguay - En un final distinto a lo que estamos acostumbrados ver en esta clase de partidos, con un marcador cerrado y definiendo el partido en los últimos segundos desde la línea de tiros libres, el equipo del Este vestido de azul en esta ocasión venció a los rojos del Oeste por 141 a 139.
Finalmente en Dallas lograron el propósito planteado de batir el récord de asistencia de público en un partido de básquetbol y lo consiguieron nada más ni nada menos que con una concurrencia de 108.713 espectadores que colmaron las instalaciones del Cowboys Stadium acondicionado de manera espectacular para albergar este Juego de las Estrellas.
Del partido en si podemos decir que como se acostumbra ver en el All Star Game se destacaron más los ataques que las defensas y fue el equipo liderado por Dwyane Wade quien terminó quedándose con la victoria. A su vez el jugador estrella de los Miami Heat fue elegido como Jugador Más Valioso (MVP) al culminar con 28 unidades, 11 asistencias, 6 rebotes y 5 robos. Sin olvidarnos por el lado del Este lo hecho también por Le Bron James que deslumbró con varias de sus habituales volcadas y culminó con 25 puntos y 6 asistencias. En cuanto a los jugadores que saltaron desde la banca en el equipo azul, gran trabajo del hombre de los Toronto Raptors, Chris Bosh agregó 23 puntos para su equipo y bajó 10 rebotes, además fue el responsable de darle la diferencia final al Este convirtiendo los últimos dos tiros libres.
Por el lado del Oeste lo mejor se vio de la mano de Carmelo Anthony que culminó con 27 puntos en su haber y 10 rebotes, incluso llegó a lanzar la última pelota de 3 puntos intentando ganarle a la bocina pero falló. Buen trabajo también del alemán Dirk Nowitzki que jugando ante su público convirtió 22 puntos y del base Chauncey Billups que saltando desde la banca terminó con 17 unidades y se destacó en el último cuarto poniendo en carrera al equipo del Oeste en base a triples.
Con respecto a Pau Gasol, el español tuvo un buen desempeño en los 20 minutos que estuvo en cancha, terminando con 13 puntos (5/9 en dobles, 3/3 en libres) y bajando 6 rebotes Por su parte el único latino presente, el dominicano Al Horford jugó 14 minutos en los que anotó 8 unidades (4/5 en dobles), consiguió 4 rebotes y colocó 1 tapa.