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Íñigo García
El Boston Garden, la leyenda 30 de Noviembre de 2002 |
Había pasado mucho tiempo desde que la antigua estación del tren de Harlem había cambiado de nombre, de forma y de función, gracias al dinero puesto encima de la mesa por P.T. Barnum. Primero, lo transformó en el Great Roman Hippodrome. Viendo que no obtenía lo que esperaba alquiló el local a Patrick Gilmore, el cuál acometió unas ampliaciones impresionantes, y en una demostración de ego, le rebautizó con su nombre, el Gilmore’s Garden. Afortunadamente, a finales de la década de los 20, como el pabellón se encontraba cerca de Madison Square, se tomó la decisión de rebautizar, una vez más, el pabellón. El nuevo nombre: El Madison Square Garden, posiblemente el pabellón más emblemático de la historia.
El que en esos momentos era el gestor del Madison Square Garden, Tex Rickard, anunció que pretendía construir un pabellón parecido en la ciudad de Boston, el Boston Madison Square Garden. Afortunadamente, con un coste de cuatro millones de dólares en la construcción, antes de la apertura del pabellón el 17 de Noviembre de 1928, se decidió acortar el nombre, y olvidarse de la referencia a Madison Square, por lo que el nombre del pabellón se transformó en el por todos conocido Boston Garden. Su ubicación, en el 150 de la Causeway Street.
Pero el que posiblemente fuera el aspecto más mítico de la historia del Boston Garden es el parqué. Parqué que incluso fue trasladado a la nueva casa de los Celtics, el Fleetcenter, parqué en el que los Celtics jugaron hasta finales del año 99. Pero, ¿cómo llegó dicho parqué a ser incluso idolatrado por algunos? Fue en 1946 cuando el hombre que soñó con los Celtics, Walter Brown, planeó invertir 11.000 dólares en un parqué para adecuar el Boston Arena a los nuevos tiempos. Es obligatorio recordar que en aquellos tiempos los Celtics jugaban como local de forma indistinta en el Boston Garden como en el Boston Arena. Pabellón este último que ha tomado otro nombre (Matthews Arena) en el que actualmente disputan sus partidos los Huskies de Northeastern University. Seis años después, en 1952, el parqué fue trasladado al Boston Garden, de donde no se movería hasta que los Celtics se trasladaron en el año 95 al nuevo hogar de la Nación Céltica, el Fleetcenter.
Echemos un breve vistazo a ese mítico parqué. La escasez de recursos provocada por la reciente Segunda Guerra Mundial provocó que la realización del parqué fuera de una manera muy poco habitual. La madera llegó de un bosque de Tennessee y los encargados de la fabricación, la East Boston Lumber Company, que utilizaron 247 paneles pequeños enlazados para cumplir el objetivo.
Muchos comentarios se han escuchado sobre dicho parqué, durante sus primeros años de vida, se le apodó como el Cousy floor, porque supuestamente Cooz conocía todos los puntos negros provocados por las uniones entre los distintos paneles, y utilizaba su conocimiento para robar balones cuando el rival driblaba o intentaba un pase picado. Esto, como casi todo en la vida, tendrá parte de verdad y parte de leyenda. La leyenda fue engrandecida por Auerbach, que en sus típicos juegos para minar la moral de los rivales, utilizaba los famosos puntos negros. "Si un equipo siente que el parqué es malo, nunca jugará a gusto". Sin embargo, el Madison Square Garden tenía incluso más puntos negros que el de Boston, al menos si nos fiamos de la opinión de Red.
Tras muchos años, con limpiezas, reinstalaciones, dinastías, títulos y partidos épicos en su haber, por fin, el parqué dejó de ser utilizado a finales del año 99, y el 3 de Enero del 2000, los Celtics estrenaron el nuevo parqué, formado por 264 paneles, aunque para mantener vivo el mito, algunos de estos paneles contienen parte del ya legendario parqué del Boston Garden.
El Boston Garden hacía ya tiempo que había dejado de existir, cuando en 1997 fue demolido, pero su leyenda nunca perecerá. El parqué, los aficionados gritones, los vestuarios visitantes con las ventanas abiertas en invierno y con la calefacción a tope en verano, las duchas sin agua caliente. El infierno. Pero nunca olvidemos una cosa, el pabellón fue legendario por quienes jugaron en él, fueron los Celtics los que encumbraron al Boston Garden, y no al revés.