josegr@encancha.com Jose Manuel García
Buscando la segunda juventud
Lunes 23 de abril de 2007

Kevin Willis ha sido el último en ingresar en la larga lista de jugadores que deciden probar fortuna de nuevo en los parquets.

Durante el pasado All-Star de Las Vegas asistimos a una de las posibles noticias bomba de la temporada, y no me refiero a la victoria de Charles Barkley frente al carismático Dick Bavetta. El sábado día 17 de febrero, horas antes de que empezasen los concursos apareció en escena Scottie Pippen, para declarar en rueda de prensa su intención de volver a jugar esta misma temporada para ayudar a algún equipo en los Playoffs. Finalmente las intenciones de Pippen no han llegado a buen puerto, pero lo que nadie sospechaba es que entre bambalinas se estaba gestando la vuelta de otro jugador.

 

Aprovechando el fin de semana del All-Star, Kevin Willis (con 44 años) acudió a Las Vegas para asistir a una convención representando a su firma de ropa Willis & Walker. En la ciudad del pecado coincidiría con Mark Cuban, que le animó a afinar -más si cabe- su estado de forma para una futura audición. A finales de marzo llegó el momento, y Willis no defraudó a nadie y acabó firmando un contrato por 10 días, con la idea de prorrogarlo hasta final de temporada. Los Mavs se garantizan la experiencia de un jugador curtido en mil batallas para fortalecer su rotación interior, y si el experimento no sale demasiado bien, al menos tienen 6 faltas extra para parar al Ming o al Shaq de turno.

 

A lo largo de la historia de la NBA se han producido muchos regresos sonados de jugadores que ya habían abandonado la competición. Todos tenemos presente en nuestra memoria los recuerdos de las idas y venidas de un competidor nato como Michael Jordan, o la reaparición de Magic Johnson para demostrarnos que también era capaz de "ganar partidos" fuera de las canchas. Pero ellos ya han acaparado suficiente líneas, así que en este artículo repasaremos otros retornos menos mediáticos. Eso sí, el requisito principal es que tras varios años de ausencia volviesen a jugar en la NBA. No nos sirven los numerosos casos de jugadores que no superan la morriña inicial y vuelven unos meses después; la experiencia de Tim Hardaway en la Liga de Adultos de Miramar; o el homenaje que recibió el pasado mes de noviembre a sus 58 años Artis Gilmore jugando 3 minutos con los Jacksonville Jam de la nueva ABA, como previa de un merecido baño de masas en su tierra natal al más puro estilo Marzorati.

 

Para encontrar el principio del camino que está siguiendo Kevin Willis nos tenemos que ir muy lejos, retrocediendo más de medio siglo para encontrar en 1948 la machada de Nat Hickey en los Providence Steamrollers. Transcurría la segunda temporada de la BAA (1947-1948) cuando a principios de enero Hickey llegó a Providence como nuevo entrenador del equipo. Un par de semanas después, la misma persona que fue una estrella de la antigua ABL (American Basketball League) en los años 20 y que jugó junto a Joe Lapchick en los Original Celtics una década más tarde, dio la sorpresa cuando tomó la decisión de inscribirse como jugador-entrenador. El 28 de enero de 1948 fue la fecha de su retorno, frente a unos Knicks entrenados por el propio Joe Lapchick, y curiosamente 2 días antes de cumplir los 46 años. Pero el experimento fue efímero, tan sólo duró 5 minutos, suficientes para cometer cuatro faltas y poder presionar a los árbitros desde una distancia más cercana. No consiguió ningún punto, pero a día de hoy nadie le ha podido arrebatar su record de longevidad.

 

En la misma línea de Hickey nos encontramos con Bob Cousy. El Houdini de las pistas, emblema de la época dorada de los Celtics, que tras 6 años entrenando en NCAA a Boston College, firmó con los Cincinatti Royals en mayo de 1969. En la rueda de prensa de su presentación dijo que se sentía obligado a hacer el máximo posible para ayudar al equipo… y a bien seguro que lo llevó hasta el último extremo. En los entrenos de verano tomó la decisión de compaginar su labor en la banda con la de jugador en momentos puntuales, formando un backcourt de ensueño junto a Oscar Robertson. Pero volver a jugar fue mucho más complicado de lo esperado.

 

Cousy seguía estando en la lista de retirados voluntarios de los Celtics, y Red Auerbach se olvidó de cualquier tipo de amistad que le pudiese unir con Cooz y estuvo a punto de frustrar el regreso tras alargar durante varias semanas las negociaciones para liberar los “derechos federativos” de su antiguo base. “Es muy astuto y un gran estudioso del juego, y seguro que sabe que a mi edad y después de casi 7 años fuera de la Liga no voy a volver como si fuese Superman” –declaraba molesto Cousy-

A mediados de noviembre, con un mes de competición y tras casi 3 meses de devaneos, los Celtics decidieron traspasar los derechos de Cousy a cambio del alero Bill Dinwiddie, que se perdió toda la temporada con una lesión, y una futura ronda de draft.

Dos días más tarde, el 21 de noviembre de 1969, debutaba en casa aportando 3 puntos, 2 rebotes y 2 asistencias en la sencilla victoria frente a los por 133-119.  Creo que soy capaz de jugar mucho mejor. Además no he estado en defensa tan mal como me imaginaba”

Estos 10 minutos que acababa de disputar debían ser el punto de partida de contribuciones futuras mucho más cuantiosas, pero Cousy sólo jugó esporádicamente en 6 de los siguientes 32 partidos (34 minutos en total), para acabar retirándose definitivamente el 21 de enero de 1970. Su último encuentro fue el 6 de enero, cuando a falta de 13 segundos salió cual padre protector exclusivamente para hacer el saque de fondo que asegurase la remontada de los Royals. Cincinatti acabó venciendo a Phoenix 128-124 tras una canasta en la última jugada.

 

Un último ejemplo de la figura del Coach-Player (ilegal según el convenio colectivo vigente) fue la curiosa papeleta que le tocó a Mike Dunleavy Sr. Después de 4 años sin jugar y estando de assistant coach en Milwaukee entre las temporadas 88-89 y 89-90 hasta en tres ocasiones firmó contratos de 10 días para paliar las ausencias por lesión de los Bucks. La siguiente temporada comenzó como entrenador jefe de los Lakers y ya no tuvo que pluriemplearse más.

 

Siguiendo con la historia reciente de la NBA nos encontramos con el fallido retorno de Kermit Washington. El hombre que pasará a la historia por el salvaje puñetazo que propinó a Rudy Tomajanovich, intentó retomar su carrera en los Warriors de George Kart seis años después de su primera retirada. Su experiencia fue tan breve como poco productiva (6 partidos y un total de 56 minutos), siendo cortado antes de que acabara el mes de noviembre. Dos años después (en 1989) Kermit volvió a intentarlo en el training camp de los Spurs, pero Larry Brown decidió no contar con él.

 

Mucho más afortunado fue Frank Johnson. Tras abandonar la NBA a finales de los 80, y después de una etapa en la Lega, volvió a la liga en 1992 para ser una pieza importante desde el banquillo dando minutos de descanso a Kevin Johnson y Danny Ainge durante 2 temporadas, un hecho casi insólito para los treintañeros de la época que decidían cruzar el Atlántico. Desde entonces siguió ligado a la franquicia de Arizona, pasando por diferentes puestos hasta tomar las riendas del equipo entre 2001-2002.

 

A lo largo de los años 90 nos encontramos con varias historias más:

 

-          Jerry Reynolds. Tras ser uno de los puntales durante los primeros pasos de los Orlando Magic, y pasar a la posteridad tras anotar el tiro que le dio a Scott Skiles su trigésima asistencias (record vigente) se retiró prematuramente en 1992 con 29 años. 4 temporadas más tarde, y previo paso por la CBA, regresó a Milwauke, su primera parada NBA, para darle minutos de descanso a Glenn Robinson. Con un bagaje de 3 puntos de media en 10 minutos, fue cortado tras 2 meses en febrero de 1996. Curiosamente alargó su carrera profesional durante varios años con diferentes paradas en Europa y en ligas menores americanas. También tuvo tiempo para coquetear con el séptimo arte… “I wanted to be a porn star for a day” confesó a la policía en 1998 tras ser detenido por participar en una película porno con chicas menores de edad.

-          John Long y Earl Cureton. Transcurría en 1996 el segundo año de vida de los Raptors, con el jovencísimo Darrell Walker debutando en los banquillos e Isiah Thomas al mando de las operaciones. Zeke creía que los Camby, Stoudamire y cía. necesitaban una fuerte dosis de experiencia en el vestuario, alguien que hiciera de nexo de unión entre plantilla y directiva. En definitiva, un jugador-canguro. Y que mejor que levantar el teléfono y llamar a un par de colegas (ex-Pistons) para desempeñar esta labor. Así llegaron Long y Cureton a principios de temporada, 79 años entre ambos, tras estar fuera de la liga desde principios de los 90, y con una gira con el Magic All Star Team como experiencia baloncestística más reciente. En la pista la contribución del pívot fue meramente testimonial (9 partidos), mientras que John Long demostró que la muñeca de un cuarentón aún podía hacer daño, mejorando los registros de su última campaña en Detroit e incluso anotando la canasta de la victoria en un partido contra los Bullets.

-          Thurl Bailey. En una temporada tan atípica como la del lock-out de 1999 no podía faltar algún retorno sorpresa. Teniendo en cuenta el pésimo estado de forma de muchos jugadores aquel año, seguramente no desentonaría. Ese fue el caso de Bailey en su regreso a Utah 5 años después de su retirada, calificado en algunas previas de “hallazgo arqueológico”. Su rendimiento con casi 38 años fue notable. En una plantilla que apenas tenía cambios supo suplir el rol de Antoine Carr disputando 43 partidos de regular season y todos los playoffs, con unos promedios de 4 puntos y 2 rebotes por partido.

 

Y para acabar con esta lista, y cerrar el círculo que habíamos iniciado con Kevin Willis, nadie mejor que John Salley. “The Spider” proclama orgulloso que ha ganado 3 anillos con 3 equipos, en 3 décadas diferentes, y en 2 milenios distintos. Salley se retiró con sólo 31 años tras un paso fugaz en los Bulls del 96 y por Grecia, y dio la sorpresa al aparecer en el training camp de los Lakers aprovechando la oportunidad que le volvió a brindar Phil Jackson para ejercer a lo largo de toda la temporada de suplente eventual de Shaq y volver a alcanzar la gloria del anillo.

 

En la temporada 94-95 Salley y Willis fueron la pareja interior titular de los Heat. Desde entonces su trayectoria tiene ciertas semejanzas. Ambos pasaron una etapa en Toronto para posteriormente unirse a un equipo campeón (Bulls y Spurs respectivamente). Ahora, tras estar mucho tiempo apartado de las canchas,  Kevin Willis jugó el pasado 7 de abril su primer minuto frente a Portland (2 faltas, 1 pérdida y 1 tapón), y tiene la ocasión de aportar su granito de arena en pos de la consecución de un nuevo anillo. ¿Habrá llegado la hora de Dallas?

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