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Jorge Escanero
El último fracaso de David Stern 9 de enero de 2005 |
“Este es otro paso en la dirección correcta para asistir al continuo desarrollo de jugadores. Ha sido nuestra meta tener equipos afiliados entre la NBA y la D-League y debería ser beneficioso para ambas ligas y para los jugadores”. Eran las palabras de Stu Jackson, vicepresidente de operaciones de baloncesto de la NBA, este verano tras cerrar el acuerdo por el cual las franquicias NBA podían ceder a jugadores, con máximo de un año de experiencia en la liga, a un equipo afiliado de la NBDL.
La idea parecía a todas luces interesante, ya que eran pocos los requisitos exigidos (solo dos jugadores asignados a la vez por franquicia y una máximo de tres asignaciones por jugador al año) y los beneficios parecían claros, dando a los jugadores la posibilidad de jugar minutos en una liga profesional de cierto nivel, algo que en sus equipos sería a día de hoy inviable. Sin embargo, después de más de dos meses del inicio de la competición, son pocos los equipos que han utilizado esta posibilidad.
Uno de los jugadores que ya ha pasado por la D-League ha sido el rookie de los Wolves Dwayne Jones, que ha valorado muy positivamente la experiencia y ha reconocido que el tiempo que lleva trabajando a las ordenes de Jeff Malone en los Florida Flame le han ayudado en la transición desde Saint Joseph’s a la NBA. “Veo a muchos chicos que aun no han jugado, solo entrenan y se sientan en el banquillo. Conseguir esa experiencia me ha hecho un mejor jugador. Por supuesto todo el mundo quiere estar en la NBA, pero tienes que mirar al futuro, esto me ayudará”.
Un caso especial es el de Andray Blatche, que no pudo disputar la pretemporada con los Washington Wizards tras recibir un disparo en el pecho este verano. El equipo técnico del equipo decidió entonces que Andray debería acudir a la liga de desarrollo. “La D-League dará a Andray una magnífica oportunidad de jugar en un competición de nivel” comentó el presidente de operaciones de los Wizards, Ernie Grunfeld. El jugador, lógicamente estaba conforme con la decisión del equipo: “Mi objetivo siempre ha sido jugar en la NBA y creo que esto será bueno para mi. Más que nada ahora quiero jugar y poder demostrar lo que se hacer”.
Blatche se unió así a su compañero wizard Peter John Ramos en la disciplina de los Roanoke Dazzle. Ramos que se pasó la mayor parte de la temporada pasada en la injured list y tan sólo disputó un total de 20 minutos tiene este año ante sí la oportunidad de convertirse en un jugador aprovechable para la NBA. Eddie Jordan, entrenador de los Wizards está encantado con este sistema y tiene pensado mandar a otro de sus jugadores, Donnell Taylor, a la NBDL si tiene la posibilidad. “En que empieza la temporada regular no puedes entrenar tanto como quisieras. Ellos simplemente se sientan y así no pueden mejorar. Si se quedan con nosotros podrían entrenar en fundamentos, tiro y movimientos al poste bajo, pero no hay comparación con salir ahí a jugar cada noche. Es muy beneficioso para ellos”. “Si demuestran una rápida madurez, podrán ser llamados por el equipo muy pronto, pero ahora mismo creemos que lo que necesitan es coger experiencia y jugar”.
Los Bucks, por su parte, han encontrado en la NBDL el lugar perfecto para la integración del turco Ersan Ilyasova en la cultura americana. “Es una buena experiencia para Ersan. Va a jugar mucho, lo que es muy valioso para él, algo que no haría con nosotros. Según le vemos es un chico de 18 años que tiene que aprender a jugar a nivel profesional. La NBDL es un buen sitio para él”. Eran las palabras de Terry Stotts, entrenador de los Milwaukee Bucks tras enviar al joven jugador a Tulsa.
Pero estos casos son aislados, ya que la mayoría de los entrenadores prefieren tener a sus jugadores en sus equipos NBA para poder entrenar con ellos, conseguir que aprendan los sistemas del equipo con su staff técnico y seguir su evolución directamente. “Tienes que comparar que es más beneficioso para tu jugador, si jugar en la D-League o poder entrenar contra tus chicos”. Son palabras de John Nash, GM de los Blazers, que se ha negado a mandar un ninguno de sus jugadores a la liga de desarrollo.
La firma del nuevo convenio este verano eliminó la injured list, sustituyéndola por un sistema que permite a cada equipo anunciar su lista activa de 12 jugadores tan sólo una hora antes del inicio del partido. Este hecho ha perjudicado también el pase de jugadores a la NBDL, especialmente cuando las lesiones aparecen y obligan a los equipos a convocar jugadores inactivos. “Odias mandar a los jugadores (a la D-League) porque los podrías activar al siguiente partido si las lesiones aparecen” comentó John Nash.
De momento Heat y Celtics, tras varios meses de negativa, han decidido por fin mandar a Dorell Wright y Gerald Green a la NBDL, pero todavía son muchos los casos de jugadores a la espera de minutos que no tienen esta oportunidad. Seguro que los Andriuskevicius, Podkolzine, Korolev, y compañía están deseando jugar minutos y no sólo calentar el banquillo o la grada cada noche.