2015

27

Noviembre

00:41

Dani Alento

Warriors y Sixers, dos formas diferentes de hacer historia

Estos dos equipos son las dos caras opuestas de una misma moneda, el ying y el yang de la NBA. Mientras los primeros representan la excelencia, los segundos se empeñan en adentrarse en un túnel que no parece tener final.

Los Golden State Warriors 2015-16 han entrado de lleno en la lucha por convertirse en uno se los mejores equipos de la historia de la NBA. El primer paso para afianzar su candidatura ha sido batir el récord del mejor inicio de una temporada con 16 victorias por ninguna derrota. La marca anterior de 15-0 era compartida por dos conjuntos, los Washington Capitols de la temporada 1948-49 y los Houston Rockets de la 1993-94.

Los Capitols jugaban por aquel entonces en la BAA (Basketball Association of America), precedente de una NBA que se constituyó la temporada siguiente (1949-50) con la fusión de esta competición y la NBL (National Basketball League). En aquel curso de su fugaz existencia (1946-51) en que consiguieron hacer historia les entrenaba el mítico Red Auerbach, quien a su vez luego ganaría 9 campeonatos en 10 años (1957, 1959, 1960, 1961, 1962, 1963, 1964, 1965, 1966) dirigiendo desde el banquillo a los Boston Celtics.

El equipo de Washington también es recordado por haber tenido en sus filas a Earl Lloyd, el primer afroamericano que jugó con contrato profesional. Volviendo a la temporada 1949-50, no se puede decir que consiguieran cerrarla con un éxito a la altura de su marca. Cayeron en las finales de la Liga ante los Minneapolis Lakers del entonces todopoderoso George Mikan.

Los Rockets de 1993-94 si que fueron campeones. La retirada temporal del entonces rey de la Liga, el jugador de los Chicago Bulls Michael Jordan, para probar suerte como jugador profesional de beisbol, les facilitó las cosas. Su marca inicial de temporada va más allá del 15-0. Tras su derrota en el dieciseisavo encuentro, encadenaron otra racha de 8 victorias más para plantarse en 23-1, el mejor principio de temporada de la historia para equipos con una derrota.

Con el paso de los partidos la franquicia tejana se fue enfriando hasta acabar la Liga Regular con un registro de 58-24, segundo mejor del Oeste por detrás de los 63-19 de los Seattle Supersonics. Ya en los play-off se deshicieron de los Portland Trail Blazers en primera ronda (3-1), de los Phoenix Suns en la segunda (4-3) y de los Utah Jazz en la final del Oeste (4-1) antes de superar a los Knicks de Nueva York en la gran final de la NBA (4-3). Hakeem Olajuwon, su jugador franquicia, fue elegido MVP de la Liga Regular y de las Finales, y galardonado con el premio de mejor defensor. Y la siguiente temporada, los Rockets revalidaron su título de campeones mientras Jordan seguía bateando.

Curry no está solo

Los Warriors de este curso baloncestístico tienen una figura clara: Stephen Curry. El base es el máximo anotador de la liga con un promedio en estos 16 partidos de 32,1 puntos, con un 51,2% de acierto en los tiros de campo (43,1% en los triples) y un 93,8% en los tiros libres. Además, captura 5,1 rebotes, reparte 5,9 asistencias y figura en el TOP 5 de recuperaciones de balón con 2,6 robos por noche. En esta increíble racha, Curry ha sumado 78 triples. Si se mantiene la proyección acabará los 82 partidos de Liga regular con 399, 113 aciertos por encima del récord que él mismo marcó la temporada pasada.

 Y todo ello, sin tener un físico atlético y musculado como los que ahora se estilan. Sus armas son otras: una velocidad endiablada de piernas y manos, un bote de balón de malabarista, un tiro certero y una confianza por las nubes. Un jugador vintage, propio de los años 80, que triunfa en el siglo XXI. Pero Curry es sólo la punta del Iceberg. El equipo de la Bahía de San Francisco es mucho más que su tirador.

Klay Thompson y Harrison Barnes ejercen de escuderos de Curry en anotación con 30 puntos por noche entre los dos. En la plantilla hay dos “chicos para todo” indispensables para el buen juego del equipo. Andre Iguodala, el MVP de las últimas finales ganadas por los Warriors, aporta 9,1 puntos, 4,6 rebotes y 4,2 asistencias en su papel de sexto hombre. En el quinteto titular, lo que está haciendo Draymond Green es para quitarse el sombrero: 12,7 puntos, 7,8 rebotes y  6,6 asistencias de media.

Unas cifras de escándalo

Con el entrenador Steve Kerr de baja indefinida tras dos operaciones de espalda este verano, el técnico interino Luke Walton ha sabido hacerse con las riendas del grupo. Walton, ganador de dos anillos como jugador secundario de los Lakers (2009, 2010), es hijo del gran pívot de los años 70-80 Bill Walton. A sus órdenes, el equipo ha pasado de los 100 puntos en todos sus compromisos. Ha anotado siempre más triples que su rival (41% de acierto global desde la distancia), y suma más minutos ganando de 15 o más (167, ningún otro conjunto llega a los 100) que yendo por debajo en el marcador (149).

No puede decirse que los actuales campeones de la NBA hayan tenido un calendario extraordinariamente fácil que les haya ayudado a establecer su marca. Han jugado dos veces contra New Orleans Pelicans, Los Angeles Clippers, Memphis Grizzlies y Denver Nuggets, y una contra Houston Rockets, Sacramento Kings, Detroit Pistons, Minnesota Timberwolves, Brooklyn Nets, Toronto Raptors, Chicago Bulls y Los Angeles Lakers. Equipos de todos los niveles a los que han superado con tanta claridad que su en teoría mejor quinteto (Curry, Thompson, Barnes, Iguodala y Green) sólo ha coincidido en pista 62 de los 768 minutos posibles.

Tras la exhibición que han protagonizado en este arranque de liga, a los Warriors se les empieza a exigir que sean capaces de batir la marca de 72 victorias por 10 derrotas establecida por los Chicago Bulls (ahora sí, con Michael Jordan) la temporada 1995-96. Antes de llegar a ese registro, les quedan dos hitos en el camino. El 23-1 de los Rockets del que hemos hablado antes, y la racha de 33 victorias consecutivas de Los Angeles Lakers de la temporada 1971-72. Ahora mismo, sumando sus 4 triunfos seguidos en las pasadas finales, Curry y compañía hace 20 partidos que no conocen la derrota.

Kobe, en horas bajas

Los Golden State Warriors establecieron su marca histórica ante unos Los Angeles Lakers que no levantan cabeza. Walton, que acostumbra a poner en la pista a su quinteto de lujo en el último cuarto, lo hizo de salida ante otro de los equipos californianos para sentenciar lo antes posible. Y lo consiguió. El 111-77 que quedó en el marcador al final de los 48 minutos refleja claramente la diferencia de nivel entre ambos conjuntos.

La otrora victoriosa franquicia de Los Angeles era tras este encuentro el peor equipo del Oeste y segundo peor de la NBA con tan sólo 2 victorias en 14 partidos tras haber caído derrotados en 8 de sus últimos 9 compromisos. Y con su mejor jugador de la última década, Kobe Bryant, viviendo momentos de auténtico bochorno. Ante los Warriors, el ahora alero anotó 4 puntos tras convertir sólo 1 de sus 14 tiros de campo, igualando una de las peores noches de su carrera (la temporada anterior frente a los Spurs acabó con el mismo porcentaje de acierto).

En la previa que hacíamos de esta temporada, citábamos a Bryant como una de las 6 historias que más iban a centrar la atención. Hasta el momento lo está consiguiendo. Es el líder en anotación de los suyos (15,2 puntos por noche), aunque con un acierto en el lanzamiento muy bajo (31,1% global, 19,5% en los triples). Kobe necesita lanzar 16 veces a canasta para sumar 15 puntos. Su mejor noche fue ante los Dallas Mavericks (7 de 15), pero sin superar nunca el 50% de lanzamientos anotados.

El 5 veces ganador de la NBA tan pronto dice, literalmente, que "apesta” como especula tras una noche no tan mala con seguir un año más (acaba contrato a final de temporada). Y mientras tanto, su compañero Nick Young explota: “No podemos dejar que una persona determine todo. Tenemos que jugar como equipo. Esto no puede ser como un videojuego en el que juegas con tu jugador favorito. Tenemos que compartir el balón”. Tres años seguidos de lesiones parece que han mermado el físico de la estrella de la liga. El problema es que tal vez su cerebro no se haya dado cuenta. O no quiera aceptarlo.

El otro récord de los Sixers

Los Warriors de Curry no son el único equipo de la NBA que en estos momentos encadena una racha de 16 partidos seguidos con un mismo resultado. El problema de los Sixers de Filadelfia es que su racha es de un signo absolutamente contrario a la de los invictos líderes de la clasificación. La franquicia de la Ciudad del Amor Fraternal aún no sabe que es ganar esta temporada, y está a sólo 2 pasos de pasar a la historia.

El curso 2009-10 los Nets, entonces aún en Nueva Jersey, perdieron sus 18 primeros encuentros. Los Sixers pueden batir su registro. De hecho, pocos dudan que lo conseguirán. Lo lamentable es que los de Filadelfia son reincidentes. El año pasado ya empezaron la liga regular encajando 17 derrotas seguidas. Ninguna franquicia en la historia de la competición ha encadenado dos inicios tan malos.

Sumando a su mala racha actual los partidos perdidos en el final de la temporada pasada (no ganan desde el 25 de marzo del 2015), la franquicia hace 26 partidos que no gana, igualando la peor serie en la historia de todas la grandes ligas de los Estados Unidos. Otros cuatro equipos vivieron la mala época que ahora pasan los Sixers. Los primeros, en beisbol, fueron los Louisville Colonels a finales del siglo XIX. Los segundos en conseguirlo fueron los Tampa Bay Buccaneers de la NFL la temporada 1976-77. Ya en la NBA, los siguientes en unirse al grupo fueron los Cleveland Cavaliers del 2010-11, el año post-Lebron James. Y los últimos, los propios Sixers hace 2 temporadas. Lo dicho antes, reincidentes.

Las maniobras de la gerencia del equipo de Filadelfia me tienen maravillado hace unas cuantas temporadas. El listado de los traspasos realizados por el equipo en estos últimos años es demoledor. En este artículo de agosto del 2014 os ponía en antecedentes. Para actualizar lo que decía entonces, añadir que Joel Embiid sigue sin debutar. Y que traspasaron al base Michael Carter-Williams, mejor rookie de la NBA de la temporada 2014-15, a los Milwaukee Bucks a cambio de tan solo una primera ronda del draft del 2015.

En este último draft los Sixers eligieron al pivot (si, otro más) Jahlil Okafor. Por el momento el campeón universitario con Duke está siendo la alegría de los seguidores de su equipo. De los cinco jugadores que más veces han sido titulares, 2 son rookies (Okafor y el base TJ McConnell) y los otros 3 son de segundo año (Nerlens Noel, Nik Stauskas, Jerami Grant). Sólo un jugador de la plantilla supera los 30 años (Carl Landry, 32). El resto no pasan de los 25. Así no es estraño que en Filadelfia tengan el segundo equipo de la Liga que menos gasta en salarios, poco más de 57 millones de dólares. El primero son unos Portland Trail Blazers en un declarado proyecto de limpieza y reconstrucción, con poco menos de 40 millones y medio.

Ante este desolador panorama, no resulta nada rara la campaña que han lanzado los seguidores de la universidad de Duke para intentar sacar a su ídolo, Okafor, de este pozo sin fondo en que parece haber caído, #savejahlil. Por el bien del jugador, espero que tengan éxito. Porque la mejora de los Sixers parece lejana mientras el propietario Joshua Harris siga dejando hacer a su general manager, Sam Hinkie.

 


@danielalentomor

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