2016

5

Abril

06:35

Dani Alento

Villanova impone su estilo en la final del March Madness

Los Wildcats se coronaron ante North Carolina como el mejor equipo universitario de los Estados Unidos del curso 2015-16, imponiendo su equilibrio de conjunto al mayor talento individual y espectacularidad de sus rivales.

La Universidad de Villanova se impuso a la de North Carolina por 74 a 77 ante 74.340 espectadores en la final de la edición del March Madness de este año 2016. No fue la final más vistosa y espectacular de la historia, pero si lo hubiera sido los Wildcats no hubieran sido los campeones. El equipo de la Big East impuso su defensa y su ataque equilibrado sobre el mayor talento, altura y fondo de armario de sus rivales. Los de Jay Wright anotaron el 58,3% de sus lanzamientos (57,1% en triples) con su sexto hombre, Phil Booth, a un nivel estelar (20 puntos, 8 de 9 en tiros de campo). North Carolina, un conjunto que destaca por su anotación en transición y sus puntos en la pintura, tuvo que recurrir a los triples para mantener sus opciones. Y casi le sale bien.

Villanova llevó la final a su terreno desde el primer minuto, con sus trampas sobre la subida del balón para no dejar correr a los Tar Heels, cerrándose entorno a su aro para negar la pintura a sus rivales y aprovechando al máximo sus opciones ofensivas. Los Tar Heels no encontraban pasillos para anotar, ni sus pívots tenían acceso al rebote ofensivo. Pero lo que los de Roy Williams no encontraban dentro, lo encontraron fuera. Tres triples consecutivos permitieron a North Carolina cambiar la dinámica (7 de 9 al descanso en canastas de 3 puntos, 6 de 6 entre Berry y Justin Jackson). El base Joel Berry (20 puntos, 4 asistencias) entró en ignición, sumando 12 puntos seguidos para la universidad de Michael Jordan que ganaba al descanso 39 a 34.

En la segunda mitad los Wildcats subieron un grado más el nivel físico del duelo. Los porcentajes de North Carolina en el lanzamiento exterior cayeron mientras sus rivales les seguían negando la pintura. Los Tar Heels no conseguían hacer llegar la bola a Brice Johnson (14 puntos, 8 rebotes) mientras Kennedy Meeks (1 de 8 en el tiro) vivía una noche para olvidar. El margen de los campeones subió hasta los 7 puntos de la mano de Kris Jenkins (14 puntos) y Ryan Arcidiacono (16 puntos). Marcus Paige (21 puntos, 5 rebotes, 6 asistencias) intentó evitar el desastre, pero cada una de sus acciones recibía respuesta. Booth anotó el 57 a 67 a 5:30 minutos del final. UNC presionó y empezó a remontar. Marcus Paige empataba a 74 cuando faltaban 4.7 segundos con un triple imposible. Y en el último segundo Kris Jenkins le respondió con el triple de la sentencia.

Casualmente la mayor alegría de Jenkins comportó la mayor decepción para su hermano, el base de North Carolina Nate Britt. Ambos jóvenes se conocieron en las ligas de verano, y se hicieron amigos. Kris, debido a una serie de problemas familiares, empezó a pasar cada vez más tiempo en casa de los Britt. Y cuando sus notas cayeron en el instituto y el chico empezó a frecuentar malas compañías, su madre Felicia lo tuvo muy claro: le pidió a los Britt que se convirtieran en los tutores legales de su hijo.

Esta es la intrahistoria más curiosa de un torneo que ha dado mucho de si. A continuación os hago un resumen de lo más interesante que ha ocurrido en estos tres fines de semana intensivos de baloncesto, empezando por una primera ronda de verdadera locura y acabando con unas semifinales apasionantes.

¡Vaya inicio de March Madness!

La primera tanda de 32 partidos del gran torneo universitario de este año envió a la basura la inmensa mayoría de las predicciones que con esmero e ilusión habíamos elaborado todos los aficionados. De los 13 millones que tenía registrada la ESPN, sólo 6 seguían impolutas. Cierto es que la temporada hasta ese momento había sido impredecible, sin un favorito claro e indiscutible, pero lo ocurrido en la primera ronda supera todo lo imaginable. Diez equipos con un número de cabeza de serie de dos dígitos (o sea, entre 10 y 16) dieron la sorpresa tumbando a sus rivales. Admitamos que la NCAA coló algunas trampas, como siempre, para asegurarse una historia de “cenicientas” (los 11 de Wichita State y Northern Iowa, por ejemplo), pero el resto fueron genuinos bombazos.

Era un sacrilegio pensar que Michigan State (número 2 de serie) no superaría las dos primeras rondas del torneo de marzo. Más del 90% de los aficionados eran de esta opinión. Entre ellos no debían estar los jugadores y técnicos de la modesta 15, Middle Tennessee (81-90). El número 14 Stephen F. Austin eliminó a la número 3 West Virginia (56-70). Los Lumberjacks, el equipo con la racha más larga de victorias del país en aquel momento, le dieron a los Mountaineers de su propia medicina: defensa.  Al principio de la racha de triunfos de los suyos, Thomas Walkup se dejó la barba. Eso fue a primeros de noviembre.  Y como si fuera Sansón, el escolta se fue hasta los 33 puntos (19 de 20 en tiros libres), 9 rebotes, 4 asistencias y 4 recuperaciones.

Hawaii dejó de ser tema de conversación este mes de marzo por sus olas, y pasó a serlo por el equipo de baloncesto de su universidad. Esta número 13 sumó su primer triunfo en la historia del March Madness a costa de la número 4 California (66-77).  La número 5 Purdue se escapó en el marcador de la número 12 Arkansas Little-Rock, campeona de la Sun Belt, tras el descanso. Un triple de Vince Edwards daba a los Boilermakers 14 puntos de ventaja a 5 minutos del final. Pero Josh Hagins (31 puntos, 7 rebotes, 6 asistencias, 5 recuperaciones) no se dio por vencido. El base sénior de los Trojans lideró la remontada, anotó el triple que forzó la primera prórroga, la entrada que forzaba la segunda, y los tiros libres que hicieron posible la sorpresa (83-85).

La otra número 12 que hizo saltar la banca en la primera ronda fue Yale. Los empollones de la Ivy League superaron a la correosa y física Baylor (75-79), consiguiendo el primer triunfo en el March Madness de la historia de esta universidad. El base Makai Mason (31 puntos, 6 rebotes, 4 asistencias) volvió locos a los Bears con su lanzamiento exterior en una primera parte casi perfecta. Baylor, un equipo que habitualmente defiende en zona, cambió a individual, probó zonas diferentes, presionó a toda pista, pero nada fue efectivo frente a un Mason en estado de gracia.

Dos números 10 dieron la campanada en la primera ronda: Virginia Commonwealth (VCU) superó a Oregon State (67-75) y Syracuse fulminó a Dayton (51-70) a expensas de su típica zona 2-3. Tres números 11 noquearon al 6 que les había tocado en suerte. Wichita State, que venía de la fase previa de los First Four, se deshizo de una Arizona (55-65). Gonzaga apeó del torneo a Seton Hall (52-68) buscando en la pintura a Domantas Sabonis  (21 puntos, 16 rebotes, 4 asistencias). Y Northern Iowa, en un final de locura (¿acaso no estamos hablando de la Locura de Marzo?) eliminó a Texas (72-75) con un triplazo increíble de Paul Jesperson desde media pista que pasará a la historia del torneo.

Vuelve la normalidad en la segunda ronda

En la siguiente tanda de partidos la lógica recuperó su cetro, y las cenicientas fueron volviendo a casa una a una, aunque no sin provocar sudores fríos en más de un favorito.  Sólo dos cabezas de serie de dos dígitos superaron esta ronda. Uno, por méritos propios. Otro, porque no había opción de que no fuese de esa manera.

Si en su cita anterior Gonzaga había eliminado a un número 6, en esta subió la apuesta frente a un número 3, Utah (59-82). Una vez más, la clave fue Sabonis (19 puntos, 10 rebotes). El hijo de la leyenda del baloncesto lituano está escribiendo a pasos agigantados su propia historia. El pívot, además de hacer sus números, sacó el partido al jugador básico de los Utes, el austríaco Jakob Poetl (5 puntos, 4 rebotes), cargándolo con 2 faltas en los minutos iniciales. El joven Sabonis, además, le comió la moral a su rival con un tapón en la primera jugada de la segunda parte.

Syracuse era el otro invitado inesperado que sobrevivió al primer fin de semana. En su caso, ayudado por el hecho de que su rival fuera Middle Tennessee (75-50). Tras una primera mitad igualada, un parcial de 21 a 2 durante la segunda basado una vez más en su defensa zonal dio el triunfo a los de Jim Boeheim. El caso de esta universidad es digno de estudio. Hace 40 años que defiende siempre en 2-3, sin ninguna variación, los 40 minutos de todos los partidos. Y le sigue funcionando.

Stephen F. Austin hizo sudar a Notre Dame (76-75) hasta el último segundo. Ambos conjuntos intercambiaron golpe por golpe, canasta por canasta, durante 40 minutos, hasta que en el último instante un palmeo del suplente Rex Pflueger permitió sobrevivir a los Fightin Irish. En un equipo plagado de jugadores con talento, con un cinco inicial con muchos puntos en las manos, tuvo que ser un especialista defensivo con escaso protagonismo en ataque el que salvara a los hombres de Mike Brey con sus 2 únicos puntos del encuentro. Adiós a la barba de Thomas Walkup.

Northern Iowa cayó de la forma más cruel posible. A falta de 44 segundos para el final de la segunda mitad ganaba de 12 a Texas A&M. Y entonces, en uno de los finales de partido más increíbles de la historia del baloncesto, los Aggies fueron capaces de remontar para forzar la prórroga. Los Panthers también llevaban la iniciativa en el marcador al final del primer tiempo extra, hasta que Alex Caruso forzó el segundo con una penetración a canasta. Y en este segundo período añadido, con su rival cargado de faltas, los tejanos se llevaron el triunfo (92-88). ¡Bendita Locura!

Yale cedió dignamente ante Duke (71-64). El duelo parecía decidido al descanso, pero los empollones, con todo perdido, echaron el resto en la segunda parte con un parcial de 0 a 15. Oklahoma, cabeza de serie número 2, sobrevivió ante VCU (85-81) gracias a una exhibición, y este curso van unas cuantas, de Buddy Hield. En los 8 minutos finales, ahí estaba Hield para sumar 19 de sus 36 puntos. Era la onceava ocasión esta temporada que el escolta caribeño pasaba de los 30 puntos.

Miami dejó a Wichita State (65-57) en 19 puntos al descanso. Los Shockers reaccionaron para recuperarse de su desventaja de 21 puntos, pero no encontraron la forma de frenar al base Angel Rodriguez (28 puntos, 9 de 11 en tiros de campo). Hawaii aguantó 30 minutos frente a Maryland, hasta que Melo Trimble anotó el primer triple de su equipo tras 15 fallados. A partir de ese momento los Terrapins arrollaron a los Rainbow Warriors (73-60). Iowa State se centró en evitar otra noche loca de Josh Haggins como elemento clave para eliminar a Arkansas – Little Rock (78-61).

Respecto a los cuatro cabezas de serie principales del cuadro, todos ellos superaron las dos primeras rondas. Un hecho destacable que no sucede todos los años. Kansas, tras librarse muy fácilmente de Austin Peay (105-79), tuvo que tirar de los puntos de Wayne Selden y Perry Ellis (43 puntos entre ambos) para eliminar a Connecticut (73-61). Trayectoria similar la de Oregon, un partido fácil ante Holy Cross (91-52) y otro con sufrimiento ante Saint Joseph’s (69-64) en que perdía de 7 a falta de 5 minutos. North Carolina vio como Florida Gulf Coast le aguantaba 20 minutos  (83-67), pero luego aplastó a Providence (85-66). Virginia no tuvo piedad ante Hampton (81-45), pero contra Butler tuvo que recurrir a una buena racha de tiro en la segunda parte (anotando 14 de sus 16 primeros lanzamientos) para pasar ronda (77-69).

Una tercera ronda sin sorpresas

Los cuatro favoritos mandaron con puño de hierro en esta tercera entrega del campeonato de marzo. En el duelo entre dos pesos pesados, la número 1 Kansas apeó a Maryland de la lucha por el título (79-63). Perry Ellis se comió a sus contrincantes en la pintura con sus 27 puntos, igualando su mejor marcada anotadora del curso.  North Carolina pasó el rodillo sobre Indiana (101-86). Marcus Paige dio el primer tirón anotando sus 4 primeros triples. Para cuando cometió su segunda falta después de 10 minutos de partido ya llevaba 14 puntos.

Virginia tampoco falló ante Iowa State (84-71). Los Cavaliers abrieron el partido con un parcial de 17 a 3 en los primeros 5 minutos propiciado por los dos triples y las 3 asistencias en esta fase del base London Perrantes. La cuarta número 1, Oregon, impuso su ley sobre una Duke (82-68) muy corta de efectivos en la pintura, y que además veía como su único cinco de garantía, Marshall Plumlee, se cargaba rápidamente de faltas. Un triple final de Dillon Brooks, con el partido ya sentenciado, no gustó nada al entrenador derrotado, y así se lo hizo saber Krzyzewski al jugador en un gesto polémico.

Villanova demostró ante Miami que no sólo sabe defender (92-69). Los Canes perdieron a pesar de conectar el 53,2% de sus lanzamientos de campo globales, y casi un 59% de sus triples. Y es que los Wildcats convirtieron  el 62,7% de sus lanzamientos, y un espectacular 66,7% (10 de 15) en intentos triples. La exhibición de Kris Jenkins fue clave, con sus 5 de 6 triples anotados, aunque tampoco se pueden despreciar los 4 de 7 desde la distancia de Ryan Arcidiacono.

Buddy Hield (17 puntos, 10 rebotes) no tuvo una de sus noches espectaculares ante Texas A&M, pero Oklahoma tampoco lo necesitó (77-63). El partido quedó sentenciado en el tramo final de la primera mitad, cuando los Sooners consiguieron un parcial de 19 a 4. La preocupación de los de Lon Kruger tras el descanso era que los Aggies no protagonizaran otra remontada épica, pero la falta de puntería de dos puntales tejanos como Jalen Jones y Danuel House (7 de 24 en los tiros de campo entre ambos) hizo inviable una nueva heroicidad.

En el duelo entre los dos cabezas de serie con dobles dígitos, la número 10 Syracuse eliminó de forma ajustada a la 11 Gonzaga (63-60) gracias a un tapón de Tyler Lydon sobre Josh Perkins a 4 segundos del final. Los Zags, que fueron por delante toda la primera parte conducidos por Domantas Sabonis (19 puntos, 17 rebotes, 5 tapones) y Kyle Wiljter (23 puntos, 5 rebotes, 4 de 7 en triples), ganaban de 9 (48-57) cuando faltaban 6:28 para acabar el partido. A partir de entonces la defensa de los Orange les anuló por completo, y su equipo se deshizo como un azucarillo.

El otro partido de octavos no fue tan brillante. Notre Dame superó a Wisconsin (61-56) gracias a las buenas acciones en el último minuto de Demetrius Jackson. A 19 segundos del final el base anotó el 55 a 56. Tres segundos después recuperó la pelota para anotar el 57 a 56. Y con sólo tres segundos por jugarse fue objeto de falta tras otro robo de balón, y desde la línea de tiros libres estableció el marcador definitivo.

La última criba antes de la Final Four

La tranquilidad para los favoritos se acabó en la ronda de cuartos. La primera en avisar fue Oklahoma, número 2 de serie, que eliminó a la número 1 de la región Oeste, Oregon (68-80). Podría recurrir a toda una serie de explicaciones técnicas, pero lo cierto es que los Sooners se clasificaron para la Final a Cuatro porque esa fue la voluntad de Buddy Hield. El escolta se fue hasta los 37 puntos, anotando 8 de 12 intentos triples. Al descanso los suyos ganaban de 18 (48-30) después del quinto triple del caribeño en seis intentos. Sus compañeros remataron la faena aprovechando con una buena circulación de balón los huecos que la defensa de los Ducks sobre Hield les dejaba, y aprovechando las opciones al contraataque que un rival cada vez más desanimado les iba regalando.

Villanova culminó ante Kansas (59-64), en la final del Sur, el pleno de los números 2 en la primera noche de partidos de Elite 8. Los Wildcats, sabedores que no tenían nada que hacer en un partido abierto frente a los de Bill Self, prepararon una trampa con su defensa en zona 2-3 para trabar los ataques rivales y marcaron un ritmo pausado en ataque estático para bajar de revoluciones a sus rivales. La principal víctima de este planteamiento fue el ala pivot Perry Ellis (4 puntos), totalmente anulado. Kansas protagonizó algún chispazo, especialmente  con los triples de Devonte´ Graham (5 de 9), pero sin continuidad en su juego. Y en un final ajustado, la serenidad de los de Jay Wright en los tiros libres (8 de 8 en los últimos 33 segundos) y una pelota perdida por Frank Mason sentenciaron.

La gran campanada en esta ronda la dio Syracuse frente a Virginia (62-68) en la final del Medio Oeste. Los favoritos se encallaron ante la zona 2-3 de los de Jim Boeheim hasta que el base London Perrantes vio la luz desde la línea de triples (5 de 7 en la primera parte). Tras el descanso Mike Tobey martilleó a los Orange en la pintura. A 9:28 los de Tony Bennettt ganaban de 14. Y entonces el entrenador de los Orange innovó ordenando presión a toda pista. Tres minutos después, el marcador volvía a estar igualado gracias a los malos ataques de Virginia y el estallido anotador de Malachi Richardson (21 de sus 23 puntos en la segunda parte). Syracuse recuperó su habitual zona, pero para entonces su rival se había desecho. El número 1 tuvo un triple para empatar a falta de 15 segundos, pero Devon Hall falló. Seguramente no era el tirador óptimo, pero la defensa de la número 10 no dejó más opciones a su contrincante. La jugada curiosa de este enfrentamiento fue el triple de Tyler Lydon después de perder una bamba.

North Carolina, en la final del Este, fue el único de los favoritos que evitó el descalabro. En su caso, el rival Notre Dame le era propicio (88-74). Fue un partido entre dos equipos que juegan un baloncesto abierto, ofensivo, espectacular. Pero todas las ventajas eran para los Tar Heels, que tienen más talento, más capacidad atlética y más jugadores capaces de aportar que los Fightin Irish. La Universidad de los irlandeses devolvió golpe tras golpe durante 30 minutos hasta que sus hombres básicos empezaron a notar el cansancio. En el otro bando, Roy Williams había podido dar descanso a sus titulares con la aportación básica de Isaiah Hicks, Theo Pinson y Nate Britt. Y en el tramo final North Carolina consiguió clasificarse por decimonovena ocasión para la Final Four (ninguna otra Universidad suma tantas presencias).

Se acaba la aventura de Syracuse

Durante la semana previa a las semifinales la prensa norteamericana publicó un estudio sobre como las grandes dimensiones del estadio de la Final Four, el NRG Stadium de los Houston Texans de la NFL, podían alterar la percepción de la profundidad de campo de los tiradores. Buddy Hield acertó en el primer triple de Oklahoma ante Villanova, pero luego sucumbió a la ciencia fallando sus 7 siguientes lanzamientos triples. Aunque la extraordinaria defensa de los Wildcats también influyó, y mucho, en su mal porcentaje. Tres recuperaciones permitieron a los de Jay Wright dar inicio a un parcial de 21 a 4 que fue definitivo. Villanova acertó más del 70% de sus lanzamientos, porque habían entrenado de forma específica el tiro ante las informaciones de la prensa. En una noche perfecta, acabaron ganando de 44, el mayor margen de la historia en una Final Four universitaria (95-51).

En la semifinal entre equipos de la Atlantic Coast la favorita más sólida, North Carolina, envió a casa a dormir después del baile a Syracuse (83-66), la última cenicienta que ha aprovechado el torneo para reivindicarse en un año convulso por la sanción de la NCAA. Hay dos formas de atacar una zona 2-3 como la de los Orange. Y los Tar Heels utilizaron las dos. Empezaron moviendo bien la pelota para anotar desde posiciones interiores y cargando el rebote en ataque, además de sumar en transición antes que la defensa estuviera bien plantada. Y en la segunda parte, cuando los de Boeheim redujeron su desventaja de 17 puntos a sólo 7con un parcial de 0 a 10, los Tar Heels, que habían fallado sus primeros 12 lanzamientos de 3 puntos, aseguraron su triunfo con 3 triples de Marcus Paige y un cuarto de Theo Pinson.


@danielalentomor

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