2014

9

Noviembre

23:46

Dani Alento

Vuelve la NCAA: Todos contra Kentucky

El viernes 14 de noviembre es la fecha oficial en que se alza el telón de la temporada de baloncesto para los 351 equipos de la División I de la NCAA, repartidos en 32 conferencias. Si el curso pasado fue el de Andrew Wiggins, éste puede ser el de los grandes pívots y el de una Kentucky sobradísima de talento.

Los subcampeones nacionales, Kentucky, parten como el rival a batir otro año más de cara la gran final del torneo NCAA que se disputará en Indianapolis. Los Wildcats han vuelto a atraer a algunos de los novatos de más talento. El gancho de su entrenador John Calipari como gran creador de jugadores NBA es insuperable. Desde el año 2002 hasta hoy, 30 de sus jugadores en Memphis o Kentucky han debutado como profesionales. 28 de ellos fueron seleccionados en el draft, de los cuales 20 en primera ronda. En su haber cuenta con 3 números 1 (Derrick Rose, John Wall y Anthony Davis).

Entre los debutantes de Kentucky tenemos a los interiores Karl Towns y Trey Lyles, el escolta Devin Booker y el base Tyler Ulis, todos ellos freshman de primer nivel. Pero a Calipari este año le han fallado las cuentas. Siendo su equipo un vivero de “one and done” (jugadores que saltan a la NBA tras sólo un año en la Universidad), al entrenador le han vuelto más veteranos del curso pasado de los que esperaba.

Los gemelos Harrison (Andrew y Aaron) no se vieron con ánimos de dar el salto a profesionales tras una temporada en la que no llegaron al nivel que se esperaba de ellos. Junto al base y el escolta, el alero Alex Poythress y el pívot Willie Cauley-Stein (ambos júniors) también han decidido volver para mejorar sus opciones en el draft. A ellos se suman los sophomores Marcus Lee (ala pívot) y Dakari Johnson (pívot).

Con esta verdadera selección universitaria a su disposición, el técnico de Kentucky se plantea una estrategia revolucionaria en el baloncesto NCAA. Mientras la mayoría de equipos tienen un cinco tipo con 2 o 3 suplentes productivos (los más afortunados), Calipari planea construir dos unidades de 5 jugadores que se irían turnando. Si consigue conformar dos bloques de rendimiento homogéneo, puede ser muy difícil oponer resistencia a los Wildcats durante 40 minutos. Al menos, eso es lo que pasó en un partido de exhibición ante la modesta Pikeville, en el que los dos quintetos rotaron cada 4 minutos.

Otros aspirantes destacados

Los votantes de los dos principales rànquings del baloncesto universitario (el Top 25 de Associated Press por el que me guio en mis artículos y el de entrenadores de USA Today) coinciden en situar a Kentucky como gran favorito en su listado de pretemporada, y a Wisconsin, Duke, Arizona y Kansas como a sus más inmediatos perseguidores, aunque no coinciden en el orden.

Wisconsin es la cara opuesta de Kentucky. Los semifinalistas en la última Locura de Marzo (un triple de Aaron Harrison en los últimos segundos les cerró el pase a la final) no presentan una clase de novatos impactante, pero han conseguido mantener a todas sus piezas claves de la temporada pasada a excepción del base-escolta Ben Brust. Sus dos estrellas han vuelto para jugar al menos un curso más: el pivot Frank Kaminsky (una de las sensaciones del último campeonato con su lanzamiento exterior desde sus 2,13 de altura) y Sam Dekker (este verano ha crecido hasta llegar a la altura ideal de un alero NBA).

También siguen el interior Nigel Hayes, gran jugador de complemento, el base Traevon Jackson y los escoltas Josh Gasser y Brandon Koenig. Su entrenador Bo Ryan gusta de un juego ofensivo muy estructurado, con posesiones largas y pensadas. Este elenco de veteranos se ajusta perfectamente a su concepción del juego.

Duke ha perdido a sus dos mejores jugadores de la temporada pasada, los aleros Jabari Parker (número 2 del draft) y Rodney Hood (número 23 del draft). A lo largo del curso anterior, acusaron en exceso la falta de un pívot de garantías, que cerrase su aro en defensa y diera una alternativa ofensiva a los de Mike Krzyzewski. Coach K no tuvo más remedio que aferrarse al “small ball” durante todo el curso con Parker de cuatro. Cayeron en segunda ronda del torneo nacional de marzo ante Mercer.

Este año la situación ha variado radicalmente con la llegada de Jahlil Okafor. El pívot no llega solo, sino que lo hace acompañado del mejor base de esta hornada, Tyus Jones (un interior queda huérfano sin alguien que le meta balones dentro) y del polivalente alero y buen defensor Justise Winslow, hijo del Ricky que se convirtió en el sucesor de David Rusell en el Estudiantes de la ACB (con el que ganó la Copa del Rey en 1992 y el concurso de mates en 1990).  Junto con los veteranos Quinn Cook (base), Rasheed Sulaimon (escolta) y Amile Jefferson (ala pivot), conformarán un bloque para aspirar a todo.

Arizona ha perdido al anotador Nick Johnson y al atlético ala pívot Aaron Gordon, pero han recuperado al polivalente cuatro Brandon Ashley (se rompió un pie en febrero y el equipo acusó su baja en la parte crucial de la temporada). Con la buena dirección de T.J. McConnell y la solidez interior del polaco Tarczewski, los Wildcats que entrena Sean Miller se presentan como un serio contendiente. Siempre y cuando Rondae Hollis-Jefferson mejore su lanzamiento exterior y se cumplan las expectativas que ha creado el freshman que llega para cubrir la posición de escolta, Stanley Johnson. El novato es un jugador versátil de gran capacidad atlética y muy espectacular.

En Kansas esperan ver este año una versión muy mejorada del escolta Wayne Selden, eclipsado en su año freshman por problemas en su rodilla izquierda (se ha sometido a una artroscopia para solventarlos este verano) y la presencia de Andrew Wiggins. Perry Ellis tendrá que acostumbrarse a jugar de cinco si quiere conservar sus minutos de juego ante la llegada del novato Cliff Alexander. Si el entrenador Bill Self consigue una buena conexión entre ambos, los Jayhawks pueden tener un juego interior temible. En la posición de alero otro recién llegado reclamará su dosis de protagonismo. Kelly Oubre es un zurdo con unas condiciones físicas explosivas, buen defensor y con un lanzamiento aún inconsistente, pero con peligrosas rachas de acierto.

El año de los pívots

A pesar del retorno cada año de jugadores contrastados a la competición, en la NCAA el centro de atención suelen ser siempre los novatos que llegan desde el instituto. La promoción de este año presenta una buena cantidad de jugadores interiores, la posición más difícil de cubrir (por una mera cuestión de estadística y biología).

El líder de la camada es Jahlil Okafor, que ha decidido matricularse en la Universidad de Duke. Este jugador de 2,10 de altura y primo lejano del NBA Emeka Okafor es un pívot clásico, de los de toda la vida, con buen juego de pies y grandes movimientos ofensivos cerca del aro. Un prodigio técnico en el juego al poste bajo y con muchos recursos dentro de la pintura. Por si fuera poco, es capaz de desplazarse por la pista a la velocidad suficiente para correr el contraataque.

Cliff Alexander, flamante jugador de Kansas, es nativo de Chicago como su rival de Duke. Aquí acaban las similitudes entre ambos. Si uno es pura clase, el otro es todo potencia. Alexander ronda los 2,05 pero lo compensa con una envergadura de 2,17. Presenta un físico espectacular y una mezcla de poderío y atleticismo muy difícil de contrarrestar. Este coloso puede hacer estragos en los aros rivales.

Kentucky se ha hecho con los servicios de Karl Towns Jr y Trey Liles. Towns (del que ya os puse un link en un artículo anterior) ya ha debutado con la selección de la República Dominicana (bronce en el torneo de las Américas del 2011 bajo las órdenes, casualmente, del entrenador de los Wildcats John Calipari) y se ha quedado a las puertas de participar en los Juegos Olímpicos de Londres y el Mundial de España. Este 2,13 es un jugador completo con buena capacidad de desplazamiento, bote y lanzamiento exterior (incluso triple), las cualidades que atesora su ídolo y modelo a imitar: Kevin Durant.

El ala pívot canadiense Trey Lyles puede ser el socio perfecto para Towns. Con sus 2,08 de altura y su perfecto juego de pies, es un depredador en el poste bajo con un buen lanzamiento de media distancia. Se perdió el stage de pretemporada de Kentucky en Las Bahamas, lo que unido a la abundancia de interiores en el equipo le puede poner las cosas difíciles de salida.

Cierra el elenco de nuevos gigantes el “recluta” de Texas Myles Turner, otro 2,13 con muy buena mano desde la larga distancia, gran capacidad de rebote y muy intimidador. Comparte con Towns el mismo ídolo, Kevin Durant (quien jugó, aunque sólo una temporada, en los Longhorns de Texas). Con su llegada, los Longhorns completan una plantilla que puede dar mucha guerra y más de una sorpresa a los principales candidatos a proclamarse campeones el primer fin de semana de abril.

A estos novatos se sumaran los sophomores Bobby Portis (Arkansas), Dakari Johnson (Kentucky), Marcus Lee (Kentucky) y Chris Walker (Florida), los júniors Willie Cauley-Stein (Kentucky), Kaleb Tarczewski (Arizona), Przemek Karnowski (Gonzaga), AJ Hammons (Purdue), Brice Johnson (North Carolina), Cameron Ridley (Texas) y Perry Ellis (Kansas), y los séniors Montrezl Harrell (Lousville) y Frank Kaminsky (Wisconsin).

No podemos olvidar al jugador más alto de la División I, Mamadou Ndiaye (sophomore de 2,28 de UC Irvine) ni a Alan Williams (sénior, 2,03 de altura), uno de los centers más bajitos pero a la vez más productivo (21 puntos y 11,3 rebotes de promedio el curso pasado para UC Santa Barbara). Todos ellos y otros que no he citado querrán destacar para dar el salto a su siguiente etapa como profesionales. El primer paso en las carreras de los que completen un bue curso será el siguiente draft de la NBA. Las notas, como siempre, en junio.

La Atlantic Coast, la reina de las conferencias

De las 32 conferencias que componen la Division I, hay cinco que sobresalen por encima del resto: la Atlantic Coast (ACC), la Southeastern Conference (SEC), la Big 10, la Big 12 y la Pacific 12. Estos cinco colosos del deporte universitario tienen entre sus miembros a la élite de los equipos que participan en las competiciones de la NCAA.

La configuración de los equipos que integran cada una de las distintas conferencias no se decide por motivos geográficos, sino por competitividad, nivel de los equipos y, no siendo éste el factor menos importante, previsión de ingresos económicos. No hace falta que os especifique cuales de las 32 conferencias se llevan la mejor parte de este pastel.

En  las últimas temporadas se ha desarrollado un proceso de realineación de universidades que ha concluido este verano. Más del 10 por ciento de los centros de la I Division han cambiado de conferencia durante este proceso. Y la gran favorecida ha sido la Atlantic Coast. La última en llegar a esta conferencia ha sido la Louisville de Rick Pitino, que se suma a Duke, North Carolina, Syracuse y Virginia como gallos en un gallinero que también incluye a Boston College, Clemson, Florida State, Georgia Tech, Miami, North Carolina State, Notre Dame, Pittsburgh, Virginia Tech y Wake Forest.

El récord de equipos de una conferencia en el torneo nacional de marzo pertenece a la Big East del año 2011 (antes de la remodelación que la destrozó), con 11 invitaciones para el baile. Mike Krzyzewski, entrenador de Duke, vaticina que 10 equipos de la ACC participarán este año en el gran baile de Marzo. No sé si en los próximos años caerá o no este récord, pero lo cierto es que el torneo final de esta conferencia podría denominarse “La Locura de Febrero”, como anticipo al March Madness.

Hacia el pago a los jugadores

El largo litigio legal entre la NCAA y un grupo de 20 exjugadores liderados por Ed O’Bannon (campeón del March Madness con UCLA en 1995 y jugador del Valladolid de la ACB la temporada 1998-99) a cuenta de la venta de sus derechos de imagen a cambio sólo de la beca deportiva tuvo este pasado mes de agosto su primer veredicto según el cual las universidades no pueden impedir que sus atletas obtengan una participación en los ingresos generados con su imagen a través de videojuegos o retransmisiones deportivas.

La sentencia de la juez de distrito Claudia Wilken establecía que el dinero a percibir por los deportistas debía ser acumulado en un fondo que les sería abonado en el momento de dejar la Universidad. Wilken establecía un tope a esta retribución de 5.000 dólares anuales para disipar el miedo de la NCAA a que se iniciara una pugna económica entre sus centros por conseguir a los talentos más prometedores.

Este es el primer paso de una senda que los responsables universitarios no quieren recorrer: el de la profesionalización de sus jugadores. La NCAA apelará para mantener la batalla legal y retrasar el proceso, al tiempo que abre la puerta a mejorar las prestaciones incluidas en las becas de sus estudiantes, y a dar mayor flexibilidad a sus centros más importantes (los de las 5 conferencias más importantes) en el trato con sus jugadores.

Esta temporada 2014-15 puede ser la primera que los jugadores reciban una compensación en metálico (y sin ser sancionados por ello) a cambio de su esfuerzo, cuando reciban el fondo de sus derechos de imagen. Mientras tanto, la NCAA ya ha recibido su primera factura. La que le han enviado los abogados de O’Bannon por un proceso que ha durado 5 años y en la que valoran las costas judiciales a pagar por el perdedor del proceso en más de 50 millones de dólares. La juez Wilken deberá decidir si esta cantidad es adecuada o no.

 


@danielalentomor

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