2014

27

Noviembre

12:48

Dani Alento

Los Lakers siguen gafados por las lesiones

Si la temporada pasada de Los Angeles Lakers fue horrible, ésta aún presenta peores expectativas, con una plantilla limitada y mermada por una plaga de lesiones que hace años que dura. Kobe Bryant está demasiado solo.

Kobe Bryant anotó 44 puntos ante los Golden State Warriors, su mejor anotación de la presente temporada. Y lo hizo en 31 minutos y 22 segundos, el tiempo que estuvo en pista en los tres primeros cuartos. Su entrenador Byron Scott decidió reservar a su veterana estrella de 36 años durante los últimos 12 minutos de partido.

No es la primera vez que el escolta ve el último cuarto desde el banquillo después de una anotación estratosférica en los tres primeros. En diciembre del 2005 Phil Jackson le hizo descansar el período final, justo cuando Kobe llevaba 62 puntos en su casillero particular. Él solo había anotado más puntos que todo el equipo rival, los Dallas Mavericks.

Pero un detalle clave marca la diferencia entre esas dos noches. Incluso entre estos dos equipos de los Lakers. En el 2005 ante los Mavericks los californianos ya habían sentenciado el encuentro. El 16 de noviembre contra los Warriors el ahora segundo equipo de Los Angeles daba por perdido el enfrentamiento en su propia pista (115-136).

Kobe venía de firmar su peor partido en lo que se refiere a su acierto de cara a la canasta contraria. El escolta sólo había sido capaz de transformar uno de sus catorce lanzamientos a canasta en la derrota previa ante los Spurs (80-93), su actuación más negativa de los 1.154 partidos hasta aquel momento en que había tirado más de 10 veces. En su descargo, diremos que el veterano de 36 años jugó mermado por los efectos de un virus, y aún así contribuyó en otros aspectos del juego para acabar con 9 puntos, 4 rebotes, 6 asistencias y 2 tapones.

Colistas del Oeste

Los Lakers de la temporada 2014-15 serán probablemente uno de los que peor recuerdo dejen en la mente de sus aficionados. Un equipo que ya ha batido un registro negativo en la historia de la franquicia. Con tan sólo 1 triunfo (ante Charlotte Hornets) en sus primeros 10 partidos, ninguna otra formación anterior en la historia del conjunto de Los Angeles había empezado tan mal una temporada.

Tras este mal inicio, el retorno del hasta entonces lesionado Nick Young pareció que iba a romper la mala racha. Los californianos fueron capaces de encadenar 2 triunfos consecutivos (Atlanta Hawks, Houston Rockets). Pero fue un espejismo y las derrotas volvieron. Nunca hasta ahora sus aficionados habían visto un sólo triunfo en sus 8 primeros partidos en casa, ni en los tiempos en que jugaban en Minnesota.

El equipo lleva un registro de 3 victorias y 12 derrotas tras perder ante los Grizzlies (93-99), siendo el peor del Oeste por detrás de unos Oklahoma City Thunder (4-12) que despegarán cuando recuperen a sus estrellas lesionadas, Kevin Durant y Russell Westbrook, y unos Minnesota Timberwolves en fase de reconstrucción (casi eterna) que no aspiran a nada (3-10).

El margen de mejora de los Lakers es más limitado que el de los Thunder, porque los californianos ya tienen en pista todo su escaso arsenal. No les quedan balas extras en la recámara. Los jugadores que dirigen Byron Scott muestran una capacidad anotadora más o menos correcta (101,4 puntos por partido), pero naufragan en defensa siendo el conjunto que encaja más puntos de la NBA (110,8 por encuentro).

Esta grave crisis no ha surgido de la nada, sino que se ha venido gestando desde hace años.  Desde que Jerry Buss fue cediendo responsabilidades a su hijo Jim en la gestión deportiva de los Lakers. Parte de los problemas del equipo nace de las malas decisiones del gestor, de las que ya hemos hablado en alguna ocasión. Pero otra parte es debida a la mala suerte en forma de lesiones.

Las continuas lesiones de los Lakers

En el draft del 2005 Jim Buss impuso su criterio para elegir a Andrew Bynum, un pívot con tanta calidad como inmadurez. Con lo que nadie contaba era con la fragilidad de sus rodillas. Ambos factores han precipitado que el que fuera considerado un candidato a estrella de la NBA se encuentre ahora sin equipo con tan sólo 27 años.

La importancia de este hecho quedó minimizada por los éxitos del equipo con Phil Jackson como entrenador, Kobe Bryant de estrella y la llegada de Pau Gasol. Los Lakers sumaron los dos últimos anillos de su historia (por ahora): 2009 y 2010. Hasta que el Maestro Zen dejó el banquillo de los Lakers el verano del 2011.

Mike Brown fue el hombre elegido para enterrar el triángulo ofensivo en los Lakers. Y ciertamente lo enterró. El problema es que metió en la misma fosa el buen juego y las aspiraciones de éxito. Fue cesado tras poco más de un año en el cargo y después de perder 4 de los 5 primeros partidos de la temporada 2012-13. Con los aficionados reclamando el retorno de Jackson y el veterano entrenador postulándose para volver, el elegido fue Mike D’Antoni.

El siguiente proyecto del “joven” Bush fue la segunda entrega de los Cuatro Fantásticos con Bryant, Pau Gasol, Dwight Howard y Steve Nash. La primera (Shaquille O’Neal, Kobe Bryant, Karl Malone y Gary Payton) había llegado a las Finales de la NBA antes de descomponerse de mala manera. Pero en este caso el refrán acertó: segundas partes no son buenas. El equipo volvió a descomponerse de mala manera por las tensiones entre Howard y Kobe, y no pasó de la primera ronda de playoffs.

Aquella temporada, la 2012-13, estuvo plagada de lesiones. Dwight Howard jugó todo el año con dolores o en su espalda o en su hombro izquierdo, Steve Nash se perdió 32 partidos, Pau Gasol 33. Para acabarlo de arreglar Bryant se rompió el tendón de Aquiles en el tramo final de la Liga Regular, en su titánico esfuerzo casi en solitario para meter a los Lakers en la lucha por el anillo.

La temporada pasada se convirtió en un funeral el 17 de diciembre. Tras perderse los primeros 19 partidos de la liga regular acabando de recuperarse de la lesión de la temporada anterior, Kobe Bryant reapareció el 8 de diciembre. Pero en su sexto encuentro se volvió a romper. Una fractura en la rodilla le impidió volver a jugar en todo el curso. La plaga de lesiones del año anterior volvió a repetirse, con Steve Nash casi inédito y los fichajes secundarios de la temporada cayendo uno tras otro. Pau Gasol , que se mantuvo relativamente sano, se dedicó a hacer buenas estadísticas en su último año de contrato. El equipo no entró en playoffs por sexta vez en su historia, marcando uno de sus peores registros históricos.

La temporada 2014-15 no pinta mucho mejor que las dos anteriores. Steve Nash, decidido a cumplir su último año de contrato antes de retirarse, se resintió durante la pretemporada de sus problemas de espalda transportando unas bolsas de viaje y optó por colgar las botas antes de lo previsto. La cara ilusionante del equipo, el ala pívot rookie Julius Randle (número 6 del draft), se fracturó la tibia en el primer partido de la temporada y será baja para todo el campeonato.

Y ahora Xavier Henry, ya recuperado de su lesión de rodilla del curso pasado, ha pasado por el quirófano tras romperse el tendón de Aquiles. Otra baja de larga duración para unos Lakers que tampoco podrán contar con Ryan Kelly hasta finales de diciembre por una lesión muscular y que tienen a Carlos Boozer entre algodones.

Kobe coge las riendas

Ante esta situación, Kobe Bryant ha asumido el papel de salvador. Tal vez su orgullo y las limitaciones de la plantilla le impidan hacer otra cosa. Pero lo cierto es que la superestrella ya no está en su mejor momento. Y asumir tanta responsabilidad no hace más que dejarle en evidencia.

Bryant anota 26,4 puntos de media  lanzando a canasta casi 24 veces por partido, más del doble de lo que lo hacen Carlos Boozer (11,8), Jordan Hill (11,2) y Nick Young (11). El escolta asume el 28% de los lanzamientos a canasta de un equipo que tiene 14 jugadores en plantilla. El problema es que su porcentaje en lanzamientos de campo es del 37,9%, con un 28,6% en particular desde la línea de 3 puntos.

Hasta ahora su peor temporada en acierto de cara a canasta había sido su año de rookie (1996-97) con un porcentaje del 41,7%. Respecto a los triples, no es su peor año pero casi. La temporada 1998-99 firmó un 26,7%, la 2001-02 un 25% y la 2013-14 un 18,8%. Claro que esta última no debería contar. Tras una larga lesión, Kobe sólo jugó 6 partidos antes de volver a romperse. Prácticamente cuando se le empezaba a calentar la muñeca.

Por cierto, la lesión que arrastraba el jugador franquicia de los Lakers al inicio de esa temporada, una rotura del tendón de Aquiles, se produjo cuando Bryant asumió todo el protagonismo empeñado en meter a toda costa al equipo. Este año está haciendo lo mismo, aunque su reto también podría ser superar a Michael Jordan como tercer máximo anotador en la historia de la NBA. Sólo está a 196 puntos de su objetivo. Por su bien y el del baloncesto, esperemos que esta vez se lo tome con más calma. No se merece una retirada por la puerta de atrás como Steve Nash.


@danielalentomor

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