La segunda juventud de Pau Gasol

Pau Gasol está viviendo una segunda juventud. El pívot de Sant Boi está dando un nivel muy superior al esperado en unos Bulls que, además de estar sacando grandes resultados, han confirmado que el español no se equivocó en su decisión veraniega cuando eran varios los equipos que le acechaban.

Y Pau se decidió por Chicago. Un equipo con mayúsculas con un gran entrenador y, sobre todo, con una dinámica de crecimiento en la que el mayor de los Gasol se veía triunfando. Además, la franquicia contaba con los parámetros necesarios para ir a por el anillo: la estrella (Rose), el escudero (Noah) y el joven talento (Butler). Si a esto le unimos jugadores como Gibson, Hinrich, Dunleavy o Mirotic, otro que se ha adaptado a las mil maravillas, y la llegada de Pau Gasol como complemento de estrella, la ecuación se resuelve sola.

Así, los Bulls son el cuarto equipo con mejor récord de toda la NBA, empieza a jugar de memoria y llevan ya siete victorias consecutivas sin expectativa de cambio. Algún día perderán, es obvio, pero no se puede negar con que su baloncesto está convenciendo a las apuestas de que son uno de los aspirantes al anillo.

De esto tiene mucha culpa Pau. El español ha encontrado su lugar en defensa y la confianza necesaria en ataque. Está tirando mucho más que en los últimos años y sus números lo agradecen. Cada noche está entre los máximos anotadores y reboteadores del equipo y, con él en cancha, casi siempre el balance es positivo para el equipo. Pero, sobre todo, con su estado físico no en las condiciones de antaño, ha encontrado su lugar en la zona defensiva, donde más venía sufriendo en temporadas anteriores. Cuando juega con Noah o con Gibson son ellos los que buscan contacto, los que se ‘pelean’ debajo del aro mientras que Pau se empareja con el jugador más ‘blando’ de los dos que tiene en el equipo contrario y, por supuesto, mantiene su inteligencia en ayudas y su poder de intimidación con sus largos brazos. En un equipo que en los últimos años se ha caracterizado por ser una roca atrás, Pau Gasol sin duda ha encontrado su lugar.

En cuanto al ataque, brillante como siempre en el poste con ese juego de pies al alcance de los mejores, excelente en la lectura del juego y con un lanzamiento de media distancia muy mejorado fruto de la confianza. Y es que, cuando Pau se siente importante y el equipo responde, es innegable que tiene un talento especial para jugar al baloncesto. Sus números, con 17,9 puntos, 11,2 rebotes, 2,5 asistencias y 2 tapones por partido demuestran su importancia. Es cierto que llegó a estar por encima de los veinte puntos de media pero a buen seguro que vuelve a superar esa barrera.

En definitiva, hemos recuperado a un gran Pau Gasol y estamos disfrutando viéndole jugar al baloncesto. Esperemos que siga así y, por qué no, pueda acudir al All-Star este año junto a su hermano Marc y seguir haciendo historia en la liga siempre con el anillo en el horizonte. 


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