2014

2

Noviembre

23:58

Dani Alento

El nuevo contrato de Ricky Rubio

Ricky Rubio ha llegado “in extremis” a un acuerdo con los Minnesota Timberwolves para permanecer 4 años más en el equipo. Aunque la cifra a cobrar es mareante, en este artículo intentaremos situarla en su contexto. Porque en la NBA tu sueldo marca tu lugar en el escalafón.

Cuando sólo faltaban tres horas para que se cerrase el plazo en el que los equipos pueden renovar los contratos de los jugadores de sus plantillas (las 12 de la noche del 31 de octubre), Ricky Rubio y los Timberwolves llegaban a un acuerdo en virtud del cual el base del Masnou seguirá 4 temporadas más en Minnesota a cambio de un total de 56 millones de dólares.

Como ya explicamos en un artículo anterior, el agente de Rubio Dan Fegan había lanzado un órdago a las grandes a la franquicia pidiendo para su representado el contrato máximo que el actual convenio le permite: más de 80 millones a cambio de 5 temporadas. La primera oferta del equipo estaba muy lejos de las pretensiones de Ricky: unos 40 millones por 4 temporadas.

Al final han pesado más las ganas del base catalán de seguir en una estructura en la que se encuentra muy cómodo (“quiero que Minnesota sea mi hogar durante mucho tiempo”) y la certeza de asegurarse el futuro durante los próximos cuatro años que su ambición por conseguir un trato de figura en la NBA jugándoselo todo a subir su nivel de juego en su último año de contrato sin la red de seguridad de una extensión pactada del mismo.

Los contratos en la NBA no son sólo el marco de la relación entre equipos y jugadores. Son el baremo más exacto de la valoración de su juego y de la importancia que sus patronos le otorgan (aunque a veces se equivoquen en sus apreciaciones), y marcan su peso tanto en la liga en general como dentro del equipo en particular. El status de un profesional lo determina su nómina. Así que vamos a ver cómo queda Ricky a partir de ahora en estos dos marcos, el de su equipo y el del colectivo de jugadores en general.

El líder de los Wolves

Ricky Rubio se embolsará poco más de 5 millones de dólares esta temporada. Una vez entre en vigor el nuevo acuerdo con los Timberwolves, la temporada 2015-16, el base pasará a cobrar una media (porque son progresivos) de 14 millones por curso baloncestístico. Si ahora es el sexto jugador mejor pagado de su equipo por detrás de Nikola Pekovic, Thaddeus Young, Kevin Martin, Anthony Bennett y Andrew Wiggins, en la siguiente temporada los adelantará a todos.

El base del Masnou, en cuanto ha estampado la firma en su nuevo contrato, ha dejado de ser una promesa. Una vez acabado su contrato de rookie, nadie le va a perdonar nada. Acabada su fase de aprendizaje, ahora es el momento de justificar cada dólar que percibe por jugar. Algo que Ricky tiene muy claro: “Te pagan más, te lo tienes que ganar. Tienes que demostrar porque te pagan este sueldo. Evidentemente que habrá más presión. Quiero ser más que un líder y subir este equipo hasta otro nivel”.

El margen que tiene Ricky para conseguir que el equipo mejore son cuatro años, los mismos que ha firmado y, casualmente, el mismo período que cubre el primer contrato de Andrew Wiggins con los Timberwolves. El mensaje de la franquicia para el base parece claro: haz que el novato funcione, que para eso te pagamos. Rubio debe liderar el crecimiento de los jóvenes jugadores sobre los que los Wolves han puesto sus esperanzas, especialmente el del número 1 del último draft.

El propietario del equipo, Glen Taylor, acabó de remachar esta idea al afirmar que “creemos que tiene una larga y exitosa carrera por delante. Es uno de los grandes cimientos de nuestra franquicia, y estamos muy contentos de mantener a Ricky aquí con un contrato largo para trabajar y crecer con el núcleo joven que tenemos”. 

Rubio debe ser la espoleta que haga detonar el juego del rookie más prometedor de los últimos años, por un lado poniéndole la pelota allí donde mejor le vaya a sus cualidades y por otro asumiendo la responsabilidad hasta que Wiggins esté preparado para dar un paso adelante. Jugador franquicia y niñera, todo en uno. Claro que ser jugador franquicia de uno de los peores equipos no es una gran carta de presentación. Veamos cómo encaja el nuevo contrato de Ricky en el global de la NBA.

Otros contratos firmados este largo verano

En el juego del gato y el ratón entre Ricky Rubio y su equipo por conseguir una renovación lo más ventajosa para los intereses de cada uno, los Timberwolves exploraron otra alternativa en el mercado ofreciéndole 63 millores de dólares a Eric Bledsoe por cuatro temporadas. El base acabó renovando por 5 años con los Phoenix Suns a cambio de 70 millones. Eso son 14 millones por temporada, lo mismo que Rubio.

Otro de los bases más codiciados este verano fue el director de juego de los Toronto Raptors, Kyle Lowry. El jugador salió rápido del mercado aceptando la oferta del equipo canadiense de 48 millones a cambio de su permanencia en los Raptors durante cuatro temporadas. Haciendo la correspondiente división nos salen 12 millones de sueldo por cada una de ellas. Tanto Lowry como Bledsoe pertenecen al grupo de los bases titulares de la NBA, pero no al de las estrellas de la Liga. Bledsoe si parece tener potencial para serlo, de ahí esos 2 millones de diferencia.

La gran estrella del momento, Lebron James, firmó con los Cavaliers por dos años a cambio de un total de poco más de 42 millones de dólares (21 por año), y con la certeza de que esa cifra será mejorada cuando entre en vigor el nuevo contrato de televisión de la NBA. La marcha de Lebron James produjo un reequilibrio en el vestuario de los Miami Heat.

Chris Bosh se quedó con el bastón de mando de la franquicia de Florida cuando fue renovado con un contrato máximo de casi 119 millones de dólares en 5 temporadas (23,7 de media). Dwayne Wade firmó 31 millones a cambio de 2 años más de servicio. El sustituto de Lebron James, Luol Deng, cobrará 20 millones por lucir dos temporadas la camiseta de los Heat.

Carmelo Anthony, el segundo jugador libre este verano con más cartel, se ha llevado de los Knicks 124 millones a repartir en 5 temporadas (casi 25 anuales). Y Pau Gasol, el tercero más interesante, ha ingresado a sus 34 años en el grupo de los veteranos que pueden renunciar a salarios más elevados (ya han ganado suficiente a lo largo de su carrera) para jugar en equipos con aspiraciones sabiendo que han dejado de ser considerados jugadores franquicia. Gasol cobrará de los Bulls 22 millones repartidos en tres anualidades (7,3 cada una de promedio).

Quien sí es una estrella con todas las de la ley es Kyrie Irving. El base de los Cavaliers ha negociado una extensión de su contrato que le aportará 90 millones de dólares a repartir en 5 temporadas, unos 18 anuales (más o menos el trato al que aspiraba Rubio). Precisamente Irving fue el número 1 del draft del 2011. Aunque Ricky  fue elegido con el número 5 en el draft del 2009, no ingresó en la NBA hasta el verano del 2011. Se halla, por tanto, en el mismo punto de su carrera que los seleccionados en aquel draft.

El draft del 2011

Ricky Rubio es el noveno jugador de primera ronda de draft de los que llegaron a la NBA aquel verano que ha renovado su contrato de rookie. Si el número 1 del draft del 2011 ya ha conseguido su contrato de estrella, lo mismo podría decirse de Klay Thompson, escolta de los Golden State Warriors. El número 11 de aquel draft ha firmado una renovación de 70 millones (17,5 anuales) para seguir cuatro temporadas más en el equipo que le eligió aquella noche de junio. Son los dos triunfadores que se sitúan un peldaño por encima de sus compañeros de promoción.

Los Orlando Magic pagarán al pívot Nikola Vucevic (16 del draft) 53 millones por 4 temporadas (poco más de 13 por año). Kenneth Faried, elegido por los Denver Nuggets con el número 22, puede llegar hasta los 52 millones en 4 temporadas si consigue los incentivos firmados (13 anuales), mientras que el base de los Hornets Kemba Walker (9 del draft) se embolsará 48 millones en cuatro años (12 por temporada).

Un poco más abajo en el escalafón tenemos a los tres primeras rondas restantes. El número 12 del draft del 2011 Alec Burks ha llegado a un acuerdo con los Utah Jazz de cuatro temporadas a cambio de 42 millones (10,5 anuales). Finalmente, los gemelos Morris, Markieff (13 del draft) y Marcus (14) han renovado con los Phoenix Suns. Markieff vale 32 millones para su equipo (8 por año) y Marcus 20 (5 anuales).

Otros jugadores no han llegado a un acuerdo con sus equipos y entrarán en el mercado de los agentes libres del próximo verano. Entre ellos destacan el Spur y MVP de las últimas finales Kawhi Leonard (15 del draft), Derrick Williams de los Kings (segundo del draft),Enes Kanter de los Jazz (3 del draft), el Cavalier Tristan Thompson (4 del draft), Brandon Knight de los Bucks (8 del draft), Iman Shumpert de los Knicks (17 del draft), el Magic Tobias Harris (19 del draft),  el Thunder Reggie Jackson (24 del draft), el bicampeón con los Heat Norris Cole (28 del draft), el compañero de Leonard Cory Joseph (29 del draft) y el Bull Jimmy Butler (30 y último de la primera ronda).

Algunos de ellos no han aceptado la oferta de su equipo porque creen que valen más (Kahwi Leonard, Tristan Thompson, Tobias Harris, Reggie Jackson, Jimmy Butler) y otros no la han recibido porque la franquicia para la que juegan creen que no valen lo que cobran. De todas maneras, el sólo hecho de llegar a agotar estos primeros cuatro años ya es un mérito que no todos han conseguido (Jimmer Fredette, Nolan Smith, Marshon Brooks, Jan Vesely o Jajuan Johnson, por ejemplo).

La lista de los jugadores que ingresaron en la NBA el 2011 y han conseguido suculentos contratos no acaba aquí. La segunda ronda ha dado una par de sorpresas muy interesante. Chandler Parsons fue elegido con el número 38 (hay 30 jugadores por ronda de draft) por los Rockets. Este verano se ha marchado a los Mavericks después de que en Houston no igualaran la oferta de Dallas de 46 millones por 3 temporadas (15,3 anuales).

El último del draft, el base Isaiah Thomas (30 de la segunda ronda), protagonizó un “sign and trade” (modalidad de traspaso en que el jugador firma su nuevo contrato con su viejo equipo antes de ser traspasado) entre los Kings de Sacramento y los Phoenix Suns. El equipo de Arizona le pagará 27 millones al base repartidos entre las 4 próximas temporadas.

Ricky, clase media-alta

La buena noticia del nuevo contrato de Ricky es que lo ha firmado. Es decir, que Rubio ha recibido una oferta de los Timberwolves lo bastante buena como para aceptarla, descartando el mercado de los agentes libres. Una oferta que le situará como el jugador mejor pagado en Minnesota si es que no se produce alguna otra incorporación al equipo.

Pero comparando las cifras de su contrato con las de otras renovaciones de este curso, veremos que Ricky pertenece al grupo de los jugadores de clase reconocida, pero sin llegar aún al rango de estrella propio de un all star o de los líderes de franquicias con elevadas aspiraciones en los play offs. Sus cifras están lejos, evidentemente, de las de Lebron James, Carmelo Anthony y Chris Bosh, pero también de las de sus “coetáneos” Kyrie Irving o Klay Thompson.

Las dudas respecto a su tiro han lastrado las posibilidades de mejorar aún más sus emolumentos. De un base estrella en la NBA no se espera sólo que asista a sus compañeros (el número de asistencias depende también del acierto cara a canasta del receptor del pase, y sino que se lo pregunten a John Stockton con el infalible Karl Malone), o que recupere muchos balones. También debe ser capaz de anotar, mucho y con regularidad.

Sin embargo, hay motivos para ser optimistas de cara a próximas negociaciones. Aunque sólo sea por una estadística. Ricky Rubio es el cuarto jugador de la historia de la NBA en promediar 7 asistencias y 2 recuperaciones por partido en cada una de sus tres primeras temporadas en la NBA. Le precedieron en este logro Magic Johnson (1979-82), Isiah Thomas (1981-84) y Tim Hardaway padre (1989-92, el hijo juega ahora en los Knicks). Y los tres fueron grandes estrellas.


@danielalentomor

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